Maduro no puede aplastar la resistencia contra el fraude electoral

Al cumplirse un mes del burdo fraude electoral del 28 de julio pasado en Venezuela, el régimen dictatorial de Nicolás Maduro no ha podido apagar la resistencia pacífica nacional ni la presión diplomática internacional. No ha podido hacerlo, a pesar del estado de terror contra la población y de las artimañas legales y políticas que ha puesto en práctica.

La oposición venezolana, representada por la Plataforma Unitaria Democrática y liderada por María Corina Machado, no deja de reclamar vigorosamente el respeto al voto ciudadano mayoritario que el pasado 28 de julio eligió por amplia mayoría al candidato democrático Edmundo González Urrutia. Esa firme voluntad de resistencia la ha demostrado una vez más la oposición, con las manifestaciones populares del miércoles de esta semana bajo la consigna “Actas matan sentencia”.

Dicha consigna política hacía alusión a que Maduro quiso imponer el fraude electoral mediante una sentencia judicial, pero las actas de votación mostradas por la alianza opositora prueban de manera fehaciente la contundente derrota de la dictadura.

El mismo día, el Consejo Permanente de la OEA se reunió para conocer un informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), sobre las atrocidades represivas del régimen dictatorial de Venezuela. Con base en ese informe, la OEA aprobó una nueva resolución sobre Venezuela en la que insta al Consejo Nacional Electoral de ese país a “respetar el principio fundamental de la soberanía popular a través de una verificación imparcial de los resultados que garantice la transparencia, credibilidad y legitimidad del proceso electoral”. Además, la resolución de la OEA expresa su solidaridad con el pueblo venezolano y se compromete a permanecer atenta a la situación en ese convulsionado país suramericano.

En ese sentido, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, informó al Consejo Permanente que ha reiterado la petición a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional, a que acelere los trámites para procesar a Maduro y sus secuaces por crímenes de lesa humanidad y que dicte orden de captura contra el dictador venezolano.

Por su parte los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros de la Unión Europea (UE), analizarán este jueves 29 de agosto la crisis política de Venezuela, en una reunión que no adoptará ninguna resolución, pero mantendrá firme la posición de no reconocer a Maduro como presidente venezolano mientras no muestre las actas de las votaciones y esta no sean verificadas de manera independiente. 

Por supuesto que las protestas de la población venezolana y las resoluciones de la comunidad democrática internacional por sí solas no bastan para resolver la crisis de Venezuela, que es muy compleja por ser a la vez política, económica, social y humanitaria. Y además porque Nicolás Maduro y su pandilla política y militar se aferran al poder apoyados en la fuerza, y solo otra fuerza equivalente o superior a la de ellos los puede obligar a aceptar a que respeten la soberanía popular. Es decir, que acepten el triunfo electoral de la oposición y negocien las condiciones para su salida del poder y comience la transición democrática.

Sin embargo, para decirlo con palabras del politólogo chileno Fernando Mires, “nadie sabe cómo será resuelta la situación en y con Venezuela. El futuro no depende de predicciones sino de instantes siempre imprevistos. Lo único que podemos por el momento anhelar, es que las soluciones sean encauzadas por vías internas y no externas”.

En realidad, soluciones externas no hay. Más sanciones económicas a Venezuela no resolverían la crisis, más bien la agravarían y provocarían una mayor emigración de venezolanos a los países vecinos, Estados Unidos y Europa. Y una acción militar foránea, además de ser absolutamente indeseable seguramente tampoco resolvería nada, pero podría empeorarlo todo.

Entonces, ojalá que ocurriera ese “instante siempre imprevisto” del que habla Mires basado en su conocimiento de los procesos históricos, el cual solo podría ser que la fuerza militar que sostiene a Maduro se fracture; y que toda ella o al menos una parte muy importante se ponga del lado del pueblo y apunte sus armas contra la dictadura, como les aconsejaría Bolívar.

Es muy difícil que eso ocurra, pero es posible como lo dice a menudo la lúcida, valiente, intrépida e irreductible lideresa democrática María Corina Machado.

Editorial

COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Me disculpan que me disculpe por no ser optimista, pero por las circunstancias vistas en diferentes Paises del Mundo actual : 1 ) Ni la ONU, ni la OEA, ni la UE, ni el Vaticano, etc, no han logrado ningun cambio en ningun Pais, ni en Ucrania ni en Gaza. 2 ) A diferencia de otros Paises, en Venezuela los opositores han presentado aparente unidad aunque sea electorera. 3 ) Dificil o imposible un cambio de Gobierno que tenga el apoyo de las Fuerzas Armadas y un considerable porcentaje de ciudadanos. 4 ) La Esperanza es lo ultimo que se pierde. Cuba : 65 anos. Venezuela, 25 anos, Nicaragua 45 anos.

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