Un desastre en cine mudo

Un amigo me pidió leer ¿Dónde está la franja amarilla?, de William Ospina, para poder entender a los colombianos. La verdad el corazón se me hizo chiquito como este libro de 120 páginas aproximadamente. En cuatro capítulos plantea qué falta a los colombianos, por qué se cuestiona dónde está la franja amarilla y el proyecto de nación, una descripción de la situación de su capital, Bogotá y un capítulo final sobre cómo la mirada de los otros nos convierte en seres posibles y un poco la discusión del conocimiento y las diferentes ciencias en el desarrollo de las personas.

Pero sin hacer spoiler del libro diré que mi corazón dio un brinco porque los latinoamericanos nos parecemos mucho y podemos aprender de los otros. El primer capítulo se llama Lo que le falta a Colombia y seguramente estarán pensando que un país que se acaba de enfrentar a Argentina en la Copa América lo tiene casi todo, pero el libro plantea que a los colombianos “les falta carácter”.

Hay una frase que menciona que a pesar de ser el más privilegiado de los territorios del continente los colombianos viven una pesadilla. Así como a los nicaragüenses nos dicen que vivimos en un país hermoso, pero “qué lástima por el gobierno que tienen”.

Conociendo a los colombianos con ese libro describiría a un Estado que vela por sus propios intereses y no los del pueblo y un pueblo que se avergüenza de sí mismo, y aquí haré la aclaración que según lo que leí el colombiano no reconoce su diversidad, y hay conflictos innumerables por las diferencias de un país diverso, que si por la raza, que si por el origen campesino, que si por estrato social, etc. Curiosamente el Estado tiene dos partidos con dos colores diferentes que velan por los intereses de los que ostenta el poder, es decir ellos mismos.

Además, se menciona que los colombianos en su historia tienden a la simulación, a lo europeo, estadounidense, francés y hasta mexicano, pero en resumen todo para alejarse de lo colombiano y de lo que significa trabajar en construir eso.

En resumen, el libro describe como la violencia y la inseguridad creció por esta falta de carácter tanto del Estado como de los ciudadanos y finalmente Colombia se convirtió en un país acostumbrado a la mendicidad (del Estado ante la comunidad internacional en caso de catástrofe y de la gente en las calles) y con esto ha renunciado a su dignidad, de nuevo eso dice el libro.

Lo que le falta a Colombia es carácter porque no confían en ellos mismos y se critica mucho el silencio y conformismo de los ciudadanos en el texto. Pero señala que en esta especie de “desastre en cine mudo”, la única revolución que necesitan los colombianos “es que cada colombiano se hiciera capaz de aceptar al otro”.

Recomiendo este libro para conocer a los colombianos, pero también para conocer los impactos de la historia de los pueblos. Los nicaragüenses aún sienten orgullo de ser nicaragüenses por gracia de Dios, con la diversidad del nacatamal y el rondón, por ser multiétnicos y pluriculturales, pero ya hay un silencio peligroso y ya hay un ambiente de desconfianza, de no poder creer en el otro.

No entraré a describir cada capítulo porque es de no acabar. Pero el uno y el dos describen panoramas de los cuales los nicaragüenses podemos aprender. No podemos acostumbrarnos ni entrar en ese desastre en cine mudo, aunque esa película creo ya está iniciando; tampoco es correcto que “el Estado” pasara de dos partidos con dos colores diferentes a ser la minoría en el poder. Yo creo que ya a los nicaragüenses liberales y sandinistas les parecen los mismos (con el rojo, el rojo y negro) y bueno a lo mejor nosotros ya nos estamos preguntando por el proyecto de nación y tenemos claros que es tierra de lagos y volcanes entre dos océanos, entonces las franjas azules las tenemos claras. Entonces ¿dónde está la franja blanca?

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

Opinión
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