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Daniel Ortega, Ricardo Martinelli, Panamá

Ricardo Martinelli junto a Daniel Ortega cuando sus periodos presidenciales coincidieron entre 2009 y 2014. ARCHIVO

Ortega apuesta a sacar ventajas del “Caso Martinelli”

El experto costarricense en relaciones internacionales Carlos Murillo cree que el dictador nicaragüense espera que el partido de Ricardo Martinelli gane las elecciones en Panamá para “cobrar el favor” de haberlo protegido

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“En la OEA se libró una batalla y ahí estaban cerrando filas Estados Unidos y el gobierno panameño, presentándose a ser vocero de los intereses del imperio”, dijo Daniel Ortega en 2014, después de un debate llevado a cabo en la OEA sobre las protestas en Venezuela en contra de Nicolás Maduro. El gobierno panameño al que se refirió era el de Ricardo Martinelli, quien hoy permanece asilado en la Embajada de Nicaragua en Panamá, con el visto bueno de Daniel Ortega.

El expresidente Martinelli fue condenado en su país a más de diez años de prisión por lavado de dinero y se asiló en la Embajada de Nicaragua el pasado 7 de febrero para evadir a la justicia. Esto ha generado tensiones entre la dictadura de Ortega y el gobierno de Laurentino Cortizo, quienes se han señalado mutuamente de violar acuerdos internacionales sobre asilo político y representaciones consulares.

El experto costarricense en relaciones internacionales Carlos Murillo Zamora ha seguido de cerca lo que sucede con el caso de Martinelli. Él no cree que se trate de un perseguido político y considera que hay una especie de acuerdo entre Ortega y Martinelli, y cuya clave estaría en las próximas elecciones presidenciales de Panamá que se celebrarán el 5 de mayo.

En esta entrevista, Murillo Zamora cuenta que le sorprendió la noticia del asilo de Martinelli, pues siempre se le vio como un adversario político de Ortega, más que su aliado. Incluso, el candidato de su partido, José Raúl Mulino, ha criticado al régimen. “Ante la crisis de Nicaragua, nuestra Cancillería debería llamar en consulta a nuestro embajador ante ese Gobierno. Es un contrasentido tener relaciones normales en un país con un Gobierno abiertamente dictatorial”, publicó Mulino en junio de 2021 en su cuenta de X.

Además, el experto nos explica de qué manera podría Ortega cobrarle el favor a Martinelli por brindarle protección.

Carlos Murillo, exdiplomático costarricense. ARCHIVO

¿Es Ricardo Martinelli un perseguido político?

Ricardo Martinelli no es un perseguido político. Él tiene una sentencia de un tribunal en la que él se defendió y presentó todos los recursos y lo que procede después de una sentencia en cualquier país de derecho es que se ejecute la sentencia. Antes de que eso sucediera, Ricardo Martinelli se refugia en la Embajada de Nicaragua. Aquí hay un trasfondo que no está muy claro porque no dudo que el Gobierno de Nicaragua sepa que no es un perseguido político, que no le puede otorgar asilo político a alguien que no es perseguido político de acuerdo al derecho internacional.

¿Por qué cree que Martinelli se refugió en la Embajada de Nicaragua y no en la de otro país?

La única explicación de por qué él se refugia en la Embajada de Nicaragua y no en otra embajada, es porque ya hubo alguna conversación previa para que Martinelli tuviera certeza de que lo iban a recibir y que van a defender su caso. Como presidente y como empresario, Martinelli nunca ha apoyado al régimen de Ortega y Murillo, entonces uno pensaría que hubiera buscado otra embajada en donde no tendría esa diferencia ideológica ni cosas por el estilo.

Este caso ha provocado que las relaciones entre Nicaragua y Panamá estén tensas.

Yo creo que Nicaragua comienza a complicar las cosas haciendo interpretaciones y demandas que no proceden al amparo de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas y de la Convención sobre Relaciones Consulares. Lo han ido complicando y ya a estas alturas no lo veo como un asunto consular o diplomático. Bueno, diplomático porque son las relaciones entre dos países, pero tiene un trasfondo político que Managua no va a aclarar nunca por el estilo en que maneja las relaciones exteriores.

Nicaragua ha dicho que Panamá es quien ha complicado las cosas al negarle un salvoconducto a Martinelli para que pueda viajar Managua

Yo me he formulado una pregunta anterior que es: ¿A Ricardo Martinelli le interesa realmente viajar a Managua y permanecer protegido por el régimen de alguien a quien ha cuestionado en todo momento? Yo creo que la intención de Martinelli nunca ha sido salir de Panamá, sino estar en un lugar donde está protegido y no puede ser detenido mientras haya un cambio de gobierno en Panamá, esperando o confiando que el nuevo gobierno le dé una amnistía y no tenga que ir a prisión.

