El difícil camino a la investidura del próximo presidente del gobierno de España

Conocemos que las elecciones generales celebradas el 23 de julio del corriente año las ganó en votos y escaños el Partido Popular (PP), cuyo candidato Alberto Núñez Feijóo obtuvo  137 escaños en el Congreso de los Diputados, seguido del PSOE, que alcanzó 122 escaños, VOX  con 33 asientos, Sumar 31 diputados, Esquerra Republicana de Cataluña 7 escaños, los mismos que obtuvo el otro partido separatista Junts por el cambio con 7 diputados. EH Bildu, sucesores de la ETA sacó 7 diputados, EAJ-PNV ambos de Euzkadi, 5 diputados; Bloque Nacionalista Gallego 1; Coalición Canaria 1, y finalmente Unión del Pueblo Navarro 1 diputado electo.

Con estos resultados el partido PP, ganador de las elecciones, puede no ser el partido que gobierne España debido al sistema electoral parlamentario, ya que finalmente lo que cuenta es sumar 176 diputados del Congreso de los Diputados que es la mayoría absoluta de los 350 congresistas que constituyen las Cortes generales y hasta el momento el PP y sus aliados no llegan a esa cifra mayoritaria absoluta.

Pudiera ser que el PSOE pudiera seguir gobernando junto con todos los partidos que no sean los obtenidos por el PP, que con Vox, Coalición Canarias que obtuvo 1 y UPN del pueblo con otro suman 172 diputados. Les faltarían 5 escaños para llegar a la mayoría absoluta y gobernar. Este sistema a mi modesto juicio es injusto ya que se presta a cambiar el sentido mayoritario del voto y someternos a la dictadura de una minoría-mayoría parlamentaria

El PSOE, que solo obtuvo 122 diputados a distancia de 15 diputados del PP, junto con toda la patulea de la izquierda formada por Sumar, su aliado que obtuvo 31 diputados, más los 7 de ERC y posiblemente los otros 7 de Junts, liderados por el fugado de la justicia Carles Puigdemont, más los de los partidos Vascos separatistas como 5 de EAJ-PNV y los de EH Bildu, lleguen a los 176 diputados que es la mayoría absoluta y tengan el gobierno de España en sus manos, renovando el llamado gobierno Frankestein y frustren las aspiraciones del PP y VOX, CC y UPN para formar gobierno.

Lo esperpéntico del caso es que la gobernación de España esté en manos de Junts, el partido de Puigdemot que tiene cuentas pendientes con la justicia española por el referéndum del 1J de 2017 que no han sido saldadas y que sigue exiliado fuera de España, pues si viene su camino es seguirle su juicio con todas las garantías legales del caso y su destino sería el calabozo. Pero Sánchez ya está buscando las triquiñuelas legales para atraer esos votos que le son necesarios para su investidura y con ello llegar a la mayoría absoluta.

El trasfondo de este batiburrillo ya dio sus primeros frutos con la constitución de la Mesa del Congreso, que debería haber correspondido al partido ganador pero ha sido formada por los partidos de la izquierda que han sumado los votos necesarios para que la presidenta del Congreso haya recaído en manos de la socialista Francina Armengol, izquierdista expresidenta de la Autonomía Balear que perdió la elecciones en su feudo autonómico y la catapultó a la categoría de tercera autoridad de España, relegando a los demás partidos a obtener los puestos de vicepresidentes y secretarios de la mesa, cuya importancia es grande ya que decide sobre qué leyes deben ser aprobadas o denegadas y administra todo lo referente a las cuestiones que son competencia del Congreso de los diputados sobre los grupos parlamentarios y sus estipendios y formación de los mismos.

En estos momentos se ha cumplido ya el artículo 99 en su apartado 1., el cual dispone “Que después de la renovación del Congreso de los Diputados, el Rey previa consulta con los representantes designados de los grupos políticos con representación parlamentaria, y través de la  de la Presidencia del Congreso, propondrá un candidato a la Presidencia del Gobierno”. Este candidato ya ha sido propuesto por el Rey en la persona de Alberto Núñez Feijóo del PP, por haber sido el ganador de las elecciones y tendrá que conseguir los 176 votos que le darían la presidencia del Gobierno. De momento no los tiene pero fijada la fecha para la votación hasta el 26 y 27 de septiembre, Núñez Feijóo tendrá que negociar con todos los partidos para ver si obtiene el resultado que le  catapultaría a la presidencia del Gobierno si el Congreso le otorga la confianza.

Para llegar a la cima, según el apartado 2º del citado artículo 99 constitucional, “el candidato propuesto conforme a lo previsto en el apartado anterior expondrá en el Congreso de los Diputados el programa político del Gobierno que pretende formar y solicitará la confianza de la Cámara”.

En su apartado 3º el mismo artículo mandata: “Si el Congreso de los Diputados por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros, otorgare la confianza a dicho candidato el Rey, le nombrará  Presidente. De no alcanzarse dicha mayoría, se someterá la misma propuesta a votación 48 horas después de la primera votación y la confianza se entenderá otorgada si obtuviera la mayoría simple”.

En su apartado 4. el referido artículo dispone: “Si efectuadas las votaciones no se otorgase la confianza  para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores. Y el apartado 5. literalmente dice: “Si transcurrido el plazo de dos meses a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el Rey disolverá ambas Cámaras y convocará a nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso”.

Como vemos por el artículo citado la investidura no es un tema fácil de tramitar, lo mismo el otorgamiento de la confianza de la Cámara, ya que este artículo redactado en la Constitución de 1987 parece que fue hecho para que operase con un sistema bipartidista, y no para la situación actual en la que compitieron en busca de la presidencia  del Gobierno más allá de los partidos tradicionales más conocidos: PP, PSOE Vox, coaliciones como Sumar;  los nacionalistas vascos como el PNV, los secesionista catalanes como ERC y Junts, y nuevos partidos como Caminando Juntos  Frente Obrero, el partido Animalista, Teruel Existe y otros tantos que no cabrían en este breve resumen de los que se presentaron. Lo que indudablemente, a mi modo de entender todo esto, por muy legítimo que sea fragmenta el voto y crea confusión en el electorado. Y luego en las Cortes es un batiburrillo donde no hay quien se entienda y máxime ahora que la presidenta del Congreso de los Diputados ha propuesto que se usen las lenguas cooficiales, que junto con el castellano se hable las lenguas de los partidos separatistas como vascos, catalanes y gallegos que tienen sus propias lenguas.

Ya he dicho que aunque el Partido Popular con su líder a la cabeza ganó las elecciones, puede no obtener la presidencia del Gobierno por mor de este sistema electoral, que premia incluso a los que no ganaron las elecciones y que se construyen alianzas contra natura como las que pretende el PSOE, que se alía precisamente y ni más ni menos con los que quieren romper la unidad de España. Y es muy posible que así sea, ya que Pedro Sánchez, líder del PSOE, se aliaría hasta con el diablo mismo se fuere posible con tal de renovar el cargo de presidente del Gobierno.

¡Cosas veredes, Sancho, que se dicen en el Quijote!

El autor es abogado nicaragüense radicado en España.

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