Los talibanes se hicieron con el poder en Afganistán en 2021. EFE

Sandinistas y talibanes: de enemigos a “hermanos”

Hubo un tiempo en que los sandinistas consideraron a los talibanes como sus enemigos por ser una guerrilla armada y financiada por Estados Unidos, pero ahora, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo los considera sus “hermanos”.

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El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo estableció relaciones diplomáticas con los talibanes, un grupo al que en su momento los sandinistas vieron como enemigo debido a que “todo lo que viniera de Estados Unidos era considerado maligno”, señala un exdiplomático nicaragüense que solicita anonimato.

Los talibanes nacieron como una guerrilla financiada por Estados Unidos para combatir a las fuerzas soviéticas que invadieron Afganistán y se hicieron con el poder en ese país entre 1979 y 1988. “Eran como la Contra aquí en Nicaragua, que fue apoyada por Estados Unidos para derrocar al Frente Sandinista”, explica el exdiplomático.

Sin embargo, el régimen de Ortega y Murillo ya no ve en los talibanes a un enemigo, sino que ahora establecieron relaciones con ellos y llaman “hermanos” a sus principales dirigentes.

En agosto de 2023, la dictadura envió una carta de felicitaciones por el aniversario del Día de la Independencia Nacional de Afganistán al primer ministro Mullah Muhammad Hassan y a Hibatullah Akhund Zadeh, emir de Afganistán y líder del Movimiento Talibán Islámico Afgano. La carta trata de “hermano” a ambos líderes talibanes, además del pueblo de ese país.

“Nuestras más cálidas felicitaciones a usted y al hermano pueblo del Emirato Islámico de Afganistán. En esta fecha histórica, el gobierno de Nicaragua manifiesta nuestros mejores deseos de salud y prosperidad para usted, su pueblo y su gobierno, reiterando el compromiso de continuar fortaleciendo los lazos de amistad, solidaridad y cooperación”, se lee en esa carta.

El pasado 21 de junio, Rosario Murillo anunció que la dictadura estableció relaciones diplomáticas con Afganistán. De esta manera, Nicaragua se convirtió en el único país del continente en reconocer al régimen talibán.

“Tenemos, compañeros, la presentación de cartas de estilo, ya programadas para nuestro compañero Michael Campbell, quien ha recibido del compañero Habaitullah Akhundzada, primer ministro del Emirato Islámico de Afganistán, el nombramiento que agradecemos, como embajador no residente de nuestra Nicaragua, concurrente desde Beijing, República Popular China”, dijo Murillo.

Los talibanes respondieron a través de una carta diplomática en la cual catalogaban las relaciones como un “paso positivo” y esperan que “se sigan ampliando las relaciones bilaterales en áreas de interés mutuo”.

Los talibanes recuperaron el control de Afganistán desde mediados de agosto. EPA

Esta relación ha despertado alarmas en algunos analistas y opositores, e incluso se ha llegado a afirmar de una posible cooperación para actos de terrorismo. El experto en Relaciones Internacionales, Carlos Cascante Segura, señala que “para el régimen talibán no deja de ser importante tener algún reconocimiento internacional y me parece que esa es la vinculación que están buscando con Nicaragua”.

Por otra parte, considera que el régimen de Ortega y Murillo más bien busca “generar alertas” en Centroamérica y Estados Unidos, y no cree que los talibanes den asistencia en cuanto a actos de terrorismo al régimen de Nicaragua, debido a que Afganistán es “muy pobre y más bien está en busca de sobrevivencia”.

Talibanes

La palabra «talibán» proviene del idioma pastún y significa «estudiantes» o «buscadores de conocimiento». Originalmente, el término hacía referencia a los estudiantes de escuelas islámicas en Pakistán y Afganistán.

Los talibanes nacieron como una guerrilla islámica armada y financiada por Estados Unidos en los años ochenta, con el propósito de que enfrentaran la invasión soviética que se producía en esos años en Afganistán.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) le llamó Operación Ciclón, y algunos medios de comunicación norteamericanos la describieron como “la mayor operación encubierta en la historia de la CIA”.

Al principio, Estados Unidos solamente suministraba armas AK-47, de fabricación soviética, y reclutaba voluntarios en países de la región. Esto con el propósito de que no fueran vinculados con la guerrilla.

Cuando Ronald Reagan asumió el poder en Estados Unidos, su apoyo fue más decidido y público. Incluso recibió a una comitiva de la guerrilla en la Casa Blanca y en 1986 durante un discurso dijo: “No están solos, combatientes de la libertad. Estados Unidos los apoyará”.

Reagan fue un antisoviético radical y según algunas publicaciones en internet, algunos funcionarios alrededor de él llegaron a decir de los talibanes lo mismo que Franklin D. Roosevelt habría dicho de Anastasio Somoza García en Nicaragua: “Son unos hijos de puta, pero son nuestros hijos de puta”.

Por otro lado, Reagan era un gran enemigo de los sandinistas. “Era la guerra fría y Reagan puso todos sus esfuerzos para que la Contra debilitara al gobierno y que los soviéticos, aliados de los sandinistas, no tuvieran presencia en su patio, como le llaman a Centroamérica”, explica el exdiplomático.

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Fue para estos años en que los sandinistas consideraban a los talibanes como una fuerza enemiga por el hecho de que Reagan los apoyaba y los financiaba, al igual que hacía con la contrarrevolución en Nicaragua.

