El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo a través del control de las instituciones estatales ha intensificado la persecución y criminalización contra personas que considera críticas a su administración. El régimen mantiene en condiciones inhumanas a más de 91 presos políticos en diversas cárceles del país, de acuerdo con el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas.
El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más indicó que la dictadura ha consolidado «la supresión del espacio cívico al violar de forma sistemática y generalizada el derecho humano a la libertad de organización. Para ello, como principal estrategia ha ejecutado el control total del espacio de participación pública lo que se expresa en la ilegalización de más de 3,552 organizaciones de sociedad civil, la mayoría en 2022 con 3,138 ilegalizaciones», citó en su último informe sobre la situación: Criminalización del ejercicio de la ciudadanía.
El Mecanismo de Reconocimiento de Personas Presas Políticas ha documentado que en los últimos meses se continúa experimentando una grave vulneración de los derechos como resultado de las detenciones ilegales a las que son sometidos los ciudadanos considerados críticos de la dictadura.
«Además, se siguen registrando audiencias judiciales realizadas mediante videollamadas desde los sistemas penitenciarios, lo que imposibilita la participación efectiva de la persona detenida y, por ende, la garantía de una defensa justa», indicó.
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Auxilio desde La Modelo
“Nos están dando comida podrida, queso con gusano, frijoles chocos, arroz con patas de cucarachas, es toda una cochinada. Las condiciones que sufrimos son horribles”, señalaron los presos políticos que se encuentran en La Modelo, en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro. Esta información fue enviada en un mensaje que se compartió a LA PRENSA.
También denunciaron que las autoridades del penal los mantienen en celdas calientes, no reciben atención médica adecuada, pese a que informan que están enfermos por las condiciones insalubres de las celdas. Estos tratos han sido considerados como inhumanos por diferentes organizaciones de derechos humanos.