La cogobernante y esposa del dictador Daniel Ortega, Rosario Murillo, desató este martes 30 de julio una retahíla de insultos contra las protestas que están en marcha en Venezuela, reconociendo que ya ha visto una situación así antes, en clara alusión a las protestas civiles de 2018 que pusieron en crisis el régimen que ella dirige junto con su esposo en Nicaragua.
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«Aquí estamos viendo, aprendiendo y sobre todo siendo testigos de la desgracia de una condición humana como la que está desplegándose en las calles de la querida Venezuela, una condición humana que odia, contraria a lo que debe ser la humanidad. Una condición humana que provoca desgracia, dolor, casi que no se puede decir que son seres humanos, porque quien odia la paz, el que promueve el odio, el que se pronuncia con maldad, con perversidad, el que salta sobre la maledicencia, la desgracia, las maldades, y sobre todo los crímenes, las tropelías que cometen en un reprís ridículo».
En Venezuela, miles de ciudadanos se tomaron las calles desde este lunes tras conocerse los resultados emitidos por el Consejo Nacional Electoral (CNE) que le dieron el triunfo a Nicolás Maduro para la reelección. Sin embargo, la oposición, bajo el liderazgo de María Corina Machado y Edmundo González, ha demostrado con pruebas que esos resultados son falsos, por lo que llamaron a protestar pacíficamente en contra del fraude electoral.
«Vemos lo mismo que hemos visto. Ante pueblos que se alzan grandes y dignos, se alza la gusanera, la maldad, los disparates, los trapos sucios, los trapos viejos, los chingastes, porque son chingastes, son despojos de la creación (…) me refiero a la creación divina», manifestó Murillo en su comunicación habitual por los medios oficiales que dirigen sus hijos.
Ante las miles de personas que acudieron al llamado de las protestas, el régimen chavista sacó a las calles a sus fuerzas de seguridad y a los nombrados «colectivos» que cumplen la función de fuerzas paraestatales para reprimir.
«Se llenan la boca de gusanos, porque son muertos enterrados por su propio odio y deambulan como zombis, vergonzosos, esperpentos, excluidos por la historia (…)», continuó en su perorata la vocera dictatorial de Nicaragua.
El discurso del «golpe de Estado»
Murillo también dijo que las protestas de Venezuela son un «nuevo intento de golpe de Estado», lo que ya es un guión de los regímenes autoritarios cuando surgen voces opositoras de forma masiva.
En otra parte de su verborrea, Murillo agradeció a Dios por los que «se fueron de aquí», en alusión a las decenas de opositores que ha expulsado del país. «Fuera, fuera, ahí que digan lo que quiera, nadie les hace caso a esos que hacen el ridículo buscando cámara todos los días en plena sintonía con el odio, con la miseria humana, con la destrucción que promueven sus pares. A esos les decimos: lo que estamos viendo es su propio teatro repugnante, falso, espurio, idioto, parecen bobos, parece lo que son, fantasmas», dijo en su interminable desahogo.
Las elecciones presidenciales en Venezuela se realizaron este domingo 28 de julio. Millones de personas salieron a votar y, de acuerdo con las pruebas en manos de la oposición, el candidato Edmundo González triunfó con más del 68 por ciento de los votos.
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Aunque en un contexto diferente, en 2018 la población nicaragüense salió masivamente a las calles para protestar contra el régimen Ortega Murillo, pidiendo principalmente su salida del poder, lo que originó los discursos de odio de Rosario Murillo, acompañados de agresiones de la Policía y paramilitares contra los manifestantes. Más de 300 personas murieron en 2018 por la represión policial contra las protestas civiles, según informes de organismos internacionales de defensa de derechos humanos.