Prudencia, símbolo de inclusión

De las ciudades de otros países en los que he estado Bogotá es la primera en la que veo un semáforo con un ícono de una niña. Ya conté este episodio en otro artículo de opinión, pero un amigo me dijo que podía ir más allá y saber quién es “Prudencia”, porque sí, la niña tiene nombre.

El nombre fue elegido por los bogotanos en 2019 para nombrar a la protagonista de más de 927 semáforos de la ciudad, ícono femenino para avisar a los peatones cuándo cruzar y cuándo no.

Prudencia es un ícono de inclusión y permite que los peatones crucen seguros, pero es además un ejemplo de equidad, de democracia y de que hay pequeñas cosas que marcan una diferencia.

En Nicaragua se aprobó la Ley 50/50 para dividir cuotas de poder. La idea es que la mitad de los funcionarios públicos fueran mujeres. Con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo las más afectadas con los despidos fueron las mujeres y había puestos de “florero”, ministras que no mandaban en sus ministerios.

Podemos contar con los dedos de una mano, si es que logramos encontrar a mujeres que tomen decisiones en Nicaragua más allá de una que decide, regaña y mantiene una transmisión todos los días a mediodía.

Otro factor que nos muestra que no hay “Prudencia” en Nicaragua es el cierre de organizaciones no gubernamentales, muchas de ellas apoyaban a las mujeres maltratadas, a las emprendedoras, en fin, brindaban oportunidades que el Gobierno no asumió durante años.

Prudencia no solo ayudaría a los nicaragüenses a cruzar las calles, les ayudaría advirtiendo cuando es una luz verde de equidad, una decisión del pueblo y una propaganda populista que dice que el gobierno es del pueblo, que las mujeres mandan en un 50/50 cuando la realidad es otra.

Si Prudencia fuera una persona me pregunto si estaría entre los 46 femicidios que lleva Nicaragua en el primer semestre de 2024, o de los 74 que se cometieron en 2023. Otra pregunta es si los nicaragüenses votarían por Prudencia, realmente se podría decidir algo por “voto popular”.

Los países con regímenes autoritarios no tienen Prudencia, no hay equidad, no hay preocupación por el peatón, por el ciudadano o por sus derechos, por eso aspirar a tener un ícono femenino, ya no en más de 900, en un semáforo es casi imposible, a menos que sea una estrategia populista para decir como la Ley 50/50 que todo está bien.

La autora es licenciada en Comunicación Social.

Opinión
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