En medio de una campaña publicitaria que celebra la cultura hispana, la empresa estadounidense The JM Smucker Co. propietaria de la marca de café Bustelo, decoró sus tradicionales envases amarillos con coloridos símbolos representativos de los países donde se produce el grano. En el caso de Nicaragua incluyeron la flor de sacuanjoche y un Árbol de la Vida, llamados por los nicaragüenses arbolatas o chayopalos, y considerados un símbolo de la corrupción y la represión de la dictadura Ortega Murillo. Por lo que en 2018, derribarlos se convirtió en una de las principales acciones de las protestas sociales contra el régimen.
La decisión de incluir la controversial imagen es calificada por un publicista como un error en la investigación de mercado, que provocó el rechazo de la comunidad nicaragüense que vive en Estados Unidos y que justamente en los últimos seis años llegó masivamente a ese país huyendo de la represión de los Ortega Murillo, situación que habría obligado a la empresa a retirar el producto del mercado.
«Desafortunadamente el producto fue descontinuado en mayo del 2024. En este momento no tenemos la información del significado de los dibujos en la etiqueta, es por eso que vamos a enviar su pregunta al departamento de mercadeo para ver si tiene la respuesta», contestó la empresa cuando LA PRENSA les consultó por qué incluir en el envase del café Bustelo una imagen tan controversial y con tanta connotación negativa para los nicaragüenses, por ser el símbolo de represión y muerte que ha obligado a más de 800 mil nicaragüenses a salir del país desde 2018.
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Error de investigación
Al cierre de esta nota, la empresa The JM Smucker Co. propietaria de la marca de café Bustelo no había enviado la explicación más amplia que prometió sobre la decisión de incluir la imagen del arbolata o chayopalo en el envase, ya que en una primera respuesta solo confirmaron que el producto lo descontinuaron en mayo pasado, aunque aún hay inventario en algunas tiendas de distribución.
Un publicista nicaragüense, que por temor a represalias pide no mencionar su nombre, considera que hubo un error en la investigación de mercado sobre Nicaragua. «Es probable que pensaran que los árboles de la vida son importantes en la cultura nicaragüense, simplemente porque los vieron en imágenes o fotos al buscar información en internet sobre el país. Entre colegas hemos comentado que siempre han intentado incluir los árboles de la vida como parte de la marca país. Por eso, quienes no viven aquí creen que esos árboles representan algo de nuestra tierra, cuando en realidad son completamente ajenos a nuestra cultura», expone.
Además, el publicista explica que muchas veces las agencias o los diseñadores toman referencias de un país sin haber viajado o leído sobre él. «En estos casos, suelen buscar información en Google. Por ejemplo, si buscan imágenes de Nicaragua, encontrarán fotos de los árboles de la vida y los pueden considerar representativos del país, sin conocer su connotación política. Esto también puede verse reflejado en la marca país de Nicaragua. Lo más relevante de esto es que está muy vinculado a la propaganda política. Frases y lemas como Nicaragua Única y Original o 45/19 Revolución, son ejemplos claros de esto».
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El desprecio a los chayopalos
Otra explicación es que, según el publicista, los seres humanos nos guiamos por símbolos, representaciones o monumentos emblemáticos, especialmente en la publicidad, donde tratan de comunicar ideas de forma rápida y efectiva. Por ejemplo, asociamos Francia con la Torre Eiffel o el amor con un corazón. Además, con los métodos modernos de trabajo, según el publicista, estos proyectos los hacen en India o en una agencia de cualquier otros país lejano donde desconocen totalmente la cultura nicaragüense.
El envase del café Bustelo de Perú incluye imágenes del Santuario Histórico de Machu Picchu; el de Brasil, un guacamayo de Spix (en peligro de extinción) que inspiró la película Río; el de Colombia, los autobuses conocidos como chivas parranderas y el traje típico; y el de México, los tradicionales festones de papel picado que adornan las fiestas mexicanas.
El desprecio de los nicaragüenses hacia estas figuras de hierro que simulan árboles de la vida, y cuya imagen es parte de la propaganda estatal, surgió desde 2013, cuando la vocera del régimen de Daniel Ortega, Rosario Murillo ordenó cortar árboles en las principales vías de la capital, para colocar estas coloridas estructuras. Su obsesión por ellos llevó a la gente a llamarlos «chayopalos».


Millones de dólares en su instalación
A eso se sumó el despilfarro que implicó su instalación, por el alto costo de las estructuras y el alto consumo de energía eléctrica. Aunque nunca se rindió cuentas sobre su costo real, según investigaciones de LA PRENSA, las empresas que fabrican este tipo de estructuras calcularon que cada uno costaba alrededor de 25 mil dólares, por lo que la inversión de instalar los primeros cincuenta en la Carretera Norte fue de aproximadamente un millón de dólares.
Para 2018 habían invertido más de tres millones de dólares en la instalación de unos 150 chayopalos en toda la capital. Tal es la connotación política de estas moles de hierro que algunos incluso los asocian a las supuestas prácticas de bujería que realiza Murillo, quien recientemente anunció la reinstalación de muchos de los que derribaron durante las protestas.
«Cuatro árboles de la vida que tanto gustan a los enemigos de la paz, con los que tanto se ensañan, pero bueno, el bien triunfa, no pudieron, no podrán, porque nada puede el odio contra el amor», aseguró recientemente Murillo al anunciar la instalación de cuatro nuevos «chayopalos» en igual número de rotondas de la capital.
