Monseñor Rolando José Álvarez, obispo preso político de la dictadura de Daniel Ortega, y doña Vilma Núñez, férrea defensora y directora del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), fueron galardonados por el Parlamento Europeo (PE) entre los tres finalistas del Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia 2023.
Durante la ceremonia celebrada este 12 de diciembre en Strasburgo, tanto el obispo Álvarez como Núñez fueron representados por el sacerdote nicaragüense Uriel Vallejos y Sara Henríquez, defensora de derechos humanos nicaragüense, en el exilio, informó la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH).
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Los nicaragüenses en el exilio —acompañados por la directora de la oficina de las Américas en la FIDH, Jimena Reyes— portaron una fotografía de monseñor Álvarez y doña Vilma Núñez. Los eurodiputados Tilly Metz, Soraya Rodríguez y Gabriel Mato Adrover lucieron una camiseta con las fotografías de los nicaragüenses galardonados.

Este año la ganadora del Premio fue Jina Mahsa Amini y el movimiento Mujeres, Vida y Libertad de Irán, que fue recibido por sus familiares. El Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia se concede anualmente desde 1988 a personas y organizaciones que defienden los derechos humanos y las libertades fundamentales. Lleva el nombre del físico y disidente político soviético Andrei Sájarov y la dotación del premio es de 50,000 euros.
El obispo Álvarez está detenido desde agosto de 2022 por presunta «conspiración para socavar la integridad nacional y difusión de noticias falsas». En febrero de este año, el régimen ordenó su destierro junto con otros 222 presos políticos y tras oponerse fue trasladado al Sistema Penitenciario Jorge Navarro, mejor conocido como La Modelo, donde permanece, apátrida y en aislamiento total, cumpliendo una condena de 26 años de cárcel.
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En una nota de prensa, la FIDH destacó la ardua labor realizada por Núñez y denunció que en febrero de este año «el régimen privó arbitrariamente a Vilma Núñez de su nacionalidad nicaragüense, dejándola con el ‘país como una prisión; y violando permanentemente sus derechos humanos».
«Continúan sufriendo graves violaciones de derechos humanos»
La FIDH junto con el Instituto Internacional sobre Raza, Igualdad y Derechos Humanos (Raza e Igualdad) y la UE-LAT Network conmemoraron el trabajo legítimo y esencial de los defensores de derechos humanos nicaragüenses para contribuir a la democracia y el Estado de derecho en la región y también denunciaron que la defensora de derechos humanos Núñez de Escorcia y el obispo Álvarez «continúan sufriendo graves violaciones de derechos humanos».
La directora de la oficina de las Américas de la FIDH, Jimena Reyes, mencionó que «la situación en Nicaragua continúa deteriorándose gravemente y persiste la impunidad total para todos los crímenes cometidos desde abril de 2018, en particular los crímenes contra la humanidad».
Por lo tanto, añadió que «es importante que no cese el apoyo de la comunidad internacional a la sociedad civil independiente en Nicaragua. Los tres finalistas de este Premio es una clara muestra de este apoyo y un reconocimiento al valiente trabajo de los defensores nicaragüenses de los derechos humanos».
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En esa misma línea, Marta Ibero, de la Red EU-LAT, apuntó que «esta es una oportunidad para que la Unión Europea revise los préstamos concedidos y ayudas pendientes con fondos europeos, ya sea a través de proyectos regionales o bilaterales, u otras modalidades de financiación. Es necesario establecer un principio de debida diligencia para evitar que cualquier europeo (destine) fondos de tener como beneficiarios directa o indirectamente a personas o entidades involucradas en casos de violaciones de derechos humanos en Nicaragua».
Por su parte, Carlos Quesada, director de Raza e Igualdad, recalcó que «¡no descansaremos hasta que cesen los crímenes de lesa humanidad en Nicaragua! Ortega y Murillo deben liberar inmediatamente a monseñor Álvarez y a las más de 90 personas que siguen privadas de libertad por razones políticas en Nicaragua. Basta de leyes que castigan la defensa de los derechos humanos, restituir los derechos de Núñez como ciudadana y basta de torturas».