Desde su retorno al poder en 2007 Daniel Ortega puso sus ojos en el lucrativo mercado de los combustibles. Su primer gran negocio fue el acuerdo petrolero con Venezuela, que en 12 años generó una deuda privada de 3,815.3 millones de dólares, cuyo estado actual se desconoce. Pero desde que el acuerdo cesó en 2018, comenzó a crecer la diferencia entre el precio internacional y el reportado en la factura petrolera.
En 2022, es decir, cuando Ortega ordenó congelar el precio de los combustibles el margen del barril de crudo pagado por Nicaragua respecto al precio internacional se disparó hasta 23.91 dólares por barril y en febrero de 2023 creció hasta 30.67 dólares.
Entre 2017 y 2022 este margen generó 340.97 millones de dólares. Y de enero a julio de este año ese margen dejó unos 74.23 millones de dólares, casi tres veces más que durante todo lo conseguido durante el 2018. Eso reflejaría el peso que genera la decisión de mantener congelado el precio de los combustibles. (Ver infografías).
Desde hace varios años especialistas en el tema y consumidores reclaman que en Nicaragua no hay coherencia entre las fluctuaciones del precio internacional del crudo y el de los combustibles a nivel local. «Cuando sube el petróleo los combustibles en Nicaragua suben varios córdobas, pero cuando baja varios dólares, aquí solo le reducen centavos», han asegurado por años los especialistas.
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Convenio con Venezuela elevó el margen
Lo que ocurre con el precio de los combustibles se repite con el precio del crudo. Mientras a nivel internacional el precio del petróleo registre descensos significativos estos no se reflejan en el precio que registra la factura petrolera del país. Pero cuando hay alzas, estas sí se trasladan a la factura y en la mayoría de los casos en proporciones mayores.
Según estadísticas del Banco Central de Nicaragua (BCN) en 2006, es decir, un año antes que Ortega retornara al poder, el país compró 5.84 millones de barriles de crudo y en promedio pagó 62.60 dólares por cada barril. Los sitios especializados reportan que ese año el precio promedio del crudo West Texas Intermediate (WTI) que sirve de referencia para Nicaragua fue 66.02 dólares por barril. Eso implica que los convenios que el país mantenía en ese momento, le permitieron ahorrar en promedio, 3.42 dólares por cada barril de crudo que compró.
Durante los primeros años del gobierno de Ortega y con la firma del convenio petrolero con Venezuela esa tendencia se mantuvo, pero luego comenzó a cambiar. Por ejemplo, en 2014 que fue el año cúspide de la relación con el petróleo venezolano, Nicaragua adquirió 4.95 millones de barriles de crudo por los que pagó en promedio 102.50 dólares por cada barril.
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Fin de convenio provocó reducción temporal
Durante el 2014 el precio del WTI promedió 93.26 dólares por barril. Eso significa que a pesar del convenio con Petrocaribe, Nicaragua pagó un sobreprecio de 9.24 dólares por cada barril del llamado oro negro que compró. Ese año dicho margen habría generado unos 45.73 millones de dólares en sobreprecio en la factura petrolera.
Curiosamente en la medida en que el convenio petrolero con Venezuela entró en declive, el margen entre el precio de compra reflejado en la factura petrolera que publica el BCN y el de referencia a nivel internacional disminuyó. Por ejemplo, en 2017 cuando el convenio agonizaba, Nicaragua compró 5.17 millones de barriles de crudo a un precio promedio de 56.80 dólares por barril. Ese año el precio internacional de referencia promedió 50.88 dólares. Es decir, que el país pagó un sobreprecio de solo 5.92 dólares por cada barril. Al cierre del 2017 ese margen generó un sobreprecio de 30.60 millones de dólares en la factura petrolera.
Al año siguiente, es decir 2018, el sobreprecio que el país pagó, con respecto al de referencia internacional comenzó a subir nuevamente. Durante ese año promedió 11.16 dólares por cada barril y en 2019 fue 11.42 dólares por barril. En 2020 la paralización que provocó la pandemia de covid-19 arrastró al WTI hasta su mínimo histórico de -36.98 dólares por barril que registró en abril.
Pandemia hundió precio internacional
Luego de tocar fondo el mercado reaccionó y el WTI comenzó su recuperación y cerró el año con un precio promedio de 39.23 dólares por barril. Sin embargo, la factura petrolera local dice que en 2020 Nicaragua pagó en promedio 46.90 dólares por cada uno de los 4.07 millones de barriles de crudo que compró. Ese margen de 7.67 dólares por cada barril provocó un sobreprecio de 31.21 millones de dólares en la factura petrolera.
Al año siguiente, mientras el mundo trataba de volver a la normalidad tras el primer año de pandemia a nivel internacional el precio de crudo comenzó una escalada alcista que en Nicaragua elevó hasta hasta 8.41 dólares por barril la diferencia entre el precio internacional de referencia y el que reflejó la factura petrolera. Fue así que durante el 2021 la diferencia entre ambos precios generó un sobreprecio de 42.21 millones de dólares en la factura petrolera.
En 2022 mientras a nivel internacional el precio del crudo continuaba su ascenso, Ortega ordenó congelar el precio de los combustibles. Esa medida comenzó a aplicarse en marzo de ese año y a la fecha se mantiene. Gracias a eso, la factura petrolera del país ha registrado los sobreprecios más altos de los últimos años. En 2022 mientras el precio internacional del WTI promedió 94.79 dólares por barril la factura nicaragüense registró compras con un precio promedio de 118.70 dólares por barril. Esa diferencia provocó un sobreprecio de 139.63 millones de dólares. (Ver infografías).
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Congelamiento del precio disparó el margen
En 2023 mientras a nivel internacional los precios comenzaron a ceder en Nicaragua la factura siguió reportando precios altos. En enero el BCN no registró datos en la factura petrolera, pero febrero cuando a nivel internacional el crudo promedió 76.83 dólares, las autoridades locales reportaron compras a 107.50 dólares por barril. Ese margen de 30.67 dólares por barril se convirtió en el más alto de los últimos años, y generó una diferencia de 25.72 millones de dólares en el valor de las importaciones petroleras.
Entre marzo y julio se mantuvo la misma tendencia. La factura petrolera mantuvo diferencias de entre 21.50 y 28.02 dólares entre el precio internacional de referencia y el reportado en la factura. En total, entre enero y julio de este año eso generó un sobreprecio de 74.23 millones de dólares en la factura petrolera reportada por el BCN.
Dicho monto, solo refleja siete meses de este año y supera por creces los acumulados anuales de entre 2017 y 2021. Además, sigue la tendencia del año pasado cuando superó los cien millones de dólares. Y mientras la factura petrolera sigue acumulando millones de dólares en sobreprecios, los nicaragüenses sigue pagando las consecuencias de que el país tenga los precios más altos de los combustibles en la región.