Radio para los apasionados

Esta semana se conmemoró el Día Mundial de la Radio (13 de febrero) y reflexioné un poco sobre lo que ha significado este formato para mí, como una nicaragüense de 42 años, que logré escuchar noticieros, radionovelas y sí, hasta partidos de beisbol por el gusto que tenía una tía por este deporte.

En los pueblos la radio se escuchaba más que en la capital. Te ibas a dormir cuando caía el sol y te acompañabas de las voces que salían del transmisor.

Aunque el periodismo me conquistó por la prensa escrita, recuerdo que uno de los tesoros que guarda mi biblioteca personal es un libro que nos mandó a fotocopiar y empastar un profesor: Manual para Radialistas Apasionados y está entre los textos que repaso, incluso cuando trabajo en cosas más de proyectos de comunicación que de periodismo.

En ese libro, con ejemplos, aprendes a elaborar viñetas, notas informativas y realmente lo disfrutas. Entendí luego de ese libro la pasión por la radio y realmente esperaba el momento de poder adentrarme en ese mundo.

Me atrevería a decir que la radio fue una especie de patito feo de los medios de comunicación. Cuando estudié la carrera nos preguntaban qué queríamos hacer y decían: “Si eres bonita puedes ser presentadora de televisión”, “si eras buena alumna y te gusta leer, pintas para prensa escrita” y “si tienes buena voz, la radio es lo tuyo”.

Siento que el patito se volvió poco a poco en cisne y demostró el poder que tiene. Recuerdo que hice un trabajo en una alianza entre la Voz de América y LA PRENSA titulado Apagón Informativo y fuimos a comunidades rurales donde la gente escuchaba radio y eso me mostró que esos transmisores, esas voces, eran el frente más difícil de vencer en la lucha por apagar la información.

Quiero además reiterar mi admiración por las radios comunitarias, sobre todo por las que resisten los ataques continuos a los medios de comunicación, las que trabajan con enfoque de género y aquellas que saltaron a plataformas de podcast.

Contrario a lo que la gente pensaba “la modernidad” no desapareció la radio, la transformó en un formato más versátil, con el surgimiento del podcast. Hasta este momento puede entrar en la pasión de la radio, cuando empecé a “travesear” audios. Hice podcast como parte de proyectos y fue una experiencia interesante.

Hoy hay periodistas haciendo programas en formato podcast muy buenos, más cortos que antes, pero igual de emocionantes. Ya he mencionado algunos en artículos anteriores y me he suscrito a ellos en plataformas como Spotify.

En medio de la crisis las radios han salido adelante manteniendo lo más importante en el periodismo, en contacto con la gente. Y en este sentido al César lo que es del César, las radios comunitarias son las guerreras que enfrentan las batallas más difíciles.

Si bien es cierto con el desarrollo del podcast se requieren cada vez menos recursos, estos siguen representando una inversión considerable, sobre todo para aquellas radios que los perdieron casi todo o todo, como el caso de Radio Darío a la cual se le quemaron sus instalaciones y muchas otras a las que se les quitó equipos, frecuencias, etc.

Termino planteando el reto, que representa la adecuación de estos contenidos. Ya no podemos sentarnos a escuchar programas de una o media hora. La versatilidad que le dio la radio al internet la obliga a adecuar los formatos y hacerse las preguntas importantes de qué decir, cómo decirlo y en cuanto tiempo decirlo.

A los colegas de radio les deseo la mejor de las suertes en esta adecuación y mezcla de formatos, sé que están llenos de talento como lo han demostrado en cada crisis y ataque que han enfrentado. Además, tienen la pasión y el encanto de poder susurrar la información justo en el oído de las audiencias y esa ya es una gran ventaja.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí