Washington Abdala, representante de Uruguay en la OEA

Washington Abdala: «Nicaragua va a volver en algún momento a la OEA»

El representante de Uruguay en la OEA manifestó en entrevista con LA PRENSA que "la de Ortega es la autocracia más violenta del continente"

El representante de Uruguay ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA), Washington Abdala, sostiene que la resolución sobre Nicaragua que el organismo regional aprobó el pasado 3 de abril, frustra los intentos de la dictadura orteguista de desvincularse del Sistema Interamericano.

Sin embargo, la resolución ha despertado comentarios encontrados: algunos opinan que se trata de una muestra de incapacidad del organismo para enfrentar situaciones adversas como las de Nicaragua y otros consideran que debe interpretarse como un interés de los países miembros de la OEA por continuar el seguimiento a la situación del país centroamericano, aunque este se haya salido oficialmente el pasado 19 de noviembre de 2023, una vez que transcurrieron dos años desde que el régimen denunció la carta del organismo.

Abdala ha sido uno de los embajadores más contundentes contra el régimen orteguista en el Consejo Permanente de la OEA y es el único que respondió a las descalificaciones de Luis Alvarado, representante de Nicaragua en el organismo hasta octubre de 2021, quien tachó a Uruguay de ser una dictadura.

En entrevista con LA PRENSA, Abdala valoró positivamente la creación de un grupo de países voluntarios para darle seguimiento a la situación en Nicaragua, al considerar que es el único camino jurídico que quedaba para continuar documentando las violaciones a los derechos humanos de la dictadura orteguista.

Abdala defiende que la resolución incluya en el quinto punto la posibilidad de que Nicaragua retorne al organismo, puesto que considera que es preferible tener al régimen en el foro regional para «poderle decir las cosas como son».

«Yo le confieso: preferiría también que estén otras autocracias (en el organismo) para poder conversar con ellos, insistir, persuadir y en alguna forma, decirles el camino que deben seguir», puntualizó.

Además, expresó que su cercanía con Nicaragua surgió hace muchos años, a raíz de sus estudios en Relaciones Internacionales y su participación como observador electoral en el país centroamericano en los comicios generales de 2006, cuando el dictador Daniel Ortega ganó las elecciones, marcando el inicio de cuatro períodos consecutivos en el poder, en contravención al mandato constitucional de no reelección.

«Cuando ganó Ortega tenía una esperanza, creí que venía un proceso interesante y por un tiempo lo consideré así. En algún punto, hace mucho tiempo, tuve que plantearme ante el espejo y preguntarme: «A ver, pará un poquito, ¿este es el Daniel Ortega que yo creí que era o es otro personaje? y ya era otro personaje», señaló Abdala en la entrevista.

El grupo voluntario

¿La disolución de un Grupo de Trabajo y la creación de un grupo voluntario es un paso hacia atrás de la OEA o una derrota de la dictadura?

Yo soy optimista y parto desde la mirada más constructiva. Luego que Ortega se desvincula de manera formal, pretendiendo alejarse del Sistema Interamericano, si uno le consintiera a una dictadura esa autonomía, creo que estaríamos equivocándonos. La historia, el derecho interamericano y la Comisión Interamericana no lo permiten.

El camino era aceptar la postura formal de Nicaragua o se recorría el camino de entender que había una desvinculación jurídica, pero atendiendo que el sistema interamericano sigue funcionando.

Una sesión de su Consejo Permanente, en el salón Simón Bolívar en Washington (EE.UU). EFE/OEA/Juan Manuel Herrera

En la organización hay distintas jerarquías de grupos. Si usted crea un grupo sobre el tema de Nicaragua y abre a la participación, sumado al nivel de conciencia sobre el drama que vive Nicaragua, es muy probable que la participación sea muy importante.

Por eso, en mi humilde opinión, lo que hizo la resolución es encontrar un camino jurídico para seguir diciéndole a la dictadura: «estamos acá», que están violentando los derechos humanos y, en tercer lugar, que estén conscientes que en algún momento van a tener que volver.

¿Pero, volver al organismo en estas circunstancias?

Al final, alguien podría discutirme que se invita a un país de esta naturaleza a volver, pero la verdad, siempre conviene que los países estén acá adentro porque esta es una organización que tiene más de 30 países y conviene conversar con todos.

