Monseñor Rolando Álvarez suma hoy 490 días como preso político sin acceso a una Biblia, en una celda de castigo y mostrado por los medios oficialistas con pérdida de peso y un tono de piel más amarillo. El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más denunció que esto es una muestra de la tortura que sufren los reos del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Martha Patricia Molina, abogada y autora del informe Nicaragua ¿una Iglesia perseguida? —donde se documentan los ataques a la libertad religiosa en el país—, dijo a LA PRENSA que en “el caso particular del obispo de Matagalpa la dictadura lo trata con saña y odio. Todo su proceso desde el inicio ha sido completamente ilegal e inhumano”.
El pasado 27 de noviembre, monseñor Álvarez cumplió 57 años de edad, y un día después el régimen orteguista a través de los medios oficialistas expuso una galería de fotos donde aparece el obispo recibiendo la visita familiar y atención médica.
El 30 de noviembre el orteguismo también expuso los resultados de los exámenes médicos que le practicaron a monseñor Álvarez. Ambos casos han sido calificados por opositores, defensores de derechos humanos y ex presos políticos como una “falsa normalidad” que busca vender la dictadura.