Desde el estallido de la crisis sociopolítica que aún afecta a Nicaragua, la falta de financiamiento externo y la fuga de depósitos bancarios forzó al régimen a recurrir a nuevas fuentes de financiamiento en el exterior, pero también a nivel interno, de tal manera que entre 2017 y el primer semestre de 2024 la deuda pública interna creció 89 por ciento. Ese porcentaje representa más de 30 puntos porcentuales por encima del crecimiento de la deuda externa, que en el lapso de referencia se expandió en 56 por ciento. El mayor peso de la deuda interna recae sobre el Banco Central (BCN) por la emisión de letras y bonos.
Según los reportes de Finanzas Públicas del Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), al cierre del primer semestre del 2024 el saldo total de la deuda pública se ubicó en 10,414.2 millones de dólares. De ese monto, 8,638.6 millones de dólares que representan el 83 por ciento del total corresponden a deuda externa. El restante 17 por ciento, que equivale a 1,775.6 millones de dólares, es el saldo de la deuda interna.
Aunque el monto de la deuda interna es menor al de la deuda externa, ambos saldos representan un crecimiento considerable en relación con el que tenían antes del estallido de la crisis sociopolítica. Al cierre de 2017 el saldo de la deuda pública externa era de 5,546.1 millones de dólares, lo que implica un incremento de 3,092.5 millones (57 por ciento), en relación con los 8,638.6 millones de dólares que acumuló al cierre de junio de 2024.
Deuda interna casi se duplicó
Mientras tanto, en el periodo mencionado el saldo de la deuda interna pública pasó de 940.6 millones de dólares que registró al cierre de 2017 a casi el doble, 1,775.6 millones al cierre de junio de 2024, es decir, un incremento de 835 millones de dólares, que representan un aumento de 89 por ciento.
El informe de Finanzas Públicas detalla que el saldo de la deuda interna incluye los compromisos del Gobierno central, el Banco Central de Nicaragua (BCN) y los gobiernos locales con el sector privado. Además, aclara que el registrado a nombre de Gobiernos locales corresponde únicamente a la Alcaldía de Managua (Alma) y se incorporó a los informes de deuda interna a partir de 2021.
Según los reportes, el mayor peso de la deuda interna recae sobre el BCN. De los 1,775.6 millones de dólares que registró su saldo al cierre del primer semestre de este año, 1,211.3 millones los adeudaba el BCN. Es decir, que 60 de cada cien dólares de esa deuda está concentrada en Letras del BCN; 4.20 de cada cien dólares en depósitos monetarios; 3.20 de cada cien dólares en Bonos Bancarios; y 1 centavo de cada cien dólares en títulos de inversión.
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Cada una tiene diferentes objetivos
Un economista que por temor a represalias pide omitir su nombre explica que aunque tanto la deuda del Gobierno central como la del BCN son formas de financiamiento, ambas tienen diferentes objetivos. El Gobierno central emite bonos, letras y otros instrumentos para financiar su déficit fiscal, es decir, para cubrir la brecha entre los ingresos y los gastos públicos.
En cambio la del BCN, a través de bonos, letras y otros instrumentos se usan principalmente para controlar la liquidez del sistema financiero y manejar la política monetaria. Es decir, para regular la oferta de dinero y controlar la inflación. Por tanto, su impacto es en las tasas de interés, la inflación y el control de la masa monetaria.
Debido a estas diferencias, la deuda del Gobierno central «es responsabilidad del Estado, y su sostenibilidad depende de su capacidad para generar ingresos futuros, a través de los impuestos y el crecimiento económico, y manejar su nivel de endeudamiento». En cambio la del BCN «está relaciona con su capacidad para gestionar la estabilidad monetaria y financiera. Por tanto, un mal manejo de esta deuda puede generar inflación o deflación, dependiendo de cómo se controle la oferta monetaria», señala el economista.