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Yo le confieso: preferiría también que estén otras autocracias (en el organismo) para conversar con ellos, insistir, persuadir y en alguna forma, decirles el camino que deben seguir.

El representante de Uruguay, Washington Abdala.
Foto: Archivo /Tomada de redes

Puede sonar un poco ilusorio pero es peor no hablar, no poderlos ubicar y conversar con ellos. Las dictaduras se construyen con un temor permanente.

¿Demuestra limitaciones la OEA?

La OEA tiene limitaciones, pero los países no. El miércoles se manifestaron 32 países, aunque algunos pusieron una nota al pie. Creía que era muy difícil, pero se fueron construyendo las mayorías hasta que llegamos a la unanimidad.

Entonces, cuando en Nicaragua alguien sostiene que no le importa lo que dice la OEA está bien, pero debería importarle que los 32 países dicen exactamente lo mismo en torno a la tragedia que vive Nicaragua.

¿Hay algo estipulado sobre el rumbo que deba seguir este grupo de países voluntarios que darán seguimiento a Nicaragua?

No hay nada estipulado y los grupos voluntarios se constituyen y tienen fuerza per-se. Hay algunos países que han hecho un gran esfuerzo y han estado en la línea de tiro, no solo Uruguay. También Canadá lo ha hecho muy bien, Costa Rica y Chile que son cuatro países que han estado desde la primera hora. Es difícil que estos países no estemos en esta conversación y, la verdad, es que hay un grupo de países que están conscientes de lo que está sucediendo.

Creo que la de Ortega es la autocracia más violenta del continente y tenerla sin una actuación insistente y persuasiva con los países sería un gran error. La OEA es el organismo más importante a nivel hemisférico en términos de ejercicio multilateral. Hay otros y uno los respeta, pero donde realmente están todos los pareceres de los países es en la OEA.

El régimen cerrará las puertas al igual que lo hizo con el Grupo de Trabajo en 2018…

La dictadura nicaragüense lo va a desconocer, pero los 32 países que van a estar detrás de todo esto tienen que remitirle parte de su actividad al Consejo Permanente y van a tener contacto con los relatores de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Por eso, me parece que es el mejor recorrido que se puede tener con gente que está involucrada en el seguimiento a la situación en Nicaragua.

luis almagro
El secretario general de la OEA, Luis Almagro.
LA PRENSA/AFP

Todos los que estamos involucrados en la dramática situación que vive Nicaragua, conocemos de memoria lo que está pasando porque tenemos amigos que están dentro y fuera del país que nos están contando lo que pasa. Por eso es que me parece positivo tener un espacio dentro de la organización con gente que esté armando una conciencia crítica e informando al Consejo Permanente. Siempre es mejor tener estos espacios a que no tenerlos.

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Las autocracias se nutren de la desinformación, tienen la tendencia a la opacidad y al aislamiento, por lo que cuando menos se habla de ellas, más felices están. Pero si vos tenés lo que está pasando con los legisladores británicos, con lo de la OEA, es incómodo para las autocracias. Por eso, en algún momento sienten el rumor del barrio y el murmullo porque no pueden vivir aislados.

Cuando uno está en esto de las relaciones internacionales, te llegan las informaciones técnicas, de analistas y politólogos, pero lo único importante es cuando te llega la gente del país y es ahí cuando se te caen las bibliotecas. Tengo amigos íntimos de Nicaragua, de mi infancia o casados con personas nicaragüenses y me cuentan lo que pasa. Es muy doloroso y te arranca un pedazo de la vida.

¿Cómo surgió su cercanía con el tema de Nicaragua?

Te va a resultar pintoresca la respuesta. Yo fui observador electoral en la época en que Daniel Ortega ganó la primera elección en 2006. Cuando ganó Ortega tenía una esperanza, creí que venía un proceso interesante y por un tiempo lo consideré así.

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Soy profesor de Ciencias Políticas, he sido congresista y el tema de Nicaragua siempre ha estado presente. En algún punto, hace mucho tiempo, tuve que plantearme ante el espejo y preguntarme: «A ver, pará un poquito, ¿este es el Daniel Ortega que yo creí que era o es otro personaje? y ya era otro personaje que había transmutado y se había convertido en otro individuo que no respetaba los códigos de la democracia y de la libertad de expresión.

