El sacerdote José Leonardo Urbina cumple 450 días detenido en el Sistema Penitenciario Jorge Navarro conocido como La Modelo, ubicado en Tipitapa. Fue condenado a 49 años de cárcel por supuesto abuso sexual y violación a una menor de edad.
El padre era párraco de la iglesia Perpetuo Socorro, de Boaco, pero solo cumpliará 30 años en La Modelo porque los delitos que se le han imputado no están contemplados en la Ley 1058, la cuestionada Ley de cadena perpetua impulsada por la bancada sandinista el servicio del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
El proceso judicial fue criticado porque no le permitieron que se contratara un abogado privado, aunque esto fue solicitado con diversos recursos. Sin embargo, fue defendido por Jennider Elliet Granera, de la Defensoría Pública. En las dos audiencias declararon diez testigos, ninguno de ellos fue presentado por la defensa impuesta al párroco.
El sacerdote José Leonardo Urbina, junto al padre Manuel Salvador García y Monseñor Rolando José Álvarez Lagos fueron los religioso que el régimen de Nicaragua mantuvo en sus mazmorras luego que desterrara al grupo de 222 presos políticos a Estados Unidos. Estos ex reos desterrados fueron acusados de traición a la patria y despojados de su nacionalidad como nicaragüenses.
Aumento de detenciones contra sacerdotes
El mes de octubre inició con la detención de tres sacerdotes y el viernes 6 de octubre secuestraron a uno más, lo que alza esta cifra a 12 sacerdotes. La última detención fue la del sacerdote Álvaro Toledo, párraco de Nuestra Señora de la Asunción en Ocotal, de la Diócesis dde Estelí.
“Esta noche a eso de las 10:30 pm la policía llegó a casa cural y se llevaron o a nuestro párroco Álvaro Toledo. Nos unimos en oración y seguimos pidiendo por nuestros sacerdotes”, denunció Radio Stereo Fe, de la Diócesis de Estelí. Como es de costumbre, fue detenido sin denuncia ni orden de captura.
Las capturas de los tres sacerdotes al inicio del mes fueron Iván Centeno y Julio Ricardo Norori, ambos pertenecientes a la Diócesis de Estelí. El otro detenido fue el sacerdote Cristóbal Gadea, párrado de la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, en el municipio de El Cuá, Jinotega.
Desde inicios de la crisis sociopolítica, la Iglesia Catolica y sus líderes religiosos han sido de los grupos con los que el régimen se ha ensañado porque han criticado sus acciones represivas.