El Obispo de la Diócesis de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez Lagos, fue condecorado este miércoles con el premio Libertas Internacional 2024 en Oviedo, España, galardón que fue recibido en nombre de Álvarez por el arzobispo de esta arquidiócesis, Fray Jesús Sanz Montes.
La Asociación para la Participación de la Sociedad Civil Oviedo21 dio a conocer el 3 de mayo la lista de ganadores de los Premios Libertas del Principado de Asturias 2024, entre los cuales está monseñor Álvarez, obispo de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí.
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«Significa un gran honor, y me ha llegado a conmover. Pude hablar con monseñor Rolando, creo que nos veremos en breves fechas y con mucho gusto le haré entrega de lo que en su nombre he podido recibir», dijo Sanz en una entrevista concedida al periodista nicaraguense Israel Espinoza, luego de recibir el premio.
Álvarez fue obligado a permanecer recluido dentro de su casa episcopal desde inicios de agosto de 2022, junto con algunos sacerdotes, seminaristas y un laico. Dos semanas después, la Policía irrumpió en la casa y se llevó secuestrado a monseñor Álvarez rumbo a Managua.
Sin haberlo sometido a juicio, la dictadura lo condenó el 10 de febrero de 2023 a más de 26 años de prisión, acusándolo de “traidor a la patria”, siendo recluido en la cárcel Modelo de Tipitapa, donde son enviados los presos políticos del régimen. Un día antes de ser condenado, monseñor Álvarez se había negado a subirse a un avión en el que Ortega y Murillo deportaron a más de 200 presos políticos rumbo a Estados Unidos.
El 19 de enero de 2024 fue desterrado al Vaticano junto a 16 sacerdotes y dos seminaristas, luego que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo desatara durante casi tres semanas una ola de arrestos en contra de sacerdotes que tenían importantes cargos en diferentes diócesis, incluyendo el obispo de Siuna, monseñor Isidoro Mora.
«Estos ejemplos nos llenan de alegría», dice arzobispo
«El precio de la libertad es un ejemplo netamente evangélico y cristiano que él ha pagado a tan alto costo por la libertad que nace del evangelio y por la que está en el corazón de un pueblo. Por eso, en una sociedad tantas veces mediocre y amoral, estos ejemplos nos llenan de alegría», dijo al respecto Sanz.
«Deseamos que tanto monseñor Rolando, como todos los nicaragüenses que están sufriendo el exilio puedan volver cuanto antes a una Nicaragua libre, democrática y en paz», añadió Sanz.