Devern Hacksan nunca pareció dispuesto a rendirse, ni siquiera cuando las cosas fueron de mal en peor. Justo ahí, aprovechó la oportunidad para enseñar su carácter y volvió con tanta fuerza al beisbol, que subió a la cima y quedó en la historia.
Firmado por los Astros en octubre de 1999, a través de los scouts Calixto Vargas y Andrés Reiner, Hansack se mantuvo cuatro temporadas en la organización, antes de ser botado a inicios del 2004, sin poder ir más allá de Clase A fuerte.
Primero fue enviado a Venezuela por los Astros, donde se asegura que aprendió español. Y tras dos años en la academia del equipo texano, pasó a Estados Unidos, donde registró 3-4 y 3.60 en Clase A en el 2002 y 10-6 y 4.52 en el 2003 en Clase A alta.
Así que se vino a Nicaragua en 2004 y se unió al equipo de la Costa Atlántica, registrando 2-3 y 1.97 en 50.1 innings, pero ese equipo no volvió en el 2005. Al inicio pensó regresar a Laguna de Perlas y volver a pescar langostas, pero Estelí lo animó a jugar la Copa Nicaragua y se quedó.
Del Estelí, donde tuvo un récord de 3-1 y 3.12 en cinco salidas, saltó al Bóer de la Primera División y consiguió 4-2 y 1.55 en el 2005. Y de ahí saltó a la Selección Nacional que participó en el Mundial de Holanda, donde venció 2-0 a Australia y perdió 6-5 con Puerto Rico.
Nadie sospechó que ahí se podría abrir un nuevo chance para Hansack, menos cuando se indicó que no pasó una de las pruebas antidoping. Sin embargo, los Medias Rojas le habían echado el ojo y luego lo firmaron en nuestro país, a través del scout Johnny DiPuglia.
Craig Shipley, entonces el vicepresidente de scouteo de Boston, tras recomendación de Hubert Silva, siguió sus pasos: “era fácil sentirse atraído por él. Lanzaba su recta a 93-94 y con un slider muy controlado”, dijo Shipley a Murray Chass de The New York Times.
Hansack, para entonces de 28 años, fue instalado directamente en AA y tras registrar 8-7 y 3.26, más una hilera de 23 innings sin carrera y ganar el partido del campeonato para los Perros Marinos de Portland en la Liga del Este, fue subido a las Grandes Ligas en ese 2006.
Y el 23 de septiembre del 2006, Hansack se convirtió en el noveno nicaragüense en debutar en las Ligas Mayores. Perdió 5-3 ante los Azulejos en Roger Centre de Toronto, al admitir tres carreras y seis hits en cinco innings. Lyle Overbay y Troy Glaus le dispararon cuadrangulares.
Pero el último día de la temporada, el 1 de octubre, el nica impactó con cinco innings sin hits ni carreras ante los Orioles, derrotados 9-0. El juego no es un no hitter oficial porque en 1991 se estableció que para ello son necesarios los nueve episodios.
Hansack se mantuvo con sube y bajas, pero lesiones en el manguito rotador y el labrum, acabaron su carrera. Su balance fue de 2-2 y 3.70 en 24.1 innings, con 18 ponches y siete bases regaladas, en una carrera breve, pero que no puede ocultar la determinación del nica.
A nivel nacional, Hansack quedó con marca de 9-6 y 1.99, más nueve salvamentos en 172 entradas, con 142 ponches y 67 bases. Actuó en 36 partidos, de ellos 23 como abridor. Completó seis desafíos y lanzó dos blanqueadas.
En la Liga Profesional, fueron memorables sus duelazos con Vicente Padilla en la temporada del 2005, cuando se midió en dos ocasiones al chinandegano en batallas impresionantes. Una el 28 de octubre, en la que estaba perfecto en 5.2 innings, antes de ser expulsado por discutir un strike.
Y la otra, el 18 de noviembre, cuando al igual que Padilla, ofreció un recital de pitcheo a través de seis episodios, pero de nuevo quedó sin decisión por León, en juego ganado por los Tigres 3-1. El duelo anterior quedó 1-0, favorable también a Chinandega y ambos terminaron sin decisión.
Quizá lo admirable de Hansack, es que nunca se rindió y dejó de lanzar hasta que su brazo ya no daba para más. La última información que tuvimos, es que Hansack vive en Portland y trabaja como coach de pitcheo para la Universidad de Maine, en Ferrington, donde reside con su esposa Christine Forsley.