Escribir sobre los valores que son la historia de la vida de un diario que pronto llegará a los cien años, no es tarea fácil pues su legado no puede resumirse en la estrecha franja de un artículo de opinión. Sabemos que el diario fue fundado en el año 1926, por Gabry Rivas y los hermanos Enrique y Pedro Belli en forma de sociedad anónima llamada Talleres Gráficos La Prensa con un capital inicial de C$5,000 y tras varias otras transacciones en el año 1932 fue comprado por Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, que pasó a ser su director y propietario.
De allí hasta la fecha, el diario no ha dejado de editarse a pesar de los múltiples contratiempos que han sido parte de su agitada vida. Siempre ha sido un defensor a ultranza de la libertad de prensa y expresión lo que ya lo define como un periódico que en defensa de esos valores y por esa causa se ha visto censurado, cerrado, suspendido, expoliado primero por la dictadura de los Somoza, empezando por Anastasio Somoza García y sus hijos Luis y Anastasio Somoza Debayle; y actualmente por la feroz dictadura del dúo Ortega Murillo, quienes sin forma ni figura de juicio lo han “expropiado” en su instalaciones de trabajo en el kilómetro 4.5 de la Carretera Norte.
La historia de LA PRENSA está plagada de obstáculos por su defensa de además de los mencionados, de los principios de los derechos humanos. Incluso ofrendó en defensa de sus principios y valores con la vida de su director mártir el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, asesinado en una calle de Managua el 10 de enero de 1978 mientras se trasladaba de su casa al periódico. Este suceso fue un verdadero punto de inflexión en nuestra vida republicana y avivó la mecha que culminó con la caída del último de los Somoza, Anastasio Somoza Debayle, el 19 de julio del año siguiente 1979, fecha en la que los revolucionarios del FSLN entraron en Managua como supuestamente salvadores de la patria. ¡¡Y vaya frustración¡¡ La revolución se convirtió en otra dictadura considerablemente peor en terror, abusos, violación de la Constitución y todas las leyes, que todos los Somoza juntos.
Por las páginas de LA PRENSA han pasado los sucesos más importantes de la historia de Nicaragua, políticos, sociales, culturales, que han informado al pueblo nicaragüense con veracidad y previo contraste de sus fuentes. También debo mencionar que en sus páginas de opinión han estado las firmas más valiosas de personajes ilustrados, con conocimientos profundos de los temas que han tratado y siguen tratando, ya sea en política, sociales, culturales, lo que le han dado brillo y prestigio a sus páginas durante los años que lleva de vida.
La hemeroteca de LA PRENSA, llena de los acontecimientos más importantes de nuestra historia es, puede decirse, si no la más importante la que contiene está en primerísima línea, y es una verdadera pena que con el robo de sus instalaciones se vayan a perder, pues los sandinistas cuyo ADN es la incultura y la violencia no les importa ni siquiera nada que huela a cultura, conciliación y paz social.
Actualmente ya lleva 725 días de haber sido allanada y confiscada por las fuerzas del oscurantismo OrMu y sus socios y allegados, convirtiendo, según ellos, sus instalaciones en un centro de formación profesional y que más que eso es seguir inculcando en la mente de nuestra juventud la ideología sandino-comunista y su culto a la personalidad a la pareja que maneja nuestro suelo patrio como si fuera una hacienda de su propiedad.
Las familias Chamorro Cardenal y Chamorro Barrios han sido vulnerados en su derechos personales y sus derechos humanos y llegando a la estulticia de encarcelarlos sin motivo o causa alguna que fuera suficiente para denigrarlos y humillarlos de forma ostensible y flagrante; y hasta han sido desposeídos de su nacionalidad convirtiéndoles en apátridas al mandarlos al exilio y que gracias a la generosidad del pueblo y gobierno de España algunos se han acogido a la naturalización ofrecida por dicho gobierno para convertirse en ciudadanos españoles.
