Diez importantes datos sobre Hamás, el peor enemigo de Israel 

Desde 2007 Hamás controla la Franja de Gaza, conocida internacionalmente como una “prisión al aire libre”. Su objetivo es recuperar los territorios ocupados por Israel en 1967. Ambos bandos mantienen constantes hostilidades, a la vez que reclaman su derecho histórico sobre la llamada “Ciudad Santa” de Jerusalén. Esto es lo que debe saber sobre el grupo islámico considerado “terrorista”.

Origen. Nació en los primeros días de la llamada Intifada palestina de 1987, una rebelión contra la ocupación israelí en Cisjordania y la Franja de Gaza. Sus milicias, llamadas Brigadas Al Qassam, fueron fundadas en 1991 y actualmente son lideradas por el comandante Mohammed Deif. “Hamás es la principal de varias organizaciones militantes islámicas palestinas que controlan la Franja de Gaza, territorio desde el cual habitualmente se enfrenta en acciones bélicas con Israel, nación a la que no reconoce”, dice la BBC Mundo. En los años noventa cobró importancia por oponerse a los acuerdos de paz firmados en 1994 por Israel y la Organización de la Liberación Palestina, que entonces representaba a la mayoría de los palestinos. El nombre de Hamás es un acrónimo de Harakat al-Muqawwama al-Islamiyya, que significa “Movimiento de Resistencia Islámica”.

Israel. El principal enemigo de Hamás es el Estado de Israel, creado en mayo de 1948, tras el fin de la ocupación británica de Palestina. El nuevo Estado se instaló en territorios asignados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) e inmediatamente fue atacado por Egipto, Siria, Transjordania, Líbano e Irak. Tras el alto al fuego, Israel amplió su territorio, quedándose con tierras asignadas a los árabes y con la parte occidental de Jerusalén. El territorio que hoy es Cisjordania quedó ocupado por Transjordania y la Franja de Gaza, por Egipto. En la Guerra de los Seis Días, ocurrida en 1967, Israel derrotó a Egipto, estableciendo su control sobre los territorios árabes y quedándose también con la parte este de Jerusalén, donde se hallan dos de los sitios más sagrados del Islam: la Cúpula de la Roca y la mezquita Al Aqsa. Actualmente el Ejército de Israel se encuentra en el puesto 18 del ranking de las fuerzas militares más poderosas elaborado por el portal especializado Global Firepower. 

Control. Tras ganar la Guerra de los Seis Días, y hasta 2005, Israel ocupó la Franja de Gaza, un territorio de unos 360 kilómetros cuadrados, con una densa población de más de dos millones de habitantes y un promedio de 4,000 personas por kilómetro cuadrado. Ubicada entre Israel y Egipto, la Franja está separada de Cisjordania, el otro territorio de Palestina. Cuando Israel se retiró de la zona, el gobierno de Gaza pasó a manos de la moderada Autoridad Nacional Palestina (ANP), controlada por el partido Al Fatah. Sin embargo, la ANP perdió las elecciones de 2006 y en 2007 ambos grupos se enfrentaron en cruentos combates en Gaza, que terminarían con Hamás al mando de la Franja y Al Fatah gobernando en Cisjordania, reconocido internacionalmente como la autoridad palestina oficial. 

Suicidas. Desde mediados de los años noventa y comienzos de los 2000, Hamás realizó múltiples atentados con bombas en autobuses, puertos y calles de Israel, cobrando la vida de decenas de israelíes. Los ataques, a menudo suicidas, se intensificaron luego de que, en diciembre de 1995, el gobierno de Israel matara a Yahya Ayyash, su principal fabricante de bombas y líder del batallón de Cisjordania de las brigadas Al-Qassam. Lo llamaban “el Ingeniero”.  En solo febrero y marzo de 1996 murieron casi 60 personas víctimas de ataques suicidas.

Conflicto permanente.  Desde 2007 hasta la fecha los militantes de Hamás y las fuerzas israelíes han protagonizado constantes enfrentamientos y grandes hostilidades que han cobrado la vida de miles de civiles.  Uno de los enfrentamientos más mortíferos, ocurrido en 2014, provocó la muerte de 2,251 palestinos, incluyendo 1,462 civiles, durante 50 días de lucha. En el bando israelí murieron 67 soldados y seis civiles. En mayo de 2021, 256 personas murieron en la Franja de Gaza y 13 en Israel en un conflicto de 11 días que terminó con una tregua mediada por Egipto. Hasta el reciente viernes 13, el actual conflicto entre ambos bandos había dejado más de 1,300 muertos en Israel y aproximadamente 1,799 en Gaza, incluidos 583 niños y 351 mujeres. 

