Es una guerra inspirada en el odio que los palestinos enrolados en Hamás desataron con una barbaridad nunca vista en todos los enfrentamientos anteriores habidos desde la creación del Estado de Israel en 1948, que produjo la muerte de más de mil israelíes y el secuestro de cientos de ciudadanos israelíes, atacando los kibutz cercanos a la frontera de Gaza donde mataron sin piedad a los israelíes y destrozados sus cuerpos y sus propiedades, usando un ataque multifrontal contra civiles israelíes en una operación denominada “Inundación de al Aqsa”.
Ya han pasado más de cinco meses desde que empezó la guerra, desde entonces las fuerzas israelíes de defensa han atacado en su defensa la propia Gaza, el territorio dominado por Hamás, que es una franja de terreno incrustado entre el sur de Israel y el norte de Egipto, y han entrado a sangre y fuego contra las miembros de Hamás que gobiernan la franja donde se amontonan más de dos millones de personas en una franja de 365 km cuadrados, en las que la mayoría de sus habitantes pertenecen a los terroristas que desataron la respuesta de Israel.
Según las informaciones procedentes del gobierno hamatí, la contraofensiva israelí ha causado a estas alturas más de 37,000 muertos en el bando de los gazatíes entre los que además de la muerte de miles de militantes de Hamás, se ha producido la muerte de población civil, mujeres, niños y ha dejado miles de heridos.
Desde el día siguiente que se produjo el asalto a territorio israelí con las consecuencias conocidas, el gobierno israelí con el primer ministro Netanyahu a la cabeza prometió que seguiría hasta el más recóndito escondite a los autores, la banda terrorista Hamás, calificativo que ya que le habían endosado la mayoría de los países del mundo. Por el contrario Israel es una democracia en todo el sentido de la palabra rodeado de países que son dictaduras como Líbano, Irán, del que luego hablaré, Siria entre otros.
Hamás ha venido siendo preparado y abasteciendo de tácticas militares y de armamento por Irán la potencia que ha sido el autor intelectual de los ataques y que sigue sosteniendo a Hamás con dinero, armas, municiones y está detrás de Hezbolá en el Líbano, además de estar en todos los otros conflictos que hay en el mundo actual como el caso de Ucrania.
Ahora todos los gobiernos de algunos países europeos, las dictaduras más feroces del mundo como Rusia, China, Corea del norte, se rasgan las vestiduras ante los ataques de las FDI y las muertes que se producen en esta guerra, cuando sabemos que toda guerra trae como consecuencia la muerte de terroristas y personas civiles como efectos colaterales.
Cuando la guerra lleva más de cinco meses, la intención de los seguidores de Hamás a través de sus potentes medios de información es situar a Israel como un país genocida que lo único que trata es exterminar a los palestinos. Démosle la vuelta a la tortilla y veamos qué haría Hamás si tuviera la potencia militar y de fuego que tiene Israel. Que es cierto que puede haber habido graves irregularidades en los ataques que realizan las FDI en territorio gobernado por Hamás.
Israel tiene suficiente fuerza y capacidad para hacer frente a la guerra contra Hamás apadrinada por Irán, pero no se olviden que el aliado principal de Israel son los EE.UU., la primera potencia militar del mundo mientras no se demuestre lo contrario, que sigue suministrando armas muy avanzadas tecnológicamente con el gobierno de Biden a la cabeza.
También los enemigos de Israel han llevado el conflicto a la ONU, en la que han habido varias votaciones que atacan el derecho a la defensa de ellos y todas esas votaciones han sido vetadas por el gobierno EE.UU, menos la última en la que el gobierno Biden se ha abstenido por razones no muy claras cuando por el otro lado está suministrando armas, lo que es un contrasentido. Por otro lado cualquier condena no tiene fuerza vinculante.
En definitiva lo que tratan los antisraelíes es aislar al Estado y al gobierno de Israel, pero eso no llegará, pues tengamos en cuenta que incluso Estados árabes que mantienen relaciones con Israel como Marruecos, Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Sudán, no han roto relaciones con Israel y que aunque hay bastantes Estados que acusan a Israel de genocidio, hay otros fuera de Oriente Medio que apoyan a Israel, como puede ser Francia, Alemania, Italia, Reino Unido que creó el Estado de Israel con la Declaración Balfour, y muchos otros. Hay que significar que algunos de los mencionados ahora han puesto objeciones a sus posturas y relaciones.
Hay mucho bulo y “fake news” en lo que pasa en esta guerra, pues aún con todo lo que se acusa a Israel, este se ha sentado en Qatar con los dirigentes de Hamás en busca de un alto al fuego, negociación en la que interviene también Egipto, país fronterizo con Gaza, y que después de muchos intentos se ha logrado que Israel permita a través de Rafah, la entrada de alimentos y medicinas a los más un millón de hamatíes amontonados en el sur de Gaza.
El último incidente colateral de esta guerra se ha producido con la muerte de siete miembros de la ONG del chef español José Andrés, conocida WCK, que murieron bajo un ataque de fuerzas israelíes, que ha causado un gran revuelo a nivel mundial. Israel ha presentado sus disculpas al dirigente de la ONG mencionada. Incluso, el gobierno del Reino Unido ha llamado a consultas a la embajadora israelí en Londres para que dé explicaciones del caso ya que entre los muertos se encontraban varios ciudadanos británicos.
Realmente aunque se hable de aislamiento sin precedentes según el líder de Hamás, Ismail Haniye, esto es más retórico que real pues aislamiento significa sanciones, implicaciones en el deporte o la cultura y se pone de ejemplo el hecho que el equipo de futbol de Israel, sigue compitiendo en Europa y que el acontecimiento televisivo Eurovisión, no ha vetado la participación de Israel. La conciencia de Europa no olvida el holocausto en la que murieron más de seis millones de judíos.
El autor es abogado nicaragüense, residente en España.