La princesa de Asturias, sucesora de la monarquía parlamentaria según la Constitución española, al ser la hija mayor del rey Felipe VI, al no haber tenido hijo varón, que aunque no hubiera sido el mayor en edad primaría en el orden de sucesión; al cumplir 18 años y por lo tanto la mayoría de edad, juró la Constitución con la solemnidad del acto parlamentario que esa jura reviste para este caso, el día 31 de octubre ante el Congreso en cámaras generales.
Usó para esta ocasión el mismo juramento que hizo su padre al llegar a los 18 años, hace 37 años, el 30 de enero de 1986, cuando lo hizo con la fórmula que lo hizo la princesa Leonor, y poniendo sus manos sobre la Constitución aprobada en 1978, dijo: “Juro desempeñar fielmente mis funciones, guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes y respetar los derechos de los ciudadanos y de las comunidades autónomas, así como guardar fidelidad al Rey”, lo que deja de manifiesto la gran responsabilidad que asume con lo juramentado.
Se trata de un hito histórico, que es escenificado en el Palacio del Congreso de los Diputados, ante la presencia de los diputados/as, senadores/as, el rey Felipe VI y la reina Leticia, el presidente del Gobierno en funciones y sus ministros, algunos de los cuales no asistieron y de lo que luego hablaré, y otras altas autoridades como los presidentes del Tribunal Supremo y del Constitucional acudieron también los presidentes de las comunidades autónomas, en los que faltaron los las comunidades separatistas, como el presidente catalán y el del país vasco.
El acto revistió todo el ritual preciso para estos casos, y aparte del juramento, cuya jura es presidida por la presidenta del Congreso de los Diputados, quien hace las preguntas de rigor y además una vez pronunciada las palabras de la jura, se le concedió las medallas del Congreso de los Diputados y del Senado, símbolo del respeto a su alta investidura y además se pronuncia un discurso breve por el presidente del Gobierno, en la que ofrece su solidaridad y apoyo al desempeño de sus funciones.
Posteriormente se ofrece un almuerzo en el Palacio de Oriente con alto número de invitados en la que el rey Felipe VI, le impone la Orden de Carlos III, la más alta entre todas las condecoraciones que otorga el rey y que se concede en solemnes oportunidades por servicios prestados a España y consecuente a la corona. Allí la juramentada hizo un discurso cargado de simbolismos en los que entre otras cosas, solicitó “la confianza” al pueblo español al que habrá de servir cuando le llegue su momento, una vez falte el actual rey Felipe VI, quien al imponerle la mencionada Orden, le significó que su tarea será difícil y que la habrá de desempeñar conforme a su juramento, pero le prometió que en su camino no estará sola y que contará con su respaldo y apoyo y le recordó que ella es el la máxima responsable en mantener la unidad e indivisibilidad del pueblo español
Todo esto fue la parte más visible de los actos realizados a la jura de la Constitución, pero debajo, mientras tanto se estaba realizando los pactos que la investidura de Pedro Sánchez Pérez, quien tiene el encargo del rey de formar gobierno después de la investidura fallida de Alberto Núñez Feijóo tras las elecciones del 23 J, tratan precisamente de dañar la unidad de España al concertar con los nacionalistas catalanes ERC y Junts, cuyos objetivos como sabemos llegan pactar una amnistía por los delitos cometidos por la declaración unilateral de independencia del 1 de octubre de 2017, que afecta principalmente al fugado de la justicia Carles Puigdemont, presidente de Junts x Cataluña, quien huyó de España en el baúl de un carro, para no enfrentar sus responsabilidades penales pendientes ante el TS español.
El caso es que mientras hacía el paripé en la jura de la princesa Leonor, él, para conseguir los votos que le aseguren su investidura, en los que son necesarios, los votos de los que quieren destruir la unidad de España, fue a pactar un enviado suyo a Bélgica, donde reside el fugado que a cambio de sus votos le otorgaría una amnistía a todos los involucrados en los actos deleznables cometidos con ocasión de la declaración de independencia. O sea, que la investidura se negocia fuera de España y con delincuente. ¡Qué dislate!
Sánchez Castejón, presidente en funciones del gobierno, es un ser ambicioso, cínico, hipócrita cuyo única ambición es la de mantenerse en el poder cueste lo que cueste, también cuenta con los separatistas vascos PNV y Eh/Bildu, los sucesores de ETA, que nunca han mostrado arrepentimiento ante los crímenes, secuestros, extorsiones que causaron durante muchos, ahora también se aúpan al carro del felón Sánchez, para mandar y tener determinados privilegios en la próxima legislatura, si es que finalmente se consiguen los votos necesarios para que Sánchez renueve la presidencia del gobierno.
Es decir mientras España rechaza esos pactos y los partidos de la derecha P.P y Vox, y posiblemente C.C, que analiza también quien da más monetariamente hablando y UPN, cuyos números no fueron suficientes en escaños. El PSOE partido mayoritario en la izquierda y sus adláteres, Sumar, un batiburrillo de varios minipartidos, los vascos del PNV (supuestamente de derecha) Eh/Bildu, los separatistas catalanes ERC y Junts, que quieren su republiqueta y que también está en los temas de las negociaciones, para un futuro cercano, parece que ya tienen cocinado la formación del futuro gobierno con Sánchez el felón como presidente del gobierno.
Desde la aprobación de la Constitución de 1978, que trajo la transición española en la que gente que venía del franquismo, sectores de la democracia cristiana, los comunistas, los socialistas, pactaron y llegaron a acuerdos modélicos para unificar criterios y sensibilidades de distintos orígenes, España no había tenido que pasar por esta grave y peligrosa deriva hacia un gobierno dictatorial que es lo que se avizora en la ruta del posible nuevo gobierno que los que lo voten lo llaman “progresista”, pero que es todo lo contrario a lo que proclamen.
Pero no todo está perdido, no es posible que una minoría destructiva, separatista y que odia a España, blanquee e inmunice a delincuentes como Puigdemont y algunos otros y que los ponga por encima de la ley, violentando no solo la igualdad de todos los españoles, sino también la separación de poderes principios rectores vigentes en la Constitución vigente.
Ya hay reacciones ante tal desatino y despropósito que nos quieren imponer unos cuantos descerebrados, pues el Consejo General del Poder Judicial ya ha levantado su voz pidiendo un pleno extraordinario para atacar la pretendida amnistía ya se argumenta que la misma no cabe dentro de la actual Constitución y los partidos de la oposición preparan recursos contra la referida medida de gracia, lo que dejaría la Constitución como papel mojado y abriría la puerta a una clase privilegiada que estaría por encima del ordenamiento jurídico.
El autor es abogado nicaragüense residente en España.