El dictador nicaragüense, Daniel Ortega, en una fotografía de archivo. EFE.

17 años de discursos de odio contra EE. UU.: La retórica de Ortega tras su regreso al poder

Daniel Ortega –quien el 10 de enero de 2007 asumió la banda presidencial que desde entonces no ha soltado– se ha dedicado a ofrecer clases de historia, muchas veces tergiversada, y bajo discursos de odio

En los 17 años que lleva Daniel Ortega en el poder ha habido pocos discursos en los que Estados Unidos, «el imperio yanqui», ha quedado fuera de sus ataques e insultos. Su retórica estos años –sobre todo los últimos seis– se ha basado en recordar la historia de invasión filibustera, la supuesta financiación a grupos políticos y el papel del país norteamericano durante la guerra civil nacional

A diferencia de otros países de la región, donde los mandatarios ofrecen discursos donde exponen las agendas gubernamentales, muestran resultados de sus gestiones y avances de sus mandatos de acuerdo a sus promesas en campañas electorales, Daniel Ortega –quien el 10 de enero de 2007 asumió la banda presidencial que desde entonces no ha soltado– se ha dedicado a ofrecer clases de historia, muchas veces tergiversada, y bajo discursos de odio.

Tenía apenas nueve meses de haber tomado el poder, el 25 de septiembre de 2007, cuando durante una sesión de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) dio un discurso cargado de retórica política y destacó a Estados Unidos como un “imperio”, palabra que repitió más de 19 veces, según archivos de LA PRENSA.

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“Cambian los presidentes en los Estados Unidos, y pueden llegar con la mejor buena intención y pueden pensar que le están haciendo un bien a la humanidad, porque no logran percatarse que no son más que instrumento de un imperio más de los tantos imperios que se han impuesto sobre nuestro planeta. Pero olvidan que la vida de los imperios es efímera en relación con el tiempo, que, así como surgen, así como se llenan de soberbia y de prepotencia, así como se plantan a dictar como dioses, quién es bueno, quién es malo; así como se ponen a dictar cómo entregar, lo que ellos llaman asistencia, que no son más que las deudas históricas”, destacó en ese entonces.

La defensa a las dictaduras

A lo largo del tiempo, ese discurso fue cambiando pero hacerse más violento. Por ejemplo, durante la conmemoración del 44 aniversario de la Revolución Popular Sandinista, del 19 de Julio de 2023, Ortega dijo que «cuando usamos el término yanquis nos referimos a los que tienen una actitud racista, imperialista. Recordemos la expectativa que creó Obama, parecía que iba a ser otra cosa, pero es la doble moral. Para dar un paso como el que dio visitando a Cuba, le pegó una puñalada a Venezuela decretando que Venezuela era una amenaza para la seguridad de Estados Unidos”.

Y constantemente ha cuestionado “¿Cómo habrían reaccionado los yanquis si se le dieran actos de terrorismo (como los) que enfrentamos en abril de 2018?».

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“Para ellos no son actos de terrorismo. Para ellos simplemente, era el gobierno que estaba violando los derechos humanos de unos humildes ciudadanos que asesinaron más de cuarenta policías. Y asesinaron a más de un centenar, casi dos centenares de ciudadanos y que tuvieron paralizado el país durante varios meses”, agregó.

Contra la Iglesia católica

En plena crisis sociopolítica en Nicaragua, iniciada en abril de 2018 y de la cual se van a cumplir 6 años, inició una de las fases que más ha golpeado a la Iglesia católica.  Nadie se esperaba que después de las palabras de Daniel Ortega dadas el 19 de julio de 2018 significarían el resultado de una iglesia perseguida, encarcelada y desterrada.

Los sacerdotes y obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) sirvieron como mediadores en la mesa de diálogo entre la oposición, sociedad civil y el régimen. Por esa labor fueron catalogados como “golpistas”.

“Fueron sacando las uñas, se fueron quitando las máscaras y terminaron diciendo ‘tiene que irse ya, tiene que irse ya’. Y lo dijeron, lógicamente nuestros adversarios”, resaltó Ortega.

“Cuando los mediadores reunidos allí en la Casa de los Pueblos con todos los señores obispos, encabezados por el cardenal (Leopoldo Brenes), me leyeron la cartilla, sacaron la estrategia y allí decían: hay que cambiar ya, a partir del día 11, nos daban un plazo de dos días, hay que cambiar ya al poder judicial, al poder electoral, a la Contraloría, a todos los poderes del Estado, a la Asamblea Nacional y hay que quitar al presidente y adelantar las elecciones. Yo cuando recibí el documento dije: bueno, esto es lo que quieren realmente. Yo pensaba que eran mediadores, pero no, estaban comprometidos con los golpistas. Eran parte del plan con los golpistas”, afirmó.

LA PRENSA/ARCHIVE

La retórica no ha cambiado, los discursos en sus diferentes escenarios no han dejado de reprochar a Estados Unidos, defender a las dictaduras de Cuba o Venezuela, enaltecer a las instituciones publicas y ensalzar a quienes se unen a sus filas.

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