Desde el inicio de la crisis política, el líder religioso monseñor Rolando Álvarez alzó la voz para denunciar los diversos crímenes que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha cometido. Monseñor lleva detenido 445 días de manera arbitraria en una celda de máxima seguridad en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro, conocido como La Modelo.
La dictadura de Ortega ha arremetido contra diversos líderes católicos. Ha encarcelado, acosado, hostigado, obligado a exiliarse y desterrado a decenas de religiosos, además de reprimir diversas celebraciones de la Iglesia católica.
Monseñor Álvarez fue condenado a 26 años de prisión de manera apresurada el pasado mes de febrero, luego que se negara a ser desterrado por la dictadura junto con otros 222 presos políticos. Posteriormente estos fueron despojados de su nacionalidad y les fueron confiscadas sus propiedades.
Según fuentes relacionadas con la Iglesia católica, en dos ocasiones más la dictadura quiso «liberar» a través del destierro a este líder religioso, pero este se ha negado.

Ortega continúa arremetiendo contra actividades religiosas
En la conmemoración de Día de los Difuntos, el 2 de noviembre, la Policía al servicio de la dictadura visitó las casas parroquiales para prohibirles a los sacerdotes que celebraran misas en los cementerios del país, como se acostumbra para esta fecha.
“Algunos policías fueron ofensivos y entraron abusivamente como ‘Pedro por su casa’ a las parroquias y casas curales que ya estaban cerrando su jornada de atención. Otros policías dijeron de forma intimidante que llegaban representando al jefe de la delegación. El mensaje que dejaron fue que ninguno tenía permiso para celebrar misa en cualquier cementerio del país, sea público o privado, si no habrían consecuencias de alteración al orden público y posterior encarcelamiento”, denunció en sus redes sociales la abogada e investigadora, Martha Molina.
El pasado 27 de octubre, que se celebró el Día Internacional de la Libertad Religiosa, Nicaragua conmemoró esta fecha bajo continuas violaciones a la libertad de culto por parte de la dictadura de Ortega.
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“Durante más de cinco años el régimen Ortega Murillo ha incrementado el hostigamiento y persecución contra líderes, congregaciones religiosas y sus feligresías, quienes han sido blanco de campañas de difamación y desacreditación en un intento de silenciar sus voces críticas. Además, ha detenido, encarcelado y condenado, arbitraria e inconstitucionalmente, a decenas de sacerdotes, impedido a personas religiosas ingresar al país y desnacionalizado a 22 sacerdotes, obispos, seminaristas y diáconos”, indicó el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca +.
Los líderes religiosos han sufrido todas estas violaciones por su participación en el diálogo entre el Gobierno y la oposición nicaragüense. Además, de su constante denuncia de los crímenes que la dictadura ha cometido.