Panamá no puede otorgarle un salvoconducto amparándose en normas internacionales diplomáticas y consulares porque no se trata de un asilado político, se trata de una persona sentenciada con todas las normativas propias del Estado panameño. Si el Gobierno de Panamá le otorga un salvoconducto para salir de Panamá, el Poder Judicial podría demandar al Gobierno de Panamá porque está permitiendo la salida de alguien que está sentenciado y abriría una puerta muy complicada porque esto haría que sobre todo la gente vinculada al crimen organizado, y recordemos cuál fue la causa contra Martinelli que es lavado de activos, abriría una puerta para que muchos que estén sentenciados y que no hayan sido detenidos porque están en fuga se refugien en una embajada. Entonces, Panamá está cumpliendo con toda la normativa internacional y nacional.

¿Qué puede ofrecer Martinelli a Daniel Ortega a cambio de la protección que recibe?

Aquí yo veo dos elementos. Martinelli no ha cambiado su discurso, sigue siendo un crítico del régimen de Ortega. Martinelli busca ganar tiempo y solo se explica, y esto es elemento de especulación, en que a cambio del favor de protegerlo en Managua haya dinero de por medio. La otra cosa es que, visto desde la posición de Ortega, es que confía que el partido del expresidente Martinelli gane las elecciones en Panamá, asuma el gobierno y entonces en ese momento Managua le dirá: “Nosotros le ayudamos, protegimos a su líder y ahora está comprometido como país a apoyarnos en algunas acciones y romper el cerco diplomático que algunos países han venido poniendo en torno a Nicaragua”.

No hay evidencia, pero es muy difícil encontrar otras explicaciones que no sea recursos presupuestarios de por medio y buscar aliados por parte de Managua para romper el círculo en el que estaban. En otro escenario, Martinelli hubiera escogido otro país y en donde no hubiera extradición para ciudadanos panameños y se hubiera refugiado en alguna de esas embajadas y no dudo que como expresidente tenga muchos contactos en América Latina con gobiernos y con expresidentes, pero como no es asilado político no les podía pedir respaldo.

En Panamá, el candidato del partido de Martinelli, José Raúl Mulino, es quien lidera las encuestas de cara a las elecciones de mayo, ¿cree que Ortega está pensando a mediano plazo?

Sin duda. Yo creo que Ortega está pensando a mediano plazo y le cobrará el favor a Martinelli de tenerlo refugiado. Y por unos cuantos meses porque habría que esperar en el escenario de que el partido de Martinelli gane las elecciones, tienen que esperar a que asuma el nuevo presidente y procese el caso y emita una amnistía para Martinelli. Es el único escenario, pero eso no va a ocurrir en un mes o dos meses. Es un proceso muy prolongado aún después de las elecciones en Panamá, pero desde la perspectiva de Ortega no le importa esperar el resto del año porque después va a cobrar el favor.

¿Podría explicar por qué las fuerzas de seguridad panameñas no pueden entrar a la embajada nicaragüense para capturar a Martinelli?

En las convenciones internacionales obligan a los Estados a proteger la integridad de las misiones diplomáticas y del edificio que está reconocido como misión diplomática por un principio de extraterritorialidad. O sea, ese espacio en donde está la Embajada de Nicaragua es bajo el principio extraterritorialidad, territorio nicaragüense, entonces ni las fuerzas policiales ni militares, ni siquiera judiciales pueden ingresar a la misión diplomática sin autorización.

Para que ese principio de extraterritorialidad se cumpla es porque el gobierno receptor, en este caso Panamá, ya le ha otorgado el reconocimiento a ese espacio como espacio de misión diplomática y esa extraterritorialidad no se puede extender más allá de ese espacio físico sin el visto bueno del gobierno receptor.

En los últimos días Nicaragua ha querido extender su representación diplomática hacia la propiedad en donde se encuentra Martinelli.

El Gobierno de Nicaragua tiene que informar antes de proceder a cualquier extensión o cambio. Debe informar que, por tales razones, y tiene que justificarlas, necesita extender y trasladar las oficinas consulares a otro espacio físico. Pero tiene que justificarlo, no es que alquilo un espacio físico adicional y ya digo que esto está bajo la extraterritorialidad de Nicaragua. El país receptor, en este caso Panamá, tiene que revisar la solicitud y aprobarla. Eso hasta Nicaragua lo aplica, pero ahora que no le conviene está alegando que Panamá es violatorio al derecho internacional.

Aquí el problema está en que Managua interpreta las normas internacionales de forma distinta. Yo lo describo con una frase popular en Costa Rica de que lo que estamos viendo por parte de Managua es la aplicación de la idea de que la salsa que es buena para el ganso no lo es para la gansa. Nicaragua en algún momento ha alegado el respeto a la Convención de Ginebra, pero cuando es otro Estado el que la aplica y si a Nicaragua no le interesa esa aplicación entonces dice que hay una violación de la norma internacional. Ahí hay un doble discurso que depende de a quién se le aplica la norma internacional, es válida o no es válida.

