Fitch Ratings

Fachada del edificio de Fitch Ratings en Londres. LA PRENSA/ BLOOMBERG

Qué hay detrás de la nota B que Fitch acaba de darle a la economía que sostiene a la dictadura de Ortega y por qué no es sostenible

Especialistas atribuyen la mejoría en la calificación al crecimiento de las reservas que ha impulsado el creciente flujo de remesas y lamentan que Fitch no analice el impacto que provocará en el futuro la migración del talento humano

El creciente ingreso de las remesas que envían desde el exterior unos 800 mil nicaragüenses que se fueron huyendo de la represión o en busca de mejores oportunidades económicas, junto al crecimiento de la recaudación fiscal, favorecieron la balanza de pago y ubicaron al régimen Ortega Murillo en una mejor posición para enfrentar las sanciones y las tensiones políticas. Así la afirma la agencia calificadora Fitch Ratings, y gracia a ello, elevó la calificación de Nicaragua a B con perspectiva estable, desde B-, la más baja que otorga, y que el país mantenía desde la revisión de hace un año.

No obstante, advirtió que depender del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) como único financiador externo, es un gran desafío, especialmente porque en medio de llamados a que se condiciones la entrega de recursos al respecto a los derechos humanos, la entidad cambió de presidenta. Por ello, augura «cierta reducción en los desembolsos» en relación a los de los últimos años.

La calificadora internacional también advierte que desde agotó de 2018 cuando agotó sus reservas, el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), representa un desafío fiscal a mediano plazo, por su dependencia del apoyo del Gobierno central; pero admite que el déficit de la institución se ha mantenido manejable en 0.5 por ciento del PIB gracias a los cambios paramétricos parciales (de 2019) y la recuperación del mercado laboral.

Fitch dice que política prudente generó superávits

«La mejora de la calificación de Nicaragua refleja una política prudente que ha llevado a superávits gemelos y a la acumulación de reservas financieras. Esto ha colocado al país en una posición más sólida para gestionar las consecuencias económicas adversas de las sanciones y las tensiones políticas más amplias. Un gran superávit de cuenta corriente ha permitido una importante acumulación de reservas internacionales, y un superávit fiscal está impulsando una reducción de la deuda/PIB y la acumulación de reservas de efectivo», dice el reporte de la agencia calificadora internacional.

Medios especializados explican que las economías tienen superávits gemelos cuando registran simultáneamente superávit fiscal primario y comercial; o superávit fiscal financiero y en cuenta corriente, este último es el que la agencia le atribuye a Nicaragua.

«La cuenta corriente pasó de un déficit del 2.5 por ciento en 2022 a un superávit del 7.7 por ciento del PIB en 2023. Esta gran mejora refleja un aumento del 44 por ciento en las remesas (luego de otro gran aumento del 49 por ciento en 2022) debido a la migración hacia el exterior y al sólido mercado laboral estadounidense», dice el informe de Fitch y añade que el consumo privado es el principal motor del crecimiento de la economía y a este lo impulsan la expansión del crédito y el aumento significativo de las remesas.

En 2023 Nicaragua lideró el crecimiento de las remesas en Centroamérica, ya que recibió 4,660 millones de dólares por ese concepto, monto superior en 44.5 por ciento comparado con el año anterior. El 82.4 por ciento del total equivalente a 3,841 millones de dólares, lo enviaron los nicaragüenses que migraron a Estados Unidos.

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Manejaron bien el flujo de efectivo dice Fitch

El reporte de Fitch Ratings explica que el superávit del Gobierno de Nicaragua aumentó desde 1 por ciento del PIB en 2022 a 2.8 por ciento del PIB en 2023, su nivel más alto registrado. «Esta sólida posición fiscal refleja grandes ganancias de ingresos gracias a las reformas tributarias durante 2019-2022, y una mejora adicional en 2023 gracias al estricto control del gasto y al menor costo de los subsidios a los combustibles. Fitch proyecta un superávit fiscal del 2 por ciento del PIB en los próximos años», dice el reporte.

Según la agencia Fitch, «estos acontecimientos deberían ayudar al soberano a gestionar mejor los desafíos relacionados con la reducción de sus opciones de endeudamiento externo y la mayor dependencia de un único prestamista regional, que sigue siendo una limitación clave para la calificación. Las calificaciones también se ven limitadas por el bajo PIB per cápita, la estrecha flexibilidad de financiamiento en moneda local y los débiles indicadores de gobernanza».

