Fanor Alejandro Ramos, exoficial de brigada especial y exjefe de la tecera sección del departamento de tácticas y armas policiales de instrucción de rescate de la Dirección de Operaciones Especiales de la Policía DOEP, se encuentra detenido hace 1,380 días en las celdas del Sistema Penitenciario Nacional Jorge Navarro, conocido como La Modelo. Fue capturado el 19 de diciembre de 2019.
Durante el contexto represivo de las protestas de 2018, personas afines a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo quisieron reclutarlo para que formara parte de los parapoliciales o grupos de choque. Se conoció que en ese contexto se buscaron a personas que tuvieran conocimiento de armas para reprimir las manifestaciones.
Fue acusado por el almacenamiento de droga, junto a Sergio Meléndez Aguilar. La policía les incautó 368 kilos de cocaína, en una casa propiedad de Meléndez. “Fanor fue capturado en la vía pública, cuando conducía su camioneta, no estaba en la casa de Sergio Meléndez, ni tiene nada que ver con los hechos. A él no le encontraron drogas ni armas y lo incluyeron en el caso”, agregó su abogado en 2020 cuando presentaron el caso ante la Fiscalía. Su audiencia se pospuso en diversas ocasiones.
Negó el destierro
En el discurso del 9 de febrero, luego que el régimen desterrara a los 222 presos políticos a Estados Unidos, el propio Daniel Ortega afirmó que Fanor Alejandro Ramos se había negado a firmar el acuerdo de “libertad” que había ofrecido su gobierno. Esta versión no ha sido corroborada por los familiares del preso político.
El Ministerio Público en 2022 aseguró que la policía antinarcótico venía dando seguimiento a una agrupación llamada Los Cedros, que se dedicaba al narcotráfico, liderada por mexicanos y colombianos. Aunque identificaron a los encargados de realizar un operativo, no los acusaron; siendo este un vacío en la acusación contra el preso político.
En el discurso del 9 de febrero, Ortega también afirmó “no estamos pidiendo que se nos levanten las sanciones. No estamos pidiendo nada a cambio”, dijo Ortega. Además el dictador aseveró que en las platicas con el gobierno de Estados Unidos, iba a desterrar a todos los presos porque “no queremos que quede ningún rastro de los mercenarios del imperio en nuestro país”.
Otros de los reos políticos que se negó a abandonar el país fue monseñor Rolando Álvarez, obispo de la curia. Un día después es que este obispo se negara a firmar el acuerdo de “libertad” brindado por la dictadura, fue acusado en un juicio express por supuestos delitos que traicionan a la patria por lo que le dictaron una sentencia de 26 años de prisión. Además, fue despojado de su nacionalidad como nicaragüense.