Un día después de entrar pisando fuerte los terrenos de la categoría AAA, Freddy Zamora volvió a tronar con su bate este miércoles, como dejando en claro que solo necesitaba una promoción para calentarse. El infielder capitalino se fue de 4-2, con un doblete incluido, en la victoria de los Sonidos de Nashville 5-3 sobre el Jacksonville, la sucursal de los Marlins de Miami.
Zamora, quien había levantado muchas interrogantes sobre su futuro luego de venirse en caída libre en el aspecto ofensivo en AA, una categoría en la que estaba por tercer año consecutivo, ha coleccionado cuatro hits en sus primeros nueve turnos en AAA para un elegante promedio de .444, con una carrera anotada, aunque se poncha en tres ocasiones hasta ahora.
De acuerdo a detalles que ha podido conocer LA PRENSA, los Cerveceros determinaron que Zamora debía ser calibrado a profundidad para tomar una decisión sobre su futuro y hasta el momento el nica lo está haciendo muy bien, porque además ha jugado una buena defensa y ha corrido con velocidad, pero sobre todo ha comenzado caliente con el bate.
Eso no deja de sorprender si se toma en consideración que el “Sheriff Jr.” tenía una línea ofensiva de .186/.336/.291 en average, porcentaje sobre las bases y slugging, que resultaba deprimente. En cambio, en AAA muestra .444/.444/.556 hasta este momento. Es claro que se trata de un trayecto corto, apenas dos partidos, pero es alentador verlo iniciar así.
Freddy Zamora, quien nació en el hospital Fernando Vélez Paiz (el anterior) de Managua, es hijo de Freddy Zamora, el otrora destacado jardinero a quien conocimos como Freddy García por una confusión con sus apellidos cuando iniciaba su carrera en Primera División con los Productores de la UNAG. Su mamá es la matagalpina María Edith Weimar.
En el equipo los Sonidos de Nashville, la antesala de los Cerveceros de Milwaukee, comparte con el también nica Carlos Rodríguez, quien por cierto, sube a la colina este viernes contra los Camarones Jumbo de Jacksonville (Marlins) en busca de una cuarta victoria en esta complicada temporada, en la que también parece camino a enderezarse.