Desde 2022, Catherine Alvarado Laguna está conquistando el paladar de los residentes de la ciudad de Grand Rapids, en el estado de Michigan. Lo hace con la comida típica de Nicaragua, de donde es originaria, y cuya sazón aprendió de su mamá.
Alvarado, quien tiene 30 años y nació en La Trinidad, Estelí, cuenta al diario LA PRENSA que ha logrado enamorar con su cuchara a personas de otros países y hasta los mismos estadounidenses. “La gente de Guatemala son encantados a las enchiladas, los salvadoreños a la crema y a los buñuelos. Los venezolanos a los nacatamales, los colombianos a la papa rellena, dicen que se parece a su comida”, cuenta con orgullo.
La nicaragüense emprendió la venta de comida motivada por la falta de empleo de su esposo en la época del invierno, quien se dedica a la reparación de techos. Cuenta que inició vendiendo cócteles de mariscos y después empezó a hacer comida nicaragüense.
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“Cuando vendí me compraron más que todo mexicanos, así conocí a una familia de León acá y a ellos se los debo todo. Empezaron a regar mi número en las compañías”, dice Alvarado, quien asegura que para ese momento la cantidad de nicaragüenses apenas rondaba los 50. Según datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos, en el año 2020 en todo el estado de Michigan habitaban 1,390 nicaragüenses.
Alvarado ha conocido en su venta al menos a 300 nicaragüenses que llegan buscando su comida o que residen en la zona. Ahora ella, dice, se ha vuelto muy conocida en la zona. “La verdad pienso que tiene mucho que ver cómo uno interactúa con sus clientes y la manera de servirles la comida”, señala.


Alvarado atiende en su casa y solo ofrece la comida para llevar. Su día empieza desde las 04:00 de la mañana pues prepara almuerzos para los trabajadores de compañías todos los días y de jueves a domingo ofrece un platillo nica para sus clientes. Su platillo más vendido son los nacatamales y los ofrece los viernes. “Se van rápido”, cuenta.
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Además de vender comida, tiene una tienda de productos nicaragüenses como lácteos, condimentos, pan. “Hace dos semanas le vendí una Kola Shaler a una señora y me dijo: ‘Tengo 30 años aquí en Michigan y esta es la primera Kola Shaler que yo puedo comprar aquí’”, relata.


Migró en 2021
Alvarado llegó a Estados Unidos en 2021 junto a su esposo, salieron de Nicaragua después que su negocio de comida y de delivery decayera. Primero vivieron en Miami, pero “la situación es un poco diferente”, luego les recomendaron la ciudad de Grand Rapids ya que podían tener mejores ingresos.
Estados Unidos es el tercer país donde Alvarado vende comida nicaragüense. Antes lo hizo en Costa Rica, donde vivió un tiempo y asegura aprendió a cocinar grandes porciones de comida y el otro país fue México, en la vivienda que rentó mientras esperaba continuar su travesía hacia el país norteamericano.
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Sobre su inclinación por la comida, dice que aprendió desde pequeña junto a su mamá. “Soy la única hermana mujer de dos hermanos y pues me acostumbré siempre a hacer la comida, ayudar a la casa y este ha sido mi trabajo siempre”, agrega.


Atiende eventos
Para Alvarado, el vender comida nicaragüense la llena de gratitud, pues los comentarios que recibe de sus clientes son muy buenos, entre ellos, los compañeros de trabajo de su esposo. “Ya los americanos, compañeros de trabajo de mi esposo, comen nacatamales, queso frito, compran queso”, cuenta.
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La nicaragüense también prepara comida para eventos en iglesias o cumpleaños. “Yo voy con toda mi venta, se las instalo y me vengo. Siempre solo para entregar. Desde la comida hasta el chilero, yo les pongo todo, las salsas y todo, y les ordeno un plato para que sus amistades de otras nacionalidades sepan cómo van servidas”, relata Alvarado, quien sueña con contar con un local para atender a sus clientes.