Edificio de la Organización de Estados Americanos.
Foto: LA PRENSA/ARCHIVO

Hace un largo tiempo abandoné la ilusión de creerle a Daniel Ortega y pasé al cuadro de la defensa de la libertad. Me pasé además, porque la evidencia empírica me iba rompiendo en la cara porque son decenas y centenares de personas que claman por un modelo democrático.

¿Y su percepción con respecto a otras dictaduras de la región también ha sufrido cambios?

Con Cuba me llevó mucho menos. Tengo 64 años y la revolución cubana tiene 63, por lo que cuando tomé conciencia de la realidad, ya Cuba era lo que era. Con Venezuela, siempre tuve la misma postura porque conocí a Nicolás Maduro cuando él era canciller. Alcanzó y sobró en esa oportunidad para conocer lo que estaba pasando, aunque el inicio de Chávez fue con legitimidad electoral. Muchas de estas autocracias al inicio eran muy competentes.

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En el caso de Nicaragua, rápidamente advertí que Ortega se salía de pista y terminó en esta locura que es realmente muy triste.

En una ocasión, el entonces representante de Nicaragua ante la OEA, Luis Alvarado, lo acusó en su discurso de injerencia y tildó de dictadura al gobierno de Luis Lacalle Pou. Usted respondió a estos señalamientos y aseguró que no permitiría una descalificación más. Pocas veces el régimen ha recibido respuestas a sus señalamientos en foros internacionales ¿Cómo recuerda ese momento?

Yo estaba sentado en este mismo lugar porque era la época del Covid. De repente veo en la pantalla que ese señor hace una manifestación y la verdad es que le contesté a flor de piel. No estaba editado ni tenía instrucciones, pero me parece que injerencia no cabe. La Carta Democrática nos obliga a los países a tener un grado de compromiso unos con otros.

Yo estoy lejos de ofenderme, las balas me atraviesan. La vejez tiene esas cosas maravillosas y es que la gente puede decir las banalidades que quiera y si sabemos que no es verdad, las balas pasan de largo y mueren en la pared.

Washington Abdala respondió a un representante de la dictadura orteguista en 2021.
Foto: Archivo/OEA

Cuando estás defendiendo una causa noble y la sientes, lo único que tienes que hacer es seguir empecinado en eso y no por nada ideológico. Por eso, no ofende el que quiere sino el que puede, por eso no me sentí ofendido. Mis respuestas fueron sinceras y tengo la gran ventaja de que el presidente de mi país deposita en mi una confianza buena y me manejo con un canciller excepcional con el que tengo un diálogo fluido.

Cuando asumió el doctor Lacalle, no invitó a Daniel Ortega, tampoco a Nicolás Maduro ni a Miguel Díaz Canel. Es una señal que mi país quiso dar en ese momento y era clarita.

¿Cuál sería su mensaje a los nicaragüenses que siguen de cerca la situación del régimen y estas acciones de la OEA?

Es un atrevimiento de mi parte hablarle a los nicaragüenses porque sé lo que están sufriendo y desde espacios de democracia se hace muy fácil emitir juicios. Sé que los nicaragüenses saben lo que tienen que hacer, pero hay que cuidarse porque las dictaduras son cruentas. Cuando están en momentos complejos, suelen ser más crueles aun.

Este es un momento muy delicado para Nicaragua y hay que recorrerlo con mucho tino pero con mucha templanza y convicción de la llegada inevitable de la democracia. Si la inmensa mayoría nos convencemos de que la democracia va a llegar, le puedo asegurar que las mayorías mueven la realidad.

Política Consejo Permanente OEA archivo

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COMENTARIOS

  1. Hace 2 años

    Bueno, y en que Planeta vive este Honorable Embajador ? Dios Mio. En manos de quienes esta nuestro Planeta Tierra ? El fanatismo, ignorancia o los intereses personales/politico,ideologicos se estan inponiendo frente a los intereses de la Humanidad entera. Que Dios nos coja confesados. Cualquier Pais de Mierd.. o importante hace y dice lo que le da la gana segun sus intereses. La Tercera y definitiva tercera guerra Mundial esta cada dia mas cerca. Nunca habia creido en Nostradamus, pero al paso que vamos sus predicciones cada dia dia toman mas fuerza.

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