Nunca sabremos qué nivel pudieron haber alcanzado talentos cubanos extraordinarios como Agustín Marquetti, Armando Capiró, Antonio Muñoz y, sobre todo, Luis Giraldo Casanova, la cabeza visible de una generación que impactó entre los años setenta y ochenta, mientras hacían destrozos de sus rivales amateur de inferior calidad.
Luego vimos el desfile de auténticas luminarias como Orestes Kindelán, Antonio Pacheco, Víctor Mesa, Germán Mesa, Lázaro Valle y fundamentalmente, Omar Linares, el mejor de los peloteros cubanos no firmados. Todos estos atletas eran de una enorme calidad, pero no se sabe qué nivel pudieron alcanzar en el beisbol profesional.
Lo que sí sabemos es que Yordan Álvarez es un talento especial. El espigado zurdo de los Astros de Houston, parece camino a convertirse en uno de los mejores artilleros cubanos entre los que han aterrizado en Grandes Ligas y hay muchos muy buenos como Tony Pérez, Rafael Palmeiro, José Canseco y José Abreu, compañero de Álvarez.
Álvarez lo que necesita es salud, pero calidad tiene de sobra. Este año, solo jugó 114 de los 162 partidos de los Astros por una lesión en el oblicuo y aún así, es decir, perdiéndose 48 encuentros en la temporada, terminó con .293/.407/.583 con 32 jonrones y 97 remolques. Su OPS fue de .990 y el OPS+ de 170, que son niveles estelares.
Bueno, Yordan aún no tiene una temporada de al menos 145 juegos, pero lleva tres años al hilo con 30 o más cuadrangulares. Después de disparar 27 toletazos en 87 juegos en 2019 y batear .313, ganó el premio al Novato del Año, pero en 2020 solo jugó dos partidos por una lesión que lo sacó de actividad durante toda la temporada.
Regresó en 2021 con .277/.346/.531 y 33 jonrones con 104 remolques en 144 desafíos, mientras subía a .306/.406/.613 en 2022 con 37 tablazos en 135 juegos, alcanzando un OPS de 1,019 y OPS+ de 188. Y ahora ha logrado .293/.407/.583, 32 tablazos y 97 empujadas. Lo mejor de todo es que solo tiene 26 años y un mundo por delante.
“Me gusta batear jonrones, pero sobre todo batearlos cuando sí ayudan al equipo, más que todo en postemporada”, dijo hace unos días a LA PRENSA. Y lleva seis en seis juegos de playoffs este año. Se trata entonces de un bateador todo terreno, con una fuerza descomunal y sin alergia a los momentos de presión que agobian a muchos.
Después de cinco temporadas, aunque en realidad son cuatro, porque en una solo jugó dos partidos, Álvarez tiene promedio de por vida de .295, con 129 jonrones y 380 empujadas. Su línea ofensiva es .295/.390/.588 con .978 de OPS y .170 de OPS+, eso quiere decir, 70 por ciento mejor que el promedio de la liga que es 100 justos.
Tony Pérez está en el Salón de la Fama, José Canseco dejó un sólido historial a pesar de su vínculo con los esteroides, Palmeiro es de los pocos artilleros de 3,000 hits y 500 jonrones y José Abreu está todavía escribiendo su sólida trayectoria, pero Álvarez está joven y tiene cifras de respeto y todo hace indicar que lo mejor está por delante.
Álvarez no está para ser comparado con los Linares, Kindelán, Pacheco, Casanova, Muñoz, Capiró y compañía. A esos los dejó atrás porque lamentablemente no tuvieron el chance de probarse en el mejor beisbol del mundo, justo donde Yordan brillo todos los días y más aún en la postemporada como lo hace ahora con los Astros.