“Uno no tiene porqué andar ahí hablando de lo que hizo. A mí, si me preguntan contesto, si no, no, pero uno no puede ser fachento”, solía decir Apolinar Cruz, el legendario bateador de Palacagüina, Madriz, quien impactó por su desempeño en el terreno de juego, pero a la vez, por la humildad que caracterizó su comportamiento.
Apolinar falleció el 8 de marzo del 2021, pero dejó tras de sí consistentes huellas que han sostenido su historia. Nacido el 8 de enero de 1953 en la comunidad El Riíto, Palacagüina, Cruz jugó durante 21 temporadas en el beisbol de Primera División y resumió promedio de .284, con 1,202 hits, 156 jonrones y 120 bases robadas.
Un jugador muy completo que podía hacer todo en el terreno de juego. Patrullaba el bosque central y además de buena cobertura, “Polín” disponía de un potente y certero brazo con el que hacía estragos ante corredores agresivos. En 1988 se convirtió en el primer bateador de 1000 hits, 100 jonrones y 100 robos en el beisbol nacional.
A este prestigiado club de 1000-100-100 en hits, jonrones y robos, se agregó después Pablo Juárez (1990), Juan Cabrera (1993), Ernesto López (1993), Freddy García (1998), Ramón Padilla (2000), Norman Cardoze (2004), Danilo Sotelo Jr. (2014) y Renato Morales (2020). Como puede verse, solo nombres de peso en esta agrupación.
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Pero a pesar de su éxito global, el inicio fue complicado para Cruz, al no recibir chance de jugar en el Estelí de mediados de los años setenta. “Solo en la banca me mantenían ahí”, decía “Polín” cuando se le consultaba porque no se estableció con el equipo norteño, y en lugar de eso, se movió al Cinco Estrellas, donde fue estelar.
En el Estelí de 1973, Apolinar solo tuvo 26 turnos y con solo dos hits, terminó con .077. Al año siguiente jugó más, pero terminó con .243 (222-54) con dos jonrones y 24 remolques. Así que se regresó a Palacagüina y jugando Mayor “A” en Somoto fue observado por Lee Wong, coronel de la GN, quien lo envió al Cinco Estrellas.
Y tras un inicio modesto con .247, Cruz saltó a .307 en 1976 con nueve jonrones. Luego a .320 con diez cuadrangulares en 1977; a .330 y 14 toletazos en 1978 y .343 con 19 palos a la calle en 1979, en una temporada abreviada por la guerra. Luego siguió volando metralla en los Pomares, ahora con la casada de los Industriales-COIP.
En 1983 “Polín” llegó al último fin de semana de la temporada con ventaja sobre Ernesto López en el liderato de bateo, pero se negó ser sentado y su promedio bajó a .342.7, siendo superado por el “Tiburón”, quien cuando vio que Cruz no lo alcanzaba, decidió parar de jugar y se llevó su segundo título de bateo con .343.2 aquel año.
Cuando se detuvo la liga en 1979, Cruz iba de líder en jonrones con 19 y en empujadas con 66. Y así fue reconocido, naturalmente. También lideró la liga en cuadrangulares en 1988, al convertirse en el primer bateador de 20 jonrones en los Pomares, ya con el Bóer. Un año antes había llegado a la Final con la tribu contra los Dantos.
“Mi mayor orgullo es haber sido parte de la Selección Nacional que ganó medalla de plata en los Panamericanos de Caracas en 1983. Fue tan bonito aquello que me montaron en una camioneta a la entrada de Palacagüina y me anduvieron paseando por todo el pueblo con la medalla”, comentaba “Polín” con mucha alegría en su voz.
Apolinar también brilló con la Selección en las Olimpiadas de Los Ángeles en 1984 y es uno de los dos nicas (el otro es Arnoldo Muñoz) en conectar jonrón en el Dodger Stadium. Lo hizo en el mismo juego con Muñoz, quien decidió aquella dramática batalla contra los canadienses 5-4 con Julio Moya echando humo desde el box.
Como seleccionado nacional cerró con .236 (106-25) en 36 partidos, con seis jonrones y 13 remolques. En los Juegos Centroamericanos y del Caribe de La Habana en 1982 terminó con .325 y en la Copa Intercontinental de Bélgica un año después, .318, con dos toletazos. Y en 2016 fue incorporado al Salón de la Fama de Nicaragua.