Con Reagan, Estados Unidos destinó más dinero y armamento para la guerrilla islámica, hasta que los soviéticos empezaron retirarse en 1988 de Afganistán. En 1994 se superó por completo la invasión y los talibanes se quedaron con el poder.

talibanes, Estados Unidos
Los talibanes recibieron con gratitud el establecimiento de relaciones con Nicaragua. LA PRENSA/EFE

Primer gobierno talibán

Los talibanes provienen de grupos llamados muyahidines, que son islamitas ortodoxos. El poder de estos creció tanto y tan rápido que el 26 de septiembre de 1996 anunciaron la creación del Emirato Islámico de Afganistán.

Este régimen llamó la atención de la comunidad internacional por sus métodos de represión en los que se imponían castigos severos que iban desde latigazos hasta amputaciones y ejecuciones colectivas. Además, las mujeres afganas perdieron prácticamente la totalidad de sus derechos civiles. Ni siquiera podían estudiar o trabajar. Tampoco se permitía la práctica de cualquier religión distinta al islam.

El ataque a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001 significaría un parteaguas para la relación entre Estados Unidos y los talibanes, pues Afganistán servía como campo de entrenamiento y refugio para el grupo terrorista Al Qaeda y su líder Osama Bin Laden.

Estados Unidos demandó a los talibanes que entregaran a Bin Laden, pero estos se negaron, así que la potencia norteamericana decidió invadir Afganistán el 7 de octubre de 2001. Los objetivos eran dos: deponer a los talibanes y capturar a Bin Laden.

Los talibanes cayeron en pocos meses y muchos de sus líderes y militantes huyeron hacia Pakistán. Estados Unidos, por su parte, impulsó un movimiento para estabilizar el país y convertirlo en su aliado en la región, pero también encontraron resistencia por parte de grupos armados y de los mismos talibanes que rechazaban su presencia en el país, lo cual alargó la guerra.

Para 2011, diez años después de la invasión, Estados Unidos tenía desplegados a 110,000 soldados y su gasto militar se había disparado. En 2014, los norteamericanos decidieron entrenar al Ejército afgano para que pudiera controlar a los talibanes e ir abandonando el país poco a poco.

Los talibanes gobernaron Afganistán anteriormente, de 1996 a 2001, e impusieron una forma estricta de ley islámica en el país. LA PRENSA/Cortesía

Estados Unidos finalmente se retiró el 31 de agosto de 2021, y a pesar del entrenamiento, el Ejército afgano no pudo con los talibanes, y estos terminaron por hacerse con el poder, lo cual generó caos en el país y el temor de que sus medidas represivas volvieran a imperar.

El regreso de los talibanes en el poder hizo que muchas personas huyeran del país y en redes sociales circularon videos de cómo varios civiles se aferraban a los aviones que despegaban de Kabul y una vez en el aire, las personas se desprendían hasta caer al suelo.

Los pocos avances que se habían logrado, sobre todo en materia de derechos humanos e institucionalidad, se vinieron abajo con la llegada de los talibanes al poder. El nuevo régimen volvió a prohibir a las niñas y mujeres asistir a escuelas y universidades, y estas deben cubrirse de pies a cabeza.

Desde que los talibanes se hicieron con el poder nuevamente en Afganistán, la mayoría de delegaciones diplomáticas salieron de ese país y muy pocas mantienen algún tipo de relación para efectos prácticos, las cuales son lideradas por encargados de negocios, lo cual no significa que reconozcan al régimen talibán.

Relaciones con Nicaragua

Las relaciones entre Afganistán y Nicaragua han sido mínimas, señala el exdiplomático. No se había tenido relaciones con ellos, hasta ahora que el régimen de Ortega y Murillo las estableció.

“Ninguno de los dos países tiene mucho que ofrecerle al otro, además de que Afganistán es un país muy conflictivo. ¿Quién va a querer tener relaciones con un país así y en donde no obtenés nada de por medio?” Por esa razón es que el exdiplomático no entiende el afán de Ortega y Murillo por establecer relaciones con los talibanes.

Además de la carta de Ortega y Murillo enviadas a sus “hermanos” talibanes en agosto de 2023, la dictadura había contactado con ellos para expresarles su “solidaridad, condolencias y oraciones” en mayo de 2024, debido a fuertes inundaciones que se registraron en esos días en Afganistán, meses después de haber sufrido potentes terremotos.

El régimen de Ortega también expresó su “firme deseo de mantener fraternal comunicación entre nuestros pueblos y gobiernos”.

Las relaciones entre ambos regímenes fueron oficializadas el pasado 21 de junio. El subsecretario de Estado para asuntos del hemisferio occidental del Departamento de Estado de Estados Unidos, Brian Nichols, calificó este gesto como “típico, pero lamentable”.

Por su parte, Carlos Cascante Segura explica que esto es parte de la agenda política de Ortega y Murillo de establecer relaciones con países que adversan a Estados Unidos. “Nicaragua ha intentado establecer relaciones con Estados que tiene oposición hacia Estados Unidos. Hay un intento para evadir sanciones, sobre todo en la relación con Irán, pero no necesariamente con los talibanes”, señala.

Cascante Segura no descarta que entre sandinistas y talibanes llegue a haber algún tipo de cooperación, sobre todo en cuanto a libre visado, tratados de libre comercio y entrenamiento militar, entre otras cosas.

“No dudo que anuncien de todo, pero por la capacidad de ambos países para llevar a cabo una agenda de cooperación, dudo mucho que podamos ver una agenda desarrollada en esa materia”, considera.

La Prensa Domingo Nicaragua sandinistas talibanes archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Los Talibanes son los que lucharon en contra la extinta Union Soviética (Rusia) en la década de los 80’s. El gobierno de Ronald Reagan los denominó ‘Freedom Fighters’ (Los luchadores por la libertad). En esa época a los Talibanes se les extendía la alfombra roja cada vez que sus líderes visitaban los EE.UU. porque estaban luchando contra la invasión rusa de Afganistán.

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