La excarcelación de 135 presos políticos que fueron enviados a Guatemala ayer deja claro la estrategia de la “puerta giratoria” que utilizan Daniel Ortega y Rosario Murillo con los privados de libertad. LA PRENSA en su edición especial en el marco de su aniversario 98 publicó un artículo en el que habla de este fenómeno y brinda cifras de las entradas y salidas de opositores detenidos.
Para recordar algunos de estos eventos está el envío de sacerdotes al Vaticano, la excarcelación y luego despojo de nacionalidad de 222 presos políticos en Estados Unidos y ahora 135 enviados a Guatemala.
Desde el Micrositio de Derechos Humanos, LA PRENSA contabilizaba los días que llevaban algunos de estos presos políticos. Diez de ellos detenidos desde antes de 2018.
La situación de presos políticos ha tenido variantes. Desde la creación del nuevo Chipote, donde se mantuvieron varios de los presos políticos enviados a Estados Unidos, al envío de los presos políticos al Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo, a celdas de castigo, hasta la creación de celdas similares en el Sistema Penitenciario de Mujeres La Esperanza para retener a las presas políticas.
Otro de los patrones son tratos crueles, privación de visitas, de medicamentos o atención médica y un largo listado que han realizado organizaciones de derechos humanos nicaragüenses en el exilio e internacionales.
Lo cierto es que gracias a este “envío” de presos políticos a Guatemala la cifra vuelve a bajar, pero la pregunta es por cuánto tiempo. En 2018 la cifra de los presos políticos era 800, bajó a 65 en 2019 y subió a 120 en el mismo año. Luego de 2020 a 2022 fue creciendo hasta llegar a los 257, tras la excarcelación pasó a 35 y ya en 2024 el Monitoreo Azul y Blanco reportaba 151 presos políticos, de los cuales 135 fueron enviados a Guatemala.
Parece que el patrón de la puerta giratoria queda claro, pero una de las dudas que surge es si son una “moneda de cambio”, qué están pidiendo Ortega y Murillo a cambio de estas excarcelaciones, lo hacen para no tener opositores en el país o hay un trasfondo que aún no conocemos.
Son muchas las dudas sobre lo que está pasando en Nicaragua, pero también surge la pregunta de por qué no nos enfocamos en que desde el principio esto se descontroló. Hablamos de detenciones arbitrarias, personas injustamente detenidas, que no tuvieron un debido proceso, que pasaron días, meses, años, detenidos y en condiciones inhumanas, de acuerdo con lo que describen organismos de derechos humanos.
Sobre las condiciones en las que estuvieron estos presos políticos conoceremos más ahora que ya no están en Nicaragua, ellos no estuvieron en el Chipote, pero sabemos que fueron igual privados de otros derechos además del de la libertad. Se reconoce los esfuerzos por negociar su “liberación”, pero si por la víspera sacamos el día vendrán nuevas detenciones para continuar con la puerta giratoria.
Otra pregunta es si ya Venezuela tiene los ojos en este paso del manual del dictador porque está llenando las cárceles tras las votaciones del 28 de julio. Esperemos que las noticias se enfoquen también en soluciones y no solo en celebrar, que sí trae alegría ver a personas injustamente detenidas excarceladas, aunque sacadas del país que los vio nacer, pero también trae “conformismo” y eso es extremadamente peligroso para cualquier proceso de desarrollo.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.