El mal uso del concepto de genocidio en la actualidad

No cabe duda de que el Ejército de Israel está causando una horrenda matanza humana en la palestina Franja de Gaza, como respuesta al masivo ataque terrorista perpetrado el 7 de octubre contra la población civil israelí.

Los terroristas de Hamás asesinaron ese día a más de 1,200 personas en Israel, violaron mujeres y se llevaron más de 200 rehenes, entre ellos ancianos y niños. Atacaron por sorpresa, sin piedad y calculando que el Estado de Israel reaccionaría tal como lo ha hecho a fin de desacreditarlo mediáticamente.

La mortífera respuesta de Israel ha causado aún más muertes de civiles palestinos, porque los terroristas instalaron sus bases de operaciones en  hospitales y centros de educación, en guarderías infantiles y edificios de viviendas, y han usado a las personas como escudos humanos.

Antes de los ataques aéreos y la invasión terrestre a la parte norte de Gaza, en persecución de los terroristas de Hamás, el Ejército de Israel avisó a la población civil palestina para que se fueran al sur de la Franja y protegieran sus vidas. Pero no era posible que toda la gente se pudiera marchar a lugares menos inseguros y los terroristas armados impidieron que muchas personas abandonaran la zona atacada por la fuerza militar de Israel.

Ahora, los enemigos del pueblo judío y del Estado de Israel lo acusan de cometer genocidio. Pero no lo es, por grande que sea la mortandad humana causada por la necesidad de perseguir y liquidar a los terroristas de Hamás.

Genocidio, según la definición del derecho internacional es el “exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad”. De manera que a Israel se le puede acusar de exceso de fuerza, e incluso de crímenes de guerras al ejercer su derecho de legítima defensa ante el masivo ataque terrorista de Hamás, pero no de genocidio.

Lo que sucede es que algunos, por interés político cambian el sentido de las palabras y el significado de conceptos fundamentales. Se pretende con eso impresionar profundamente al público  y agravar subjetivamente la culpa real o supuesta del enemigo, para demandar que se le aplique el mayor castigo contemplado en la ley y la justicia.

Lo mismo ocurre con los conceptos de fascismo, traición a la patria, terrorismo y golpismo, que algunos regímenes  endilgan a las personas que  piden libertad y respeto a sus derechos, para desacreditarlos moralmente y justificar la represión contra ellos.

Además, con la frivolización de los conceptos diluyen la responsabilidad de los verdaderos fascistas y genocidas de la historia, y los absuelven de sus culpas terribles o al menos es lo que buscan.

Un eminente abogado israelí de derechos humanos, el doctor Eitay Mack, dice que más allá de los excesos que ha cometido o puede estar cometiendo Israel en la lucha contra los terroristas de Hamás, acusarlo de genocidio “no será útil para poner fin a la guerra o promover la libertad del pueblo de Gaza”. Pero alienta y justifica “ataques mortales contra ciudadanos israelíes (y judíos en general) en todo el mundo”.

En realidad, la única institución calificada y autorizada para acusar a Israel por genocidio es la Corte Penal Internacional. Pero no lo ha hecho, porque es una institución responsable que no actúa con la ligereza de los políticos inescrupulosos.

Cuando pase la guerra de Gaza la Corte Penal Internacional podrá tener todos los elementos de juicio para decidir si Israel, al actuar en legítima defensa propia y para liquidar a una abominable organización terrorista, cometió excesos que puedan ser tipificados como genocidio o crímenes contra la humanidad.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí