Diriangén se volvió a convertir en la kriptonita del Real Estelí y se consagraron como los campeones del Clausura 2024. Los estelianos colocaron muy tempranos lo lirios en la tumba tras el triunfo 2-1 en el partido de ida en el Estadio Independencia y el “muerto” revivió, consiguiendo apenas la tercera remontada en la historia de las finales del futbol pinolero con el triunfo 2-0 en casa (3-2 global) con un estadio a reventar, vibrando en cada momento, haciendo temblar los rieles del Tren, disminuido, sin capacidad para reaccionar tras el gol lapidario de Luis Fernando Coronel al 75’.
Diriangén aprovechó el horror de su arquero Cesar Salandía que no pudo rechazar con el puño un balón en su área y finalizó marcando un autogol que abrió las puertas a la remontada en la primera parte. Aunque el marcador refleja superioridad de los Caciques, el duelo se jugó en la incertidumbre, en tierra sin dueño. Ambos conjuntos se anularon y las pocas ocasiones claras terminaron rechazadas de la línea de gol, sin embargo, los errores marcaron la eliminatoria: primero Salandía y luego el martillazo inesperado tras un centro con desvío defensivo de Ányelo Velásquez y Luis Fernando Coronel encontró el balón en el área pequeña solo, sin nadie en la marca, teniendo la tranquilidad de tomar la mejor decisión, clavando el gol con la izquierda cargada de seguridad y efecto. Salandía solo fue un espectador, no había nada por hacer.
Te puede interesar: Oleksandr Usyck nuevo campeón indiscutible de los pesos pesados tras derrotar a Tyson Fury
Coronel se volvió loco. Marcaba su tercer gol en finales ante el Real Estelí, sumaba su décimo gol en Clásico Nacional y corrió como un poseído saltando sobre la valla, dedicándole el gol a su hijo que estaba en las tribunas, las cuales provocaron un rugido que descarriló las esperanzas del Tren del Norte. Giancone, técnico del Diriangén, decidió replegarse, aplicar defensa total para sostener el marcador, mientras los jugadores del Estelí perdían la cabeza, cargados de desesperación, siendo la imagen de la impotencia Henry Niño, expulsado por darle una patada descaradamente a Renzo Carballo.
Diriangén campeón por número 32 en toda su historia, deteniendo la era del Real Estelí. El futbol nicaragüense tiene un nuevo rey y es la kriptonita de los norteños. “Ahora vamos por más en la Copa Centroamericana”, gritaban de alegría sus jugadores, mientras los cánticos adornaban la celebración y la fiesta del alarido se apoderaba del entorno.