Nicaragua ya ha dado asilo a personajes vinculados a corrupción como los expresidentes salvadoreños Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén por mencionar algunos y ahora Martinelli. ¿Qué imagen proyecta Nicaragua con esta práctica?

Managua se ha convertido en refugio de gente perseguida por razones políticas o por razones judiciales, pero a cambio de algo. ¿A cambio de qué Sánchez Cerén y Funes se refugian en Nicaragua? No puede ser por un espíritu humanitario del Gobierno de Nicaragua. En ese sentido, Managua se ha convertido en lo que fue La Habana en las décadas de 1960 y 1970 que era el refugio de un montón de líderes políticos y de otra gente que estaba siendo cuestionada en sus países y se iban a La Habana, y el régimen de Castro los acogía. Es exactamente lo mismo que se está viendo en el caso de Managua, convirtiéndola en un sitio de refugio y protección de gente que está cuestionada.

En el caso de los perseguidos políticos se justifica y hay normas internacionales, pero en los casos, por ejemplo, de los expresidentes salvadoreños existían juicios pendientes nada más que no esperaron como sí lo hizo Martinelli a que se concluyera el juicio. Managua cada vez más se presenta como el refugio donde uno se iría si termina siendo sentenciado por un tribunal.

Estas tensiones diplomáticas entre Nicaragua y Panamá, ¿pueden afectar a Costa Rica?

En el escenario de que hubiera una ruptura de relaciones diplomáticas y comerciales entre Panamá y Nicaragua, y que Nicaragua decida cerrar la frontera a los productos panameños, que transitan vía terrestre por Costa Rica, y que ya se ha experimentado que entonces se congestiona Paso Canoas y prácticamente termina siendo bloqueado para todos los transportistas que vienen desde Guatemala hacia Panamá, o desde Costa Rica o desde Panamá hacia el norte. Ahí podría verse implicado Costa Rica. Por ahora no, y la lógica sería que, si Martinelli se fugara de la embajada para trasladarse a Managua, aunque yo creo que el interés de Martinelli no es viajar, pero si eso se concretara, sería un gran error de Martinelli porque una vez que salga de la Embajada de Nicaragua se convierte en una persona que se ha fugado del sistema judicial panameño y podría ser detenido tanto en territorio panameño como en territorio costarricense.

A propósito de Costa Rica, el presidente Rodrigo Chaves ha mencionado que de vez en cuando consulta a Daniel Ortega.

Sorprende que Rodrigo Chávez esté comunicándose periódicamente con Daniel Ortega cuando recordemos que Costa Rica no tiene embajador, ha mantenido a nivel de encargado de negocios la misión en Managua y eso significa una expresión diplomáticamente de cuestionar las acciones del gobierno, entonces estamos ante un escenario de parte de Costa Rica en donde no sigue los parámetros de la diplomacia costarricense. Rodrigo Chaves no se enmarca en el Estado de Derecho que Costa Rica históricamente ha mantenido.

Es cada vez un gobernante más autoritario y en ese sentido sorprende que tenga esa comunicación porque no ha cambiado nada en los últimos tres años en las relaciones entre Nicaragua y Costa Rica como para que me amerite que Chaves y Ortega se estén comunicando periódicamente. Entonces aquí vuelve a surgir esa pregunta: ¿Qué hay detrás de la comunicación entre los dos presidentes para hacerlo periódicamente? Durante las tres administraciones anteriores la comunicación entre Laura Chinchilla, Luis Guillermo Solís y Carlos Alvarado con Ortega estuvieron totalmente apagadas. No había esa comunicación, incluso ni por los ataques que periódicamente hace Ortega a Costa Rica. Tienen que haber otras explicaciones, tiene que haber algún otro tipo de negocio entre Chaves y Ortega para que haya ese tipo de comunicación periódica.

Carlos Murillo, excónsul de Costa Rica en Miami. ARCHIVO

Plano Personal

Carlos Murillo Zamora tiene 64 años. Es un exdiplomático y catedrático costarricense. Máster en Relaciones Internacionales y doctor en Gobierno y Políticas Públicas.

Actualmente es catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR) en el área de Administración Pública y en la Universidad Nacional (UNA) en el área de Relaciones Internacionales. También dirige el Observatorio de Desarrollo de la UCR.

Fue cónsul de Costa Rica en Miami entre 1994 y 1998 durante el gobierno de José María Figueres Olsen, y también fue catedrático de posgrado en la confiscada Universidad Centroamericana (UCA) de Nicaragua entre 2001 y 2004.

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