Juan Lorenzo Holmann, gerente general del Diario LA PRENSA, llevaba 15 días aislado del mundo y con la incertidumbre sobre el destino del medio de comunicación más antiguo del país, cuando se enteró que el compromiso de la redacción seguía firme.
La última vez que había visto las instalaciones estaban siendo allanadas por autoridades policiales al servicio del régimen de Daniel Ortega; podía esperar cualquier cosa. Cuando fue visitado por sus familiares en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como el Chipote, lo primero que hizo fue preguntar qué había pasado con los periodistas y la redacción.
Al enterarse —y poder respirar aliviado— de que no habían arrestado a ningún otro colaborador, que la redacción no se había detenido ni un momento de informar sobre este nuevo ataque contra el periodismo independiente, se llenó de fortaleza para resistir la difícil experiencia de ser prisionero político del régimen de Ortega.
Aseveró que también fue un insumo de compromiso y satisfacción cuando era sometido a interrogatorios en el Chipote y lo interpelaban con las típicas acusaciones infundadas.
«Después de demandar los atropellos contra mis derechos humanos y atención médica para mi salud, concluía diciéndole a los interrogadores: de qué le sirve a ustedes tenerme aquí a mí. ¿Creen que con tenerme aquí van a callar LA PRENSA? Pues sepan que detrás de mí hay un montón. Se van a ir primero ustedes antes que se acabe LA PRENSA», relató Holmann.
Juan Lorenzo Holmann fue detenido el 13 de agosto de 2021, el mismo día que el edificio de este medio fue tomado de facto. Hoy se cumplen 800 días de la confiscación ilegal al medio y aunque «se nos robaron todo el material, nunca se nos van a robar la dignidad, ni el ímpetu de seguir haciendo nuestro trabajo. 800 días y no nos han callado», puntualizó.


Continúan ataques contra el periodismo independiente
En el último informe de Voces del Sur (VDS) y la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) que documenta los ataques contra el periodismo independientes en Nicaragua, denunciaron que la profesión y quienes la ejercen continúan bajo peligro.
En el último trimestre analizado entre julio y septiembre de este año se registraron 14 alertas, lo que generó un total de 20 caso de violaciones a la libertad de prensa.
«De ese total, 18 casos, que equivalen al 90 %, fueron perpetrados en contra de personas naturales y 2 casos, que representan el 10 %, se registraron en contra de medios de comunicación. Estas agresiones recayeron entre 11 personas naturales y 2 medios de comunicación. De las 11 personas naturales, 8 son del género masculino, lo que representa el 73 % y 3 del género femenino, que alcanza el 27 % de los casos documentados», indicó el informe.
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Otros de los puntos que expresaron con preocupación fue la fuerza con mayor medida que los agitadores políticos del Frente Sandinista utilizan para agredir, calumniar e intentar descalificar a los comunicadores independientes del país.
«Observamos también que, en un intento de justificar el cierre arbitrario de medios de comunicación, especialmente de radios, los voceros gubernamentales aseguran que estos operaban sin licencia y sin permiso de operaciones, lo cual en múltiples ocasiones ha sido desmentido por quienes se desempeñaban como directores de estos medios», agregó el informe.
Además, continúa privado de su libertad el periodista Víctor Ticay, corresponsal de Canal 10. Es el único preso político relacionado con el periodismo independiente que actualmente se encuentra en las celdas del régimen. Condenado a ocho años de prisión por supuesta traición a la patria.

Confiscación de LP, un ataque inesperado
Juan Lorenzo Holmann recordó la diversa historia que ha tenido este Diario, pasando por momentos de oscuridad como la época de la dictadura de la familia Somoza, o durante los primeros años de la década de los 80. «Nunca llegaron a confiscar, a hacer daño físico en las instalaciones o tomárselas como ahora. Fue un error que no consideramos. Aunque tampoco podíamos anticiparnos ¿qué podíamos hacer?», indicó el gerente general.
También hizo mención al duro golpe que fue enterarse del destierro de la redacción en julio de 2022. «Fue un duro golpe en el sentido que me molestó, no me destruyó. Veía que todavía los habían expulsado a todos, pero aún afuera seguían haciendo su labor».
A 800 días de la toma ilegal de las instalaciones de LA PRENSA y con toda la redacción en el exilio, se continúa con el compromiso de informar a la sociedad nicaragüense. Aún con las afectaciones emocionales del exilio, las dificultades económicas de iniciar de cero «nosotros tenemos que seguir adelante, tenemos que seguir adelante porque es lo que un medio de comunicación indepediente y responsable hace», finalizó Juan Lorenzo Holmann.