La Universidad Nacional Casimiro Sotelo, instalada e inaugurada por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en el campus robado a la jesuita Universidad Centroamericana (UCA), cumple este miércoles dos meses de estar «paralizada» sin poder retomar la operatividad administrativa y académica del recinto, afectando la continuidad de estudios de los universitarios. Desde hace un mes ni las autoridades orteguistas ni del Consejo Nacional de Universidades (CNU) se han referido al inicio de clases.
La falta de funcionamiento de la universidad causa directamente que los estudiantes que pretendían continuar sus estudios en la universidad montada por la dictadura pierdan el segundo semestre. El 16 de agosto fue cuando las autoridades de la UCA anunciaron el cese de sus operaciones tras haber recibido un oficio en el que se le acusa de ser «un centro de terrorismo», una acusación que la Provincia Centroamericana de la Compañía de Jesús rechazó.
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Dos días después, el 18 de agosto, la dictadura por medio de un acuerdo del Ministerio de Gobernación (Migob) canceló la personalidad jurídica de la UCA, otorgada el 3 de agosto de 1960, y delegó a la Procuraduría General de la República realizar el «traspaso» de sus bienes al Estado, indica la edición del diario oficial La Gaceta. Ese mismo día, en medio de un acto partidizado, las autoridades del CNU inauguraron la Universidad Casimiro Sotelo celebrando que sería «gratuita».
Sin indicios del inicio de clases
Tanto la cogobernante Rosario Murillo como la presidenta del CNU, Ramona Rodríguez, anunciaron que las clases iban a iniciar el pasado 28 de agosto. «Las actividades académicas del II Semestre Académico del Año Lectivo 2023 iniciarán este próximo 28 de agosto del año en curso, por lo que se les hace el llamado a todos los estudiantes a integrarse a los procesos educativos», decía el comunicado N. 01-2023.
Pero cuatro días antes de que se cumpliera la fecha establecida, el CNU en un nuevo comunicado se retractó y pospuso el inicio de clases del segundo semestre para el 25 de septiembre.
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Moisés Ignacio Palacios, secretario de la universidad, emitió un comunicado en el que argumentó que el retraso de las clases se debe a que están en «revisión exhaustiva de los expedientes académicos» para identificar a los estudiantes «que provienen de familias de escasos recursos económicos».
El 19 de septiembre pasado, el orteguista Alejandro Genet Cruz, rector del recinto, en declaraciones a medios oficialistas indicó que las clases no se reanudarían el 25 de septiembre a como estaba previsto.


«Estamos tratando de hacer todo el esfuerzo posible para que suceda (que inicien el 25 de septiembre), pero hay que estar pendiente de las noticias, de los comunicados que podamos emitir. Todo esto es una carrera, requiere de mucho tacto, de mucho cuidado, de ver cómo nuestra universidad se diferencia de la otra, cuáles son los nuevos elementos. Todas esas cosas tenemos que detallarlas muy bien, y hacerlas despacio si es necesario, pero hacerlas bien», argumentó Genet en entrevista al Canal 8.
Tampoco pudo dar una fecha tentativa de la reanudación de las clases. Desde ese momento, las autoridades del CNU y de la Casimiro Sotelo han guardado silencio y no han informado nada.
A pocos meses de que finalice el año, para esta fecha las universidades normalmente inician las campañas para el proceso de prematrículas del próximo año, pero la Casimiro Sotelo en comparación con la Universidad Nacional de Nicaragua (UNAN) y la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), no ha empezado.
«Se dará en su momento un inicio de clases del II semestre, una reorganización del semestre porque tenía una fecha de apertura y una fecha de cierre, y disponernos también al ingreso del próximo año, que para nosotros es muy importante, porque son otras condiciones que tiene, probablemente el público vaya a variar», apuntó el rector orteguista hace un mes.
Sin personería jurídica
Tras la inauguración en el recinto robado a los jesuitas, apareció en el diario oficial La Gaceta un certificado en el que establece que la Casimiro Sotelo operaría «de forma autofinanciada», que representaba que de alguna manera debían cobrar aranceles a los estudiantes, y no gratuita como lo habían anunciado las autoridades del CNU.
Y solo un día después, la dictadura ordenó rectificar la certificación publicada y afirmó que no será autofinanciada, como se dijo antes, sino que funcionará con el presupuesto del Estado de Nicaragua.
Cabe mencionar que la información se sumó a una lista de mentiras y de muestras de falta de planeación para poner a funcionar la Casimiro Sotelo, que van desde la gratuidad hasta la fecha del inicio de clases del segundo semestre del año escolar.

En esa misma línea, la universidad Casimiro Sotelo aún no cuenta con la personería jurídica que debe ser aprobada por la Asamblea Nacional de Nicaragua, aunque se desconocen los motivos, es importante señalar que la Ley No. 1114, Ley de Reforma a la Ley No. 582, Ley General de Educación y de Reforma y Adición a la Ley No. 89, Ley de Autonomía de las Instituciones de Educación Superior, en el artículo 58 bis establece que una vez concedida la autorización por el CNU, las Instituciones de Educación Superior (IES) «deberán completar los requisitos y obligaciones para obtener la personalidad jurídica e iniciar su funcionamiento legal».
En la actualidad, lo único que existe es el Acuerdo No. 154-2023 emitido por el CNU en sesión ordinaria No. 23-2023 del 17 de agosto 2023, en donde se autoriza su funcionamiento. De acuerdo con la Ley No. 1114, las IES autorizadas por el CNU cuentan con un plazo máximo de seis meses para que obtengan la personalidad jurídica, de los cuales ya han pasado dos meses.