Menos importaciones y a precios más baratos, el petróleo y sus derivados están permitiendo a Nicaragua un ligero respiro en el comportamiento del déficit comercial, que hasta agosto de este año alcanzó los 1,178.2 millones de dólares, menor en 12.7 por ciento con respecto al registrado en igual período de 2022.
El año pasado entre enero y agosto, el déficit comercial sumó los 1,350.1 millones de dólares, por lo que comparado con este año hay una reducción de 171.9 millones de dólares, lo que suele favorecer a la balanza de pagos de Nicaragua.
Por el lado de las importaciones, estas sumaron hasta agosto 6,483.1 millones de dólares en términos FOB (es decir sin incorporar el costo de logística y otros gastos), de las cuales el 75.5 por ciento correspondió a mercancías y el restante a bienes y materiales de producción de zona franca, esta última impactada por la reducción en los pedidos de productos textiles y vestuarios, especialmente desde Estados Unidos, lo que ha ocasionado en Nicaragua un aumento en el desempleo y los ingresos.
De hecho, la caída de un 19 por ciento de los bienes importados de zona franca contrasta con el leve aumento (1.6 por ciento) que se reportó en la factura por importación de otras mercancías, especialmente de consumo, como productos alimenticios (12.3 por ciento de incremento en el pago a exterior) y de bienes de capital (11.1 por ciento).
Solo las importaciones de bienes para la agricultura aumentaron 36.9 por ciento en valor y las relacionadas con equipos de transporte 27.6 por ciento.
Petróleo más barato
En el caso de la factura petrolera y derivados, las estadísticas del Banco Central de Nicaragua (BCN) muestran que hasta agosto se ha pagado 17.1 por ciento menos, por una reducción en los volúmenes de crudo y precios contratados.
El barril de petróleo se ha pagado 14.4 por ciento más barato este año, un alivio que no ha sido transferido por el Gobierno a los consumidores, a quienes le ha recetado más de un año de congelamiento en el precio de los combustibles y la electricidad.
Por el lado de las exportaciones, la balanza de pagos se ha visto afectada por menores ingresos por envíos de productos al exterior. Hasta agosto, las exportaciones en valor sumaron 5,304.9 millones de dólares, de las cuales 54.1 por ciento corresponden a mercancías (2,871.2 millones) y 45.9 por ciento a bienes de zona franca (2,433.7 millones).
Lo anterior significó una reducción de 2.3 por ciento en términos globales, debido a una caída de 7 por ciento en los ingresos provenientes de zona franca, que está en línea con la contracción que se observó en sus importaciones.
Esa caída lastró los ingresos por exportaciones de mercancías fuera de ese régimen, que apenas crecieron 2.2 por ciento en valor, por un aumento de 3.9 por ciento en el precio promedio pagado por los mercados internacionales. No obstante, este sector reportó, al igual que zona franca, reducción en los volúmenos enviados a los mercados.
«A nivel de sectores, se destacó el aumento de 13.7 por ciento en las exportaciones del sector de minería, principalmente en oro y plata; y de 1.8 por ciento en la industria manufacturera, principalmente las exportaciones de azúcar y productos lácteos», precisó el Banco Central.
En el caso de zona franca, el BCN confirma que los embarques de productos textil se redujeron y eso ocasionó una caída de 15.7 por ciento en los ingresos, aceite de palma africana (-36.6 por ciento menos en ingresos) y productos pesqueros maquilados (23 por ciento), reducciones que fueron amortiguadas por aumento de las exportaciones de arneses (28.2 por ciento) y tabaco (11.1 por ciento).
Pese al frágil comportamiento de las exportaciones, el Banco Central espera que estas sean uno de los motores claves para el crecimiento esperado este año. «Por el lado del sector externo, se mantiene la proyección de un superávit de cuenta corriente de la balanza de pagos, estableciéndose un rango de proyección de entre 4.5 – 5.5 por ciento del PIB, sustentado en la evolución de las remesas, turismo y exportaciones de mercancías», estimó el BCN.