Líder. Mohammed Deif, líder del ala militar de Hamás, nació como Mohammed Masri en 1965, en el campo de refugiados de Khan Yunis, creado después de la guerra árabe-israelí de 1948. Recibió su nuevo nombre luego de unirse a Hamás durante la primera Intifada, que comenzó en 1987. Fue él quien ideó el reciente ataque que el Estado de Israel ha calificado como su propio 9/11. Empezó a planear la operación hace más de dos años, tras la redada israelí en la mezquita Al Aqsa, en Jerusalén Este, en mayo de 2021. La irrupción de la policía de Israel en el tercer lugar más sagrado del Islam desató la ira del mundo árabe y musulmán. No es casualidad que el ataque por mar, aire y tierra de Hamás llevara el nombre de Operación Tormenta de Al Aqsa. 

Atentado. El pasado 7 de octubre Hamás lanzó su ataque sorpresivo sobre Israel, con aproximadamente mil de sus militantes. Al menos 700 personas, entre civiles y soldados, murieron durante la incursión del grupo islámico y unas 100 fueron secuestradas para ser usadas como rehenes. Durante su operativo Hamás atacó un festival de música electrónica, matando a balazos a al menos 260 personas, una acción calificada internacionalmente como “matanza”. 

Terrorismo. Desde sus comienzos, Hamás ha tenido dos ramas con objetivos disímiles: el ala militar se encarga de la lucha armada contra el Estado de Israel; el ala política ha construido escuelas y hospitales y brinda ayuda a la comunidad en asuntos sociales y religiosos. Para Israel, Estados Unidos, Canadá, Japón, la Unión Europea y otros países, el grupo islámico es una «organización terrorista», debido a su amplio historial de ataques contra objetivos israelíes y a su compromiso de destruir ese Estado, algo que consta en su acta fundacional. Para sus seguidores, sin embargo, es un movimiento de resistencia legítimo.

Cárcel. Aunque la Franja de Gaza está bajo el control de facto de Hamás y desde 2012 es reconocida por la ONU como parte del Estado de Palestina, el Estado de Israel controla su espacio aéreo, mar y fronteras. Desde 2007 Israel y Egipto impusieron un bloqueo terrestre, aéreo y marítimo sobre Gaza y los palestinos enfrentan fuertes restricciones de movimiento. Israel prohíbe a los ciudadanos palestinos entrar o salir de la zona «excepto en casos extremadamente raros, que incluyen condiciones médicas urgentes que ponen en peligro la vida y una lista muy corta de comerciantes», según B’Tselem, un grupo israelí de derechos humanos citado por la BBC Mundo. 

Human Rights Watch comparó las condiciones en Gaza como “una prisión al aire libre” y Amnistía Internacional la ha calificado como “la prisión más grande del mundo”, mientras que Antonio Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, la llamó “el infierno en la tierra”. Israel sostiene que el bloqueo es necesario para proteger a sus ciudadanos de los ataques de Hamás, que en respuesta al bloqueo construyó una red de túneles que utiliza para introducir bienes y armamento a Gaza. El Estado de Israel ve estos túneles como una amenaza y a menudo los marca como objetivos de ataques aéreos.

Petición. ¿Qué quiere Hamás? Los estatutos fundacionales del grupo islámico definen los territorios palestinos históricos, incluido el actual Israel, como tierra islámica y excluyen cualquier paz permanente con el Estado judío. Sin embargo, en 2017 Hamás elaboró un nuevo documento político que suavizó algunas de sus posiciones y utilizó un lenguaje más moderado. Aunque no reconoció al Estado de Israel, aceptó la creación de un Estado Palestino interino en los territorios de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, ocupada por Israel. Además, en 2006 ofreció una tregua de 10 años si Israel se retiraba de los territorios que ocupó ilegalmente luego de la guerra de 1967 y permitía que los millones de palestinos desplazados volvieran a sus casas. No obstante, Israel ve esas concesiones como una amenaza a su existencia como Estado.

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