Arnoldo Muñoz, el histórico shortstop de los Leones y la Selección Nacional.

Arnoldo Muñoz, el leonés que conectó un jonrón en el Dodgers Stadium

Sin hacer mucho ruido, Muñoz fue un eficiente torpedero que garantizó siempre defensa segura, habilidad para correr y un bate que sabía rugir

Algunos le llamaban “la trampa” porque ubicado como noveno bate en el line up de la Selección Nacional no provocaba temor, pero de pronto estremecía con sus batazos. Parecía siempre oculto entre las sombras, muy modesto.

Incluso en esos momentos de emoción extrema, Arnoldo Muñoz solo celebraba lo justo. La moderación y el silencio lo acompañaron a través de su carrera a pesar de que la historia lo situó como protagonista en más de una ocasión.

Sin ser espectacular o muy plástico con su guante, Muñoz era muy solvente. Y en los Leones o en la Selección, siempre estuvo a la sombra de los jugadores estelares como Julio Medina o Ariel Delgado, pero emitió su luz y escribió su propia historia.

Su jonrón en el Dodger Stadium contra Canadá en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en 1984 estremeció al país. Ese es el impacto más grande en su carrera, pero su trayectoria está definida por su consistencia y eficacia.

Arnoldo jugó 21 años en la Primera División y resumió .268 de promedio, con 1,285 hits, de ellos 70 jonrones, con 742 anotadas, 659 impulsadas y 242 robos, una cifra que lo sitúa entre los mejores, encabezados por los 454 de Sandy Moreno.

Junto a “Panal” Delgado y Medina, formó una muralla en el infield de los Leones y en la Selección, a la que llegó desde 1976 y logró permanecer hasta 1987, con un desempeño llamativo, eficiente, pero sin rimbombancias.

Antes de su trancazo ante Canadá, Muñoz había disparado otro jonrón famoso. Fue ante los Orioles de Baltimore el 15 de marzo de 1980 en Granada, en un empate 1-1, que tuvo también al zurdo Luis Cano como un héroe.

Sin embargo, su cuadrangular ante Canadá fue más impactante, probablemente porque ahí mismo pasó de villano a héroe casi de un instante a otro, pues un error suyo tenía a Nicaragua contra la pared en la olimpiada.

Arnoldo fue el héroe en la victoria que también tuvo a Moya y Apolinar Cruz como protagonistas. Moya lanzó los 12 innings de 11 hits y una carrera limpia, con cuatro ponches y dos bases, una de ellas intencional. “Polín” dio su jonrón en el segundo episodio.

Muñoz salió del torneo de Los Ángeles con promedio de .500 (12-6) en su actuación cumbre con la Selección Nacional. También brilló en los Panamericanos de Caracas en 1983 con .306 y en los Panamericanos de Indianápolis en 1987 con .545 (11-6).

De igual modo tuvo eventos en los que voló bajo, como el Mundial de Colombia en 1976 con .269 (26-7), el Mundial de Italia en 1978 con .176 (17-3) y el Mundial de Cuba en 1984 .237 (38-9), de acuerdo a las estadísticas de Martín Ruiz Borge.

A nivel local su mejor año fue 1985, cuando bateó .346 (260-90), un pelo detrás de Medina, el líder de bateo con .347 (176-61), pero fue líder en remolques (50), entre otros lideratos logrados en su extensa y exitosa carrera.

En 2015, Arnoldo fue exaltado al Salón de la Fama del Deporte Nacional como un justo reconocimiento a una trayectoria consistente, intachable y silenciosa, mientras dejaba huellas que no podrán ser borradas por el tiempo.

Deportes Ariel Delgado Julio Medina archivo

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