Un nuevo escándalo de corrupción se destapó en España, protagonizado por miembros del Partido Socialista Español (PSOE) que llevaba por divisa en su campaña la lucha contra la corrupción en todos sus aspectos y que como causa de su supuesta lucha derribaron al Partido Popular (PP) del gobierno de Mariano Rajoy allá por junio de 2017. Hoy el PSOE está borrando de su apuesta por la limpieza, la transparencia y su lucha por la corrupción con el llamado caso Koldo.
Este caso se llama así por el nombre del principal implicado del caso de corrupción que se investiga por la Fiscalía y el juzgado correspondiente de la Audiencia Nacional. Este caso de corrupción tiene su origen en la compra de mascarillas para protección durante la pandemia del covid, en la que fallecieron miles de personas en España como consecuencia de la misma.
Lo más doloroso del caso está focalizado, precisamente en que mientras la pandemia covid mataba a miles de personas, otros se aprovechaban para sacar pingües beneficios. El tal Koldo García, antes de encumbrarse en las altas esferas de la política nacional del PSOE era un portero de discoteca, lo que nos aproxima al perfil del sujeto en cuestión. Koldo García llegó al partido de la mano del hoy secretario de organización del PSOE, Santos Cerdán, de quien había sido su amigo en Pamplona, y lo recomienda al que fue secretario de organización del partido, el diputado de Valencia, José Luis Ábalos Meco, quien era tercero en el escalafón de mando y lo contrata parece ser en un principio como su asistente-chófer, y luego lo convierte en su mano derecha dándole cargos importantes dentro del Ministerio de Transportes del que Ábalos era ministro, como consejero en Adif y puertos del Estado que ni por ningún motivo tenía ni la capacidad moral y menos aún la profesional para esos menesteres.
Ábalos, fue uno de los artífices de la ascensión al poder de Pedro Sánchez, ya que cuando Sánchez es destituido de la secretaria general del partido, máximo órgano de dirección, éste se vuelve a presentar a elecciones primarias para volver al cargo y es Ábalos quien apoyado por la Federación Socialista de Valencia, una de las mayores de España, consigue los votos suficientes junto con otras federaciones aupar a Sánchez de nuevo al puesto de máxima jerarquía dentro del partido.
Ya este momento Sánchez, ganador de las elecciones de 2018, nombra a Ábalos secretario de organización del partido y su vez ministro de Transportes en compensación a los esfuerzos dedicados por mencionado Ábalos y lo convierte en uno de sus hombres de la más absoluta confianza y en su núcleo duro junto con María Jesús Montero, y la hoy presidente del Consejo de Estado, Carmen Calvo y algún otro cuyo nombre se me escapa.
Se puede decir que en un momento determinado Ábalos era la mano derecha del presidente y a quien se encargaban los trabajos más “difíciles”, como fue por ejemplo el recibir a Delcy Rodríguez, la vicepresidenta de Venezuela que tenía prohibida la entrada al espacio Schengen del que España forma parte y a él se le encarga la misión de introducirla en el España en el aeropuerto de Madrid, cargada con gran número de maletas que se suponen iban cargadas de oro con destino a Turquía. Este trabajo lo realiza en compañía de Koldo García y todos sabemos el escándalo que supuso y no pasó nada.
En 2021, Pedro Sánchez destituye a José Luis Ábalos de su cargo de ministro de Transportes y de número tres del PSOE, sin que el presidente diera ninguna explicación y lo que sorprende a todo el partido dado el grado de confianza existente entre ambos, lo que lo rebaja a diputado y presidente de la Comisión de Interior, lo que para cualquiera significó la caída en desgracia de Ábalos.
Pero no nos distraigamos del caso de corrupción en que está envuelto el PSOE, tras producirse la compra de más de 50 millones de euros en mascarillas protectoras que se hacen a través de dos dependencias dentro del Ministerio de Transportes, como fueron Adif, empresa ligada a los ferrocarriles de España y la Autoridad Portuaria, en las que Koldo era Consejero con mando en plaza.
Según las investigaciones llevadas por la UCO, que es la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, órgano central en funciones de policía judicial, se produjo un fraude que se ramificó por varias instituciones del Estado. Koldo encargó la compra de las mencionadas mascarillas que eran tan necesarias y urgentes para seguir evitando los miles de muertos de la pandemia a gente de su entorno primero a través del presidente del club de futbol de Zamora, Ismael Moreno, uno de los principales implicados en este caso.
Además la llamada operación Delorme en términos de la investigación hay otros personadas relacionadas con la misma como la empresa denominada Soluciones de Gestión y Apoyo a Empresas, quien pasó de facturar cero euros en 2019 a 53.1 millones en 2020 y que según su objetivo social no tenía nada que ver con material sanitario, bajo la dirección de Juan Carlos Cueto, que también aparece mencionado en otro asunto judicial relacionados con la venta de armas a Angola, lo que también nos ayuda a conocer su perfil personal.
El caso Koldo ha llevado al PSOE a poner como cortafuegos al diputado Ábalos Meco, a quien según palabras de su antiguo “amigo” Pedro Sánchez, el partido va a llegar al fondo del asunto, “caiga quien caiga” y para ello, lo primero que ha hecho es pedirle el acta de diputado a Ábalos y destituirle como presidente de la Comisión del Interior del Congreso de los Diputados.
Ábalos se ha negado a entregar su acta de diputado, la que no pertenece al partido sino al diputado electo con el voto del pueblo. Este ha sido sancionado por el PSOE abriéndole un expediente sancionador que le llevará seguramente a su expulsión del partido, y no entregar el acta significa su pase al grupo mixto, donde están pequeños partidos que solo cuentan con un diputado. El caso está empezando y parece que hay otras dependencias del Estado relacionadas con el caso, que hace perder confianza y credibilidad al PSOE. Seguiremos el caso y veremos hasta dónde llega.
También este tema le viene como anillo al dedo al PP que tiene un filón que explotará hasta donde sea menester para hacer ver a los españoles que en todas partes existe la corrupción y especialmente en quienes la esgrimieron como su baluarte la lucha contra ella y con este caso está quedando como un partido corrupto.
El autor es abogado nicaragüense residente en España.