Colombia

El presidente de Colombia, Gustavo Petro y el embajador León Fredy Muñoz. Foto tomada de Twitter

Las posibles consecuencias para el gobierno de Petro por la polémica diplomática de su embajador en Managua

La participación de León Fredy Muñoz en la actividad partidaria sandinista representa, a opinión de críticos, una política dual del gobierno colombiano

Nombrar a personas sin experiencia ni carrera diplomática en embajadas le está pasando «factura» al presidente de Colombia, Gustavo Petro, luego que su embajador en Managua, León Fredy Muñoz, se ha visto envuelto en una polémica tras haber participado en una actividad política partidaria a favor de la dictadura de Daniel Ortega.

Muñoz «no es un diplomático profesional y evidentemente desconoce las normas y costumbres que rigen esta actividad», opinó un experto en relaciones diplomáticas nicaragüense quien prefiere mantenerse en el anonimato.

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El experto explicó que «un embajador o jefe de misión diplomática acreditado ante un gobierno es un representante del Estado al que pertenece» y «no actúa bajo su libre árbitro, sino en el marco de las políticas del gobierno, como un representante», según la primera y más importante función que desempeña una misión diplomática, establecida en la Convención de Viena de 1961.

Muñoz no solo participó el pasado 7 de julio en una caminata oficialista en la ciudad de León, donde usó distintivos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) como una gorra y pañoleta roja y negra en el cuello, sino además exaltó al régimen de Daniel Ortega, sobre el que pesan graves señalamientos por violaciones a los derechos humanos contra los nicaragüenses.

Embajador de Colombia
Embajador de Colombia en Managua, León Fredy Muñoz. Captura de video

“Es un pueblo alegre, es un pueblo lindo, un pueblo amable y sobre todo un pueblo que está convencido de su revolución. La verdad estoy gratamente sorprendido y yo lo ratifico, aquí en León esta celebración, esta conmemoración, es una cosa maravillosa”, fueron las declaraciones de Muñoz a medios oficialistas durante la caminata en celebración del 44 aniversario de la toma del Fortín de Acosasco, en León, el pasado 7 de julio.

El experto señaló además que la participación directa del embajador colombiano en esa actividad, luciendo símbolos del FSLN, constituye un acto de injerencia en los asuntos internos de Nicaragua, prohibido por la Convención de Viena.

Una política dual

«Es absolutamente vergonzoso y repudiable el comportamiento del embajador colombiano en Nicaragua. Señalar como admirable y maravillosa la dictadura más brutal de América Latina es algo realmente insólito», declaró ante medios colombianos el exembajador de Colombia en Managua, Alfredo Rangel.

Rangel calificó el actuar de Muñoz como una ofensa para las miles de víctimas de la dictadura de Ortega, y para el clero católico de Nicaragua que actualmente sufre persecución y encarcelamiento.

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«El propio gobierno colombiano ha señalado a ese régimen como un régimen autoritario que viola sistemáticamente el derecho internacional, ha llamado a la Corte Penal Internacional a que tome cartas en el asunto y ha denunciado con repulsión lo que está pasando en ese país», agregó el exembajador.

Solo hace algunos meses, el mismo presidente Petro condenó firmemente las violaciones a los derechos humanos que comete sistemáticamente el régimen de Ortega en el país. Y la cancillería de Álvaro Leyva ofreció su nacionalidad a todos los nicaragüenses declarados apátridas por la dictadura, cuyas medidas «ha registrado con repulsión».

Colombia
Álvaro Leyva, canciller de Colombia. Tomada de medios colombianos

El experto en relaciones internacionales también cuestionó si las declaraciones de Muñoz corresponden con la política del presidente Petro sobre Nicaragua. «Efectivamente uno encuentra grandes contradicciones que exigen como mínimo una aclaración de parte de la cancillería colombiana», señaló.

Este martes, medios colombianos informaron que la cancillería de Colombia citó con carácter de “urgencia” a Muñoz, e hizo un fuerte llamado de atención verbal, pidiéndole «prudencia y compostura». 

A criterio del analista político y exembajador de Nicaragua en Alemania, José Dávila Membreño, la diplomacia del estado colombiano —a raíz de este incidente diplomático— puede ir perdiendo credibilidad internacional y esta solo la puede recuperar destituyendo a su embajador en Nicaragua para evitar deslices graves a nivel mundial.

«Si el gobierno de Gustavo Petro no destituye a su embajador en Nicaragua su diplomacia y su credibilidad como nación quedará en entredicho. El embajador en Colombia ha actuado con total desconocimiento de lo que son las relaciones diplomáticas. Fue un desliz de carácter escandaloso y lo mínimo que puede hacer el gobierno de Petro es destituirlo para mantener su posición a favor de los derechos humanos y su gesto de ofrecer la nacionalidad a los nicaragüenses que fueron desnacionalizados», expresó Dávila.

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Sentencia de La Haya

Por otro lado, este incidente diplomático se produce dos días antes de que la Corte Internacional de Justicia anuncie el fallo sobre la delimitación de la Plataforma Continental entre Nicaragua y Colombia más allá de las 200 millas náuticas, una sentencia que está precedida por reiteradas negativas de Colombia a cumplir con sentencias previas de la Corte.

«Agregar un caso de flagrante impericia y torpeza diplomática a los fallos de la Corte, contrarios a los intereses colombianos, ponen claramente en una difícil situación a la política exterior del presidente Petro», añadió el experto en relaciones internacionales.

Petro recibe a la embajadora de Ortega

En medio del escándalo, Petro recibió este martes 11 de julio las Cartas Credenciales de la nueva representante diplomática de la dictadura de Ortega, Milagros Urbina, que la delegan como embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de la República de Nicaragua.

Al respecto, Dávila opinó que «esa presentación de credenciales de la representante de Ortega es un evento aparte del mal comportamiento diplomático del embajador colombiano en Nicaragua, pero a como está la diplomacia de Nicaragua sus embajadores no son en sustancia doctrinaria internacional representantes de un Estado, sino representantes de una persona, o dos, y de sus convicciones políticas o inclinaciones ideológicas».

El presidente de Colombia, Gustavo Petro y la nueva embajadora de Nicaragua en su país, Milagro Urbina. Foto tomada de Twitter.

Sin embargo, Dávila consideró que las relaciones diplomáticas de Colombia con Nicaragua tomarán una dirección más definida, luego que La Haya resuelva de manera definitiva el conflicto limítrofe marítimo entre ambos países.

Hasta el momento la cancillería colombiana no se ha pronunciado públicamente sobre la controversia de Muñoz. Tampoco ha respondido a las consultas hechas por este Diario sobre su postura ante las declaraciones de su representante diplomático.

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