Este 27 de octubre se celebra el Día Internacional de la Libertad Religiosa, sin embargo, en Nicaragua la comunidad religiosa continuamente enfrenta violaciones a la libertad de culto perpetradas por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca + explicó que la libertad religiosa es un derecho humano fundamental que debe ser protegido en cualquier sociedad democrática. Pero en Nicaragua «lamentablemente se ha visto gravemente vulnerado de manera sistemática, sobre todo, luego de las protestas de abril 2018».
El régimen Ortega Murillo se ha ensañado con los líderes religiosos y feligreses porque estos se sumaron a condenar los crímenes cometidos por la administración sandinista. Además, por su participación en el diálogo entre el gobierno y la oposición nicaragüense.
«Durante más de cinco años el régimen Ortega Murillo ha incrementado el hostigamiento y persecución contra líderes, congregaciones religiosas y sus feligresías, quienes han sido blanco de campañas de difamación y desacreditación en un intento de silenciar sus voces críticas. Además, ha detenido, encarcelado y condenado, arbitraria e inconstitucionalmente, a decenas de sacerdotes, impedido a personas religiosas ingresar al país y desnacionalizado a 22 sacerdotes, obispos, seminaristas y diáconos», indicó el Colectivo.
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Acciones represivas
En el último año el régimen ha concentrado sus acciones contra la Iglesia católica. Inició con el cierre de radios y medios de comunicación pertenecientes a la Iglesia católica, hasta la detención arbitraria de más de 12 líderes religiosos y feligreses.
«El régimen ha cancelado la personalidad jurídica de al menos 333 organizaciones religiosas y confiscado sus propiedades, privando además a miles de nicaragüenses de ingresar a templos, de realizar actividades como procesiones, misas y cultos religiosos, impidiendo la posibilidad de ejercer su fe de manera segura», indicó el colectivo de DD. HH.
También explicó esta organización que los fieles y miembros de congregaciones han afrentado amenazas, intimidación y actos de violencia que han generado un ambiente de terror, limitando su capacidad de practicar su religión de manera pacífica.
«La libertad religiosa es un pilar esencial de cualquier sociedad justa y libre, y no podemos permitir que sea socavada. Nos mantenemos firmes en nuestra lucha por los derechos humanos y la justicia en Nicaragua, y reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando incansablemente para lograr un futuro en el que la libertad religiosa y todos los derechos fundamentales sean respetados y protegidos», afirma el Colectivo.
Único sacerdote preso
Monseñor Rolando José Álvarez es el único sacerdote que quedó como rehén político del régimen Ortega Murillo. Este líder se ha destacado por ser uno de los sacerdotes más críticos contra la dictadura.
El régimen ha tratado de desterrar a monseñor Álvarez en diversas ocasiones, pero fuentes cercanas a los líderes religiosos señalan que él no ha aceptado. Luego de negarse a acceder al primer trato de «liberación» que el régimen ofreció a 222 presos políticos, fue condenado a 26 años de prisión y despojado de su nacionalidad.
Monseñor Álvarez se encuentra en una celda de máxima seguridad en el Sistema Penitenciario de Tipitapa, conocida como cárcel La Modelo.

Recientemente, el régimen desterró a 12 sacerdotes al Vaticano, incluyendo a los dos primeros religiosos que figuraban como presos políticos condenados por delitos comunes. El destierro fue resultado del diálogo entre la Santa Sede y el Gobierno.