Nicaragua siempre ha sido lector habitual de sus páginas aún a los de los bandos contrarios, ya que allí han encontrado las noticias más frescas y llenas de contenidos importantes, y allí ha estado su éxito que le ha posibilitado mantenerse en estos casi cien años de existencia, que sin duda los llegará a cumplir.
Fruto de los ataques frontales de la dictadura ha sido que al “confiscar” sus instalaciones ha propiciado el despido de muchos de sus trabajadores y que para seguir funcionando prácticamente toda su redacción reside en el exilio, pero el Diario reconvertido en digital sigue funcionando y siendo el Diario de los Nicaragüenses, de dentro y fuera de la patria y seguirá siéndolo con todas las trabas y disfuncionalidades que ello ha causado.
El íter de LA PRENSA, es como decíamos más arriba, en buena parte la historia de Nicaragua ya que en cada época ha publicado lo que interesaba e interesa a los nicaragüenses, ha sobrevivido a muchos de los otros diarios que han existido en nuestra patria; como La Flecha, La Tribuna, Novedades, Trinchera de la Noticia, e incluso en tiempos del sandinismo OrMu, se vio obligado a cerrar su edición impresa ya que la dictadura no le permitía la entrada de papel, tintas y otras materias primas necesarias para su publicaciones.
Todas las veces que han tratado de ahogarla ha resurgido de las cenizas, incluyendo las inclemencias de la naturaleza, como los terremotos del Martes Santo del año 1931 y el otro del 23 de diciembre de 1972, que destruyó sus instalaciones ubicadas en la Calle del Triunfo, y que después de un año ya se instaló en su propiedad de la Carretera Norte.
Hay que destacar que LA PRENSA ha tenido como directores a miembros de la familia Chamorro Cardenal, don Pedro Joaquín Chamorro Zelaya, luego su hijo el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, doña Violeta Barrios viuda de Chamorro, ingeniero Jaime Chamorro Cardenal, entre los más visibles, pues después de la muerte de don Jaime solo se han nombrado gerentes desapareciendo la figura del director como tal. Su último gerente ha sido Juan Lorenzo Holmann Chamorro, también encarcelado y luego exiliado después de sufrir cárcel por delitos inventados por los OrMu.
En definitiva, la “República de Papel” como la tituló el editorial de Pablo Antonio Cuadra al cumplirse 50 años desde su fundación, quien a la sazón era su director, escribió lo siguiente al respecto: “La corriente legal democrática, asediada se refugia (como en un último baluarte, después de haber perdido todos los otros medios) en un periódico; se aferra a esta última mesa redonda y desde ahí discute, clama, exige, como si fuera una república (la desesperada república del periodismo), cuando todo lo demás —armas, dinero, sellos— todo lo que no es la voz del pueblo escrita y feudal y no tiene más que un dueño y señor”.
Por eso es necesario seguir conservando esa “República de Papel” que el poeta Pablo Antonio Cuadra tituló así, para que los nicaragüenses no olvidemos nunca que esas palabras deben conservarse en nuestra mente y siempre deben estar en nuestro subconsciente y nos hagan rememorar que nunca, ni LA PRENSA ni nosotros, debemos doblegarnos ante quienes intentan convertirnos en vasallos y no en ciudadanos de una República resiliente que se resiste volver a las cavernas y al oscurantismo al que nos quieren devolver quienes están acostumbrados a vivir en la penumbra y en la miseria intelectual y material.
Con este bosquejo en el que como he dicho he resumido una historia escrita en las páginas del Diario de los Nicaragüenses, trato de reflejar resumidamente la historia viva y patriótica de un país que ansía volver a ser república en todo el verdadero sentido de la palabra y que en ese empeño debemos poner toda nuestra voluntad y amor por una patria que sufre el terror de una dictadura cuyo único fin es seguir atada al poder para sojuzgarnos y proscribir nuestras amadas libertades, ahora completamente acosadas por una pandilla antipatriota y antinicaragüense.
El autor es abogado nicaragüense residente en España.