BCN es el principal emisor
Actualmente el mayor peso recae sobre el BCN que desde el 2018 se convirtió en el mayor emisor de deuda a través de distintos instrumentos. Según el reporte del Ministerio de Hacienda, uno de los que más utiliza en BCN son las Letras de corto plazo.
«Son títulos colocados mediante subastas competitivas y no competitivas al sector privado y entidades del resto del Sector Público. En octubre 2015, la autoridad monetaria introdujo instrumentos a plazos de siete y catorce días y desde noviembre 2017, se realizaron nuevas transacciones de Letras denominadas en dólares y pagaderas en dólares. A partir de enero de 2018 se incluyeron Letras a plazo de un día».
Por su parte, el BCN explica en su sitio web que la colocación de deuda es un instrumento de política monetaria, y las letras y bonos emitidos por el Banco Central se colocan a través de subastas competitivas y no competitivas que se realizan cada 15 días.
¿Cómo coloca sus letras y bonos el BCN?
En las subastas competitivas los inversionistas compiten por adquirir estos valores a través del ofrecimiento del mejor precio. «Los inversionistas que tienen acceso directo a las subastas competitivas del BCN son: los Puestos de Bolsa, las Instituciones Financieras y el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS)».
En cambio, en las subastas no competitivas los inversionistas eligen la parte de la emisión que quieren comprar. En esta modalidad puede participar el público en general, es decir personas naturales y jurídicas, y lo pueden hacer a través de puestos de bolsa; pero en estas subasta no se permite la participación de los inversionistas que participan en las subastas competitivas ni los servidores públicos que laboran en el BCN.
A través de estas Letras, en 2017 el BCN contrató 146.3 millones de dólares en deuda y al año siguiente la cifra se elevó a 173.1 millones. Desde ese año, el monto de la deuda colocado con estas Letras creció de forma sostenida tras superar un impasse en 2019 cuando cayó hasta 12.9 millones de dólares. Sin embargo, al año siguiente en plena pandemia el BCN subió a 349.5 millones de dólares el Letras y siguió creciendo hasta ubicarse en 1,080 millones al cierre de junio de 2024.
El resto de la deuda interna
Los restantes 564 millones de dólares de la deuda interna se dividen entre el Gobierno central que al cierre de junio registró un saldo de 557.9 millones de dólares. Este se generó mediante la colocación de bonos de pago y subastas; certificados de bonos de pago de indemnización y otros instrumentos. Por su parte la Alcaldía de Managua adeuda 6.4 millones de dólares.
Una analista financiero que por temor a represalias solicita anonimato, explica que la deuda del Gobierno central se ha reducido, la que ha crecido es la del Banco Central que es a plazos menores de un año y está asociada a liquidez de la economía.
«El BCN ha mantenido un política contractiva y ha aumentando las tasas de interés en línea con la política de nuestro principal socio comercial y competencia desde el punto de vista de atracción de capitales, y que tiene que ver con la política financiera de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Básicamente Nicaragua sigue puntualmente la misma política que Estados Unidos en términos de ajustar la tasa de interés. Esta ha sido contractiva igualmente para enfrentar las presiones inflacionarias», explica.
Los pagos anuales
Debido a que la mayor parte de la deuda se coloca a plazos de uno, siete y 14 días, los pagos son constantes e involucran cifras muy altas.
Por ejemplo, entre abril y junio de 2024 los pagos del servicio de la deuda pública interna alcanzaron 4,574.4 millones de dólares. De ese monto, 58 millones los pagó el Gobierno central, distribuidos en 57.8 millones en concepto de bonos de pagos y subastas; y los restantes 200 mil dólares para Bonos por Indemnización (BPI) y Certificados de Bono de Pago por Indemnización (CBPI).
Por su parte el Banco Central pagó 4,515.5 millones de dólares, de los cuales 2,972.0 millones fueron en concepto de depósitos monetarios; 1,534.6 millones en Letras; y 100 mil dólares en títulos de inversión. Asimismo, la Alcaldía de Managua pagó 900 mil dólares en concepto de préstamo.
