La disidente del FSLN, opositora y ex presa política desterrada, Dora María Téllez, manifestó que la oposición debe estar preparada para participar en las votaciones presidenciales de 2026 como parte de una salida cívica a la crisis política que vive el país desde hace seis años, un planteamiento que coincide con lo dicho en reiteradas ocasiones por el general en retiro Humberto Ortega, y que incluso lo llevó a la reclusión que le impuso su hermano, el dictador Daniel Ortega.
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«Uno, la vía cívica para salir de la dictadura pasa por elecciones. Número dos, las próximas elecciones son en el 2026, constitucionalmente hablando. La oposición deberíamos enfocarnos todos en ejercer suficiente presión interna y externa para lograr que sean unas elecciones limpias, justas, transparentes y competitivas. Y tres, la oposición tiene que prepararse con suficiente antelación, eso significa organizarse en todas partes, dentro y fuera del país», dijo Téllez a LA PRENSA.
La idea de Téllez es que la presión interna y externa obligue a la dictadura de Ortega a realizar elecciones creíbles en 2026.
«Ahorita no hay condición para ningún proceso electoral limpio, pero eso no quiere decir que no vaya a haber en el 2026 si nos aplicamos a ejercer suficiente presión interna y externa, para que eso sea posible», agregó la opositora.
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Desde 2018, cuando comenzó la represión armada contra las protestas civiles, la esperanza de los opositores ha sido sobre todo que la presión internacional, sanciones económicas, retiro de cooperación, aislamiento en la región y condenas de la comunidad internacional, obliguen a Ortega a realizar elecciones libres y justas. Sin embargo, tras seis años de crisis política, la dictadura de Ortega y su esposa, Rosario Murillo, se ha radicalizado cada día más.
El politólogo y también ex preso político desterrado, José Antonio Peraza, está de acuerdo con Téllez en que «todas las energías de la oposición nicaragüense deben estar destinadas a crear las condiciones para que haya un proceso electoral verdadero» y también está de acuerdo en que hay que crear las condiciones para tener la posibilidad de tener una transición democrática.
Peraza explicó que lo anterior no significa que participarían en unas votaciones bajo las mismas condiciones de fraude y total control del partido gobernante, Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
«El 26 es una fecha que puede ser viable y no puede ser viable, y lo más importante es crear las condiciones, abrir los espacios políticos para hacer lucha política», dijo Peraza.
«Tarde o temprano habrá que ir a elecciones»
El presidente de Hagamos Democracia, Jesús Tefel, también consideró que se debe luchar por elecciones libres y justas en cualquier momento, ya sea en 2026 o en otra fecha próxima o posterior.
«Nosotros sabemos que tarde o temprano habrá que participar en un proceso electoral, para que realmente la transición sea democrática. Tiene que ser un proceso con garantías, tiene que ser un proceso observado, tiene que ser un proceso con libertad de competencia, tiene que ser un proceso donde la oposición pueda participar; y para que la oposición pueda participar obviamente tendríamos que haber visto que los opositores puedan regresar al país —los que están exiliados—, que haya habido un proceso de renacionalización de quienes han sido desterrados, desnacionalizados. Pero todas esas cosas hoy no están dadas», dijo Tefel.
El presidente de Hagamos Democracia agregó que «es un deber de todas las personas que promueven la salida a la crisis por la vía cívica y pacífica intentar que en el 2026 esas condiciones estén», ya que legalmente tiene que haber elecciones según la Constitución Política.
«Independientemente de que sea el 2026 o que estas elecciones estuvieran para el 2028, sin importar la fecha en la que esté propuesto, el trabajo de todas las personas que promueven la democracia es ver de qué manera se consiguen esas condiciones», manifestó Tefel.
Núñez: «no hay condiciones ni hay plan»
El exdiputado y miembro de Monteverde, Eliseo Núñez Morales, valoró el planteamiento de Téllez como un escenario político alternativo, sin embargo, dijo que Monteverde en este momento no ve las próximas elecciones como una opción.
«Definitivamente no tenemos un plan para las elecciones. En primer lugar no hay condiciones en Nicaragua, en segundo lugar, no se avizora que la dictadura esté en este momento dispuesta a poner en riesgo nada, porque no tiene ningún incentivo para hacerlo», dijo Núñez.
Para el opositor, «las discusiones bizantinas» que tiene la oposición en este momento dejan a los grupos sin un rumbo claro. «La dictadura no tiene interlocución de este lado (opositor) y es lo primero que hay que construir, una interlocución de este lado. No solo para la dictadura, sino para el pueblo de Nicaragua, para la comunidad internacional y en las postrimerías, para que Ortega sepa que hay un referente opositor, eso no existe ahorita», agregó.
Núñez afirmó que si bien se está trabajando en construir ese bloque, «definitivamente está llevando más tiempo del que debería de haber tomado».
Aún así, el vocero de Monteverde reconoció que la responsabilidad de todos los grupos opositores que buscan un cambio para Nicaragua es tener una alternativa para cada escenario político.
¿Qué dijo Humberto Ortega?
En la última entrevista que el hermano del dictador, el general en retiro Humberto Ortega, concedió a Infobae, manifestó que ante una ausencia repentina de su hermano quedará un vacío de poder que nadie del partido gobernante, FSLN, podrá llenar. El general en retiro dijo que lo único que podrá resolver ese vacío, para que no haya una anarquía y caos en el país, es el Ejército coordinado con la Policía Nacional, y «buscar una salida en el corto plazo, quizás un año o menos, para convocar a un proceso electoral, ya sea el programado para el 2026».
«Al poder civil, del gobierno y el partido, no le veo capacidad de llenar ese vacío, ni a lo inmediato ni en el mediano plazo, sino simplemente funcionar en el marco de una transición que la va a dirigir el Gobierno con las fuerzas de seguridad, la Policía, y un proceso luego de negociaciones y alianzas, dando margen a la sociedad civil a que se pongan de acuerdo en una salida en las elecciones para el 2026. Eso lo vería bien Estados Unidos y lo mirarían bien los países del Alba», dijo Humberto Ortega, quien después de estas declaraciones se convirtió en un preso político de su hermano.

Humberto Ortega fue el jefe del Ejército Sandinista en los años ochenta, cuando su hermano Daniel Ortega también era presidente de Nicaragua, hasta que perdió las elecciones de 1990. En ese entonces, Dora María Téllez también formó parte del primer gobierno del FSLN, tras su participación en el derrocamiento de la dictadura somocista como guerrillera sandinista. Sin embargo, tras el regreso de Ortega al poder en 2007, Téllez se convirtió en una férrea opositora a la dictadura Ortega-Murillo, hasta ser encarcelada y desterrada del país en los últimos años de crisis política.