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El asilo de Ricardo Martinelli en la Embajada de Nicaragua en Panamá

El asilo es un instrumento de derecho internacional privado que se otorga a personas perseguidas por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales en su país y que normalmente se hace en las misiones (embajadas) de terceros países acreditados en el país del solicitante de asilo. Este tipo de asilo se denomina asilo diplomático.

Para empezar este escrito acudo al Diccionario Panhispánico del Español Jurídico que lo define de la siguiente manera: “Protección que el Estado en virtud de los privilegios que corresponden a sus misiones diplomáticas ante terceros Estados concede temporalmente en los locales de su misión diplomática a personas perseguidas por motivos ideológicos o políticos”. Hay otros tipos de asilo que por no ser aplicables al caso que analizamos ni entraremos en sus conceptos.

Aquí tratamos del caso del expresidente de Panamá, Ricardo Martinelli Berrocal, quien fue presidente y empresario de su país. En su vida empresarial destaca entre otras actividades ser dueño de la cadena de supermercados 99, de la importadora Ricamar SA, inversionista, miembro de la junta directiva o accionista de varias empresas, como Diario por la Democracia, Azucarera la Victoria, empresa ERA y otras más según Wikipedia.

En la vida política tuvo desempeño en varias instituciones estatales y se estrenó como director de la Caja del Seguro Social, en tiempos del gobierno de Ernesto Pérez Balladares, cargo al que tuvo que renunciar debido a un paro nacional de los médicos, enfermeras y todo el personal de dicha institución.

A partir de 1998 Martinelli fundó el partido político Cambio Democrático, formando parte de la Alianza Unión por Panamá junto a los partidos Panameñista y Molirena, con ganaron las elecciones que encumbraron a la presidencia en 1999 a Mireya Moscoso que fue la candidata y que desempeñó la presidencia hasta 2003.

En esa administración, Martinelli pasó a desempeñar el cargo de ministro del Canal de Panamá, y bajo su administración en tal desempeño impulso la ampliación del Canal y hasta llegó a obtener un reconocimiento de la Organización Marítima Mundial por su buen trabajo.

En la campaña presidencial de 2004 de elecciones generales, Martinelli se candidateó a la Presidencia por su partido al que me he referido en líneas más arriba, y solo obtuvo en este lance el 5.03 por ciento, un resultado muy bajo que podría decirse que fue un fracaso.

Después de la derrota del año 2004, la oposición se fragmentó, aunque la derrota  del bloque conservador liderado por Mireya Moscoso en el partido Arnulfista (llamado ya, Panameñista) frente a una nueva generación liderada por Juan Carlos Varela, la alianza Solidaridad con el Partido Liberación Nacional y la creación de Vanguardia Moral de la Patria, en ese ambiente Martinelli logró puntear y posicionarse en las encuestas y en ese batiburrillo salió triunfante frente a su contendiente Juan Carlos Varela y ya con Alianza por el Cambio obtuvo la postulación para las elecciones de 2009.

Ya en la elecciones de dicho año llevando como fórmula al propio Juan Carlos Varela, obtuvieron la Presidencia la que inició su andadura el 1 de julio de 2009. Formó un equipo de gobierno con personas afines y desoyendo cualquier sugerencia del mismo vicepresidente, Varela y otros destacados miembros del gobierno e instituciones estatales. En esta época se produce la ruptura con su vicepresidente Juan Carlos Varela, quien era ya un estorbo en sus políticas que no se vio involucrado en negocios ilícitos al frente de su cargo de Ministro de Relaciones Exteriores del que fue destituido.

Su gobierno obtuvo buenos resultados en varios sectores de la economía atrayendo inversiones extranjeras importantes y puso a Panamá en el foco como un centro financiero y de transporte de carácter mundial. Pero a la par de estos logros Martinelli aprovechó el cargo para obtener beneficios personales ya fuera él propiamente o a través de sus dos hijos, Ricardo y Luis Enrique, quienes obtuvieron pingües beneficios a través de coimas de empresas internacionales que hacían negocios en Panamá.

Varios fueron sus escándalos de corrupción especialmente el ligado con el de sobornos junto con Valter Lavítola, asistente del premier italiano Silvio Berlusconi (q.e.p.d), el que fue procesado penalmente por las autoridades italianas. En el ámbito interno los más graves fueron los sobornos de la multinacional Oderbrecht o las de Blue Apple.

Como resultado de todas estas maquinaciones fraudulentas durante su mandato una vez que dejó la presidencia de la República se abrieron varios casos relacionados con funcionarios de su gobierno que al parecer actuaban como testaferros del Martinelli y que las evidencias conducían a su persona, que a pesar de las maniobras para evitar la apertura de juicios en su contra finalmente ha sido procesado y condenado por sentencia firme a 10 años y 8 meses de prisión y al pago de una multa de 17 millones de dólares. Después de recorrer todas las instancias judiciales, la Corte Suprema de Justicia de su país lo condenó por lavado de dinero en el caso de New Bussines uno de los tantos que se le siguieron y el 18 de julio de 2023, su condena era ya inapelable.

Después de todas estas argucias y para evitar su entrada en la cárcel Martinelli buscó refugio en la Embajada de Nicaragua en Panamá en calidad de asilado político argumentando ser un perseguido político y el gobierno de  Nicaragua le concedió el asilo, a pesar de saber que Martinelli no era un perseguido político de acuerdo a la Convención sobre Asilo Político de Montevideo de 1993, de la que Nicaragua es suscriptora y que dice en artículo 1: “Sustitúyase el artículo 1 de la Convención de La Habana de 20 de febrero de 1928, por el siguiente: No es lícito a los Estados dar asilo en legaciones, naves de guerra, campamentos o aeronaves militares a los inculpados por delitos comunes, que estuvieren procesado en forma o que hubieren sido condenados por Tribunales ordinarios, así como tampoco a los desertores de tierra y mar. Las personas mencionadas en el párrafo precedente, que se refugiaren en algunos de los lugares señalas en él, deberán ser entregados tan pronto lo requiera el Gobierno local”.

Como observamos a Martinelli, le queda un largo recorrido en su estancia en la Embajada nicaragüense ya que el gobierno panameño ha negado el salvoconducto para viajar a Nicaragua como asilado y ya está remodelando una sección de la embajada para convertirla en su apartamento particular.

El autor es abogado nicaragüense residente en España.

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