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En Nicaragua, los precios de la gasolina son los más caros de la región. LA PRENSA

Ortega obliga a los nicaragüenses a comprar las gasolinas más caras de Centroamérica

La política de congelamiento en los precios de los combustibles impulsada por Ortega ha provocado que los nicaragüenses paguen la gasolina más cara de la región y que los involucrados en el negocio de los hidrocarburos generan grandes ganancias, señalan especialistas.

La política de Daniel Ortega de mantener congelado el precio de los combustibles desde hace casi dos años ha ocasionado que estos se conviertan en los más caros de Centroamérica, superando incluso a los de Costa Rica, según el informe más actualizado del Comité de Cooperación de Hidrocarburos de América Central (CCHAC) del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), que comprende la semana entre el 28 de enero y el 3 de febrero.

Según las cifras, Nicaragua cotiza la gasolina súper a 5.6 dólares por galón, y la regular en 4.94 dólares, siendo los precios más altos en Centroamérica hasta esa fecha. Ambos precios incluyen un impuesto de 0.86 centavos de dólar, el cuarto más alto de la región. El promedio regional del costo de la gasolina súper es de 4.40 dólares y el de la gasolina regular de 4.27.

Por otro lado, el diésel se encuentra en 4.46 dólares y ese valor es superado solamente por el que se paga en Costa Rica, cuyo precio es de 4.61. El impuesto al diésel en Nicaragua es de 0.70 centavos de dólar, el tercero más caro. A nivel regional, el diésel se cotiza a 4.01 dólares.

Asimismo, los precios más bajos de los combustibles se encuentran en Panamá, en donde la gasolina súper se cotiza en 3.72 dólares, la regular en 3.40 y el diésel en 3.45.

En el caso del gas licuado, el boletín más actualizado señala que Nicaragua mantiene los mismos precios desde el 27 de febrero del 2022. El tanque de 25 libras que es el más usado por los nicaragüenses, se cotiza en 12.24 dólares, por encima del promedio regional que es de 11.24, mientras que el de 100 libras cuesta 56.24, es decir, 3.6 dólares por debajo del 59.84 regional.

85 millones en subsidio

Desde marzo de 2022, tras constantes alzas que elevaron el precio de los combustibles y el gas licuado a niveles bastante altos en Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega ordenó el congelamiento de los precios y anunció un subsidio que se financiaría con un crédito de 200 millones de dólares que le otorgó el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE).

Para marzo de 2022, el precio del petróleo rondaba los 110 dólares por barril. En junio de ese año, el crudo alcanzó los 115 dólares, sin embargo, comenzó a descender hasta ubicarse en diciembre de ese año por debajo de los 80 dólares por barril y desde entonces se ha mantenido entre los 80 y 90 dólares.

Sin embargo, la política de congelamiento de precios que aplicó el régimen en marzo de 2022 dejó los precios elevados y eso ha generado un sobreprecio de la gasolina y el diésel en Nicaragua, llegando a situarse como la más cara de la región.

El economista Marco Aurelio Peña señala que en un inicio pudo haber sido positiva la medida adoptada por el régimen, pero a largo plazo, solamente ha perjudicado a los consumidores. “Congelar los precios causa un efecto inmediato a corto plazo en cuanto al alivio de gasto de consumo de parte de los consumidores”, comenta Peña, pero agrega que “el descenso en el barril de petróleo no se ha visto reflejado en el descenso de los precios de los combustibles en Nicaragua ni de manera proporcional, ni lógica o gradual”.

“Inclusive, por litro de gasolina, en Nicaragua puede estar más cara que en muchos estados de los Estados Unidos”, resalta Peña.

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De acuerdo con la Ficha de Operación Pública, del crédito otorgado por el BCIE, hasta el 14 de enero de 2024, de los 200 millones de dólares aprobados para el subsidio por los altos costos de la gasolina, se han desembolsado 85.50 millones de dólares.

A criterio de un especialista en hidrocarburos y que solicita anonimato, es imposible que el régimen haya utilizado más de 85 millones de dólares para subsidiar los costos de los combustibles hasta esta fecha cuando estos no han vuelto a estar tan caros como lo estuvieron en 2022.

“Es mentira que han usado 85 millones para eso cuando más bien hay sobreprecio. La disyuntiva es ¿quién se está quedando con ese sobreprecio? A mi juicio, las petroleras están siendo cómplices”, detalla el experto.

El economista Enrique Sáenz coincide con el especialista en hidrocarburos y cree que, además de las empresas que están en el negocio de los combustibles, los allegados al régimen de Daniel Ortega que están es este mercado también se están beneficiando con esto.

“Prácticamente desde que el grupo económico encabezado por Ortega impuso el monopolio en el negocio de hidrocarburos, también impuso una cuota de sobreprecios que a lo largo de más de 15 años han generado más de cien millones de dólares por año. Antes del subsidio esa sobreganancia salía de forma directa del bolsillo de los consumidores. Con el cuento del subsidio, ahora va del presupuesto a los bolsillos de la mafia en el poder”, señala.

¿Quién se queda con el sobreprecio?

Para Sáenz, los datos del SICA que reflejan la diferencia del precio de combustible con y sin impuestos es la clave para entender el sobreprecio que las empresas del sector de hidrocarburos aprovechan.

“Como se puede observar, la diferencia con El Salvador es de más de 50 centavos por galón. Igual que con Costa Rica. ¿Por qué en Nicaragua ese precio sin impuesto es más alto? Por el control que ejerce la mafia en el poder”, resalta el economista.

De igual manera, Marco Aurelio Peña señala que los beneficiados con este sobreprecio son principalmente “las empresas del mercado de hidrocarburos y personas allegadas al régimen Ortega Murillo junto a personas del sector privado”.

Sáenz coincide con este planteamiento. “Si PUMA y UNO también ejercen su negocio en los otros países centroamericanos, ¿por qué venden a un precio en Nicaragua y a otro en los demás países? Obviamente, porque están coludidos con la mafia en el poder y se reparten las sobreganancias”, detalla.

El experto en hidrocarburos, que solicita anonimato, también critica el hecho de que El Salvador tiene un consumo de combustible similar al de Nicaragua, pero tiene los precios más bajos. La diferencia, según el especialista, es que en El Salvador hay más empresas de hidrocarburos y que nadie domina completamente la industria de los combustibles a como sucede en Nicaragua.

Sin embargo, el experto comenta que más allá de quién sea el beneficiado con el precio, el perjudicado sigue siendo el mismo: el consumidor.

Según los cálculos del especialista, el año 2023 marcó un consumo de combustible histórico. “El mayor en muchísimo tiempo, pero la pregunta es ¿por qué? Puede ser por las remesas, mayor inversión, mayor gasto del Gobierno. Es difícil saberlo si no se tiene la información”, indica. Por esta razón, el experto señala que el año pasado, el sobreprecio pudo haber generado grandes ganancias a los involucrados en el mercado de hidrocarburos.

Economía combustibles Daniel Ortega Nicaragua archivo

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