De acuerdo con el Octavo Informe del Observatorio Nicaragüense contra la tortura, del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, las formas de tortura evolucionaron desde 2018. Pasando por violencia física y sexual hasta violencia más dirigida a destruir mental y psicológicamente a las personas e infundir temor en la población y sus familiares.
El Colectivo en su informe sistematizó 158 casos de tortura y señala que la violencia física no ha desaparecido en Nicaragua como una práctica de tortura.
La tortura es una práctica que el régimen Ortega Murillo ha aplicado con los presos políticos. El Colectivo menciona por ejemplo las celdas de castigo, las cuales continúan siendo usadas para recluir a presos de conciencia. Aunque las cárceles han cambiado del viejo Chipote al nuevo Chipote y actualmente al Sistema Penitenciario Jorge Navarro conocido como La Modelo y el Sistema Penitenciario de Mujeres La Esperanza, que cuentan con celdas de castigo.
Lea además: Estas son las cárceles donde el régimen mantiene personas privadas de su libertad
Además de las celdas reducidas, las víctimas de arresto arbitrario hablaron de desnudez forzada y la obligatoriedad de hacer sentadillas, sin importar la condición física.
Los ex presos políticos manifestaron que otra forma de tortura eran los constantes interrogatorios.
«Me trasladaron a una celda que le dicen las celdas chiquitas… Me desnudaron, o sea, me exigieron que me desnudara, hacer sentadillas. Me trasladaron a otra oficina donde me iban a tomar mis huellas. La celda era pequeña… uno tiene que hacer sus necesidades en un hoyo, y pues sí, era algo terrible», se lee en uno de los testimonios recogidos por el Colectivo.
La privación de atención médica es otra forma de tortura denunciada por los familiares de las personas que han sido detenidas de forma arbitraria. Entre los presos políticos que mantuvo el régimen y los que actualmente mantiene hay personas de la tercera edad y otros con padecimientos previos que requieren como mínimo chequeos médicos regulares.
Algunos de los padecimientos que enlista el Colectivo son: depresión, cuadros febriles, vitíligo, presión arterial, astigmatismo, cefaleas, gastritis, hipoglucemias, problemas gastrointestinales, estrés y estreñimiento.
La privación de una alimentación saludable también es considerada una forma de tortura, así como los períodos prolongados sin visitas familiares.
Entre las denuncias de tortura psicológica se destaca la sufrida por mujeres presas políticas a las que las custodias les decían que eran malas madres por dejar a sus hijos solos. Además, a los detenidos se les privaba de la paquetería que les llevaban sus familiares y se les decía que no les habían llevado nada.