Además, la agencia calificadora internacional detalla en su reporte que el superávit fiscal y el financiamiento externo han apuntalado la posición de flujo de efectivo del Gobierno y este lo ha utilizado para reducir el stock de bonos locales con intereses más altos y para incrementar su gran reserva de efectivo. Además, dice que la deuda del Gobierno cayó al 44.5 por ciento del PIB en 2023 y pronostica que seguirá una trayectoria firme a la baja. Los depósitos han aumentado considerablemente hasta el 13.1 por ciento del PIB.

Es el resultado de la política de expulsión

Juan Sebastián Chamorro, economista y exreo político desterrado, lamenta que la calificación no haya mejorado porque impulsaron medidas o acciones económicas, sino por la política de expulsión que implementa Daniel Ortega y que ha empujado a miles de nicaragüenses a migrar, muchos de ellos a Estados Unidos desde donde envían a sus familiares más de la mitad de las remesas.

«Estas remesas familiares aumentan el consumo y el consumo aumenta el crecimiento de la economía que los números presentan como algo positivo, cuando realmente de lo que se trata es de las exportación del capital humano del país que en lugar de produciendo un retorno dentro de la economía, lo está generando en las economías de los países donde se encuentran los migrantes», explica Chamorro.

Por su parte, un analista financiero que por temor a represalias solicita no revelar su nombre, dice que es evidente el comportamiento macroeconómico favorable del país, por la fuerte acumulación de reservas internacionales estimulado por las remesas, y el crecimiento de la recaudación. Pero lamenta que Fitch solo tome en cuenta el beneficio de la migración por el incremento de las remesas, e ignore las consecuencias adversas que provocará al país la salida masiva de su población.

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Fitch no analizó el lado negativo de la migración

«Las consecuencias adversas de la migración no las toman en cuenta muy directamente, sino que ensalzan lo positivo del flujo de recursos externos y el aumento de las reservas internacionales. Pero proyectan un crecimiento de 3.2 por ciento a mediano plazo, que es más bajo que el 3.9 que era la tasa natural de crecimiento antes de la crisis del 2018, y que es consecuencia en parte de la migración. Tampoco abordan el problema de la dificultad de generar empleos formales, que es una fragilidad del modelo de crecimiento y las presión en los costos que se le han impuesto a las empresas», critica el analista.

El analista añade que desafortunadamente para determinar la calificación, las agencias solo toman en cuenta los indicadores macroeconómicos, es decir, esencialmente la estabilidad del tipo de cambio, la capacidad de pago de la deuda del país, y el nivel de las reservas internacionales.

Además, considera que sería interesante determinar qué podría hacer crecer la economía y qué podría deteriorar esta calificación si las condiciones se vuelven desfavorables y afectan el balance de la cuenta corriente.

No analizan impacto real de la migración

Además el analista recuerda que el flujo de préstamos, donaciones, remesas, inversión, exportaciones e importaciones normalmente produce un balance deficitario que debe cubrirse con los otros flujos; y advierte que si cualquiera de esos falla, la situación puede cambiar.

Por su parte Chamorro dice que el gran colchón financiero que han creado gracias al incremento del flujo de remesas le permitirá al régimen Ortega Murillo solventar cualquier crisis que pueda surgir en el futuro.

El economista recuerda que las agencias calificadoras solo analizan panoramas de corto plazo, porque su trabajo no es «hacer valoraciones sobre la capacidad comprometida del desarrollo que genera esta mala política (de expulsión del capital humano), sino la cantidad de reservas. Además, considera que esta mejoría en la calificación no tendrá ningún tipo de impacto real sobre la economía, y lamenta que oculte el verdadero costo de la exportación de seres humanos.

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Ortega ha enviado a la juventud sandinista y gente del FSLN a los EE.UU. para que le envíen las remesas. Asi que van a estar en el exilio por los próximos 40 años. Acuerdense lo que expresó el enano de Tomás Borge: «Todo puede pasar aquí, menos que el Frente Sandinista pierda el poder… cueste lo que cueste».

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