Una transición democrática no es sinónimo de revancha, afirmó el opositor y ex preso político desterrado, Félix Maradiaga. Es decir, que la oposición debe ofrecer una opción para los nicaragüenses que trabajan en las instituciones públicas bajo el control de la dictadura de Daniel Ortega o para quienes en algún momento votaron por el partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), porque no se trata de vengarse de ellos.
El tema lo planteó el opositor en una entrevista con el medio salvadoreño El Faro, donde dijo que su propuesta es crear una «plataforma de salida», que funcione como «una puerta abierta, para que aquellos que en algún momento respaldaron al sandinismo, lo abandonen».
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El opositor habló de esto como una estrategia para estimular la «implosión interna de la dictadura. Hay que dar una plataforma de salida a los nicaragüenses que han apoyado al régimen. Cuando la oposición está atacando frontalmente a Ortega, que no sientan que están atacando a la maestra de escuela que ha sido sandinista, al director de colegio, al funcionario público mediano o intermedio».
«Hay cientos de miles de nicaragüenses que no pertenecen orgánicamente a ningún partido. La lucha frontal contra el régimen no es una lucha de venganza contra cualquiera que en algún momento haya votado por el Frente. Ellos tienen que escuchar que la oposición tiene un plan y que tiene también una puerta abierta para que aquellos que en algún momento respaldaron al sandinismo lo abandonen», manifestó en declaraciones a El Faro.
«Reconciliación nacional sin impunidad»
El opositor explicó a LA PRENSA que cuando habla de plataforma de inclusión se refiere específicamente a «un plan de nación que ofrezca, entre sus ejes, una posibilidad real de reconciliación nacional sin impunidad».
«Ese plan también debe impulsar a que más nicaragüenses abandonen el FSLN y reconozcan que es una organización incompatible con la democracia», expresó el opositor.
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Maradiaga reconoció que uno de los principales problemas de los procesos de transición de dictadura a democracia es la impunidad.
«Los nicaragüenses sabemos que no se puede construir una democracia sobre la base de la impunidad. El futuro requiere justicia, memoria y compromiso de no repetición», explicó.
Diferenciar a los criminales de quienes trabajan por necesidad
Maradiaga dijo que «es fundamental explicarles a los nicaragüenses que no tienen las manos manchadas de sangre, pero que en algún momento hayan votado por el FSLN o trabajaron en el aparato estatal, que la búsqueda de justicia no debe equipararse a la venganza. La justicia y la revancha son dos cosas muy diferentes».
«En ese sentido, he insistido en que las personas que por necesidad laboral o por su propia sobrevivencia hayan trabajado para el aparato estatal, pero que nunca se hayan prestado para crímenes de lesa humanidad, deben tener la certeza de que en la transición democrática no serán víctimas de revanchas injustas. He puesto como ejemplo a los miles de maestros, enfermeras, médicos y muchos otros trabajadores del Estado que más bien se sienten secuestrados, porque así me lo han hecho saber cuando me contactan privadamente», expresó el opositor.
Maradiaga estuvo preso más de un año en Nicaragua por su oposición al régimen orteguista. Fue liberado en el grupo de los 222 opositores que fueron enviados a Estados Unidos sin nacionalidad nicaragüense, lo que para los críticos es un destierro.
En mayo pasado, el opositor recibió el Premio al Valor que otorga cada año la Cumbre de Ginebra, tras hacer una propuesta de unir esfuerzos para promover un nuevo convenio internacional contra la prisión política, considerando que “la utilización de la encarcelación como herramienta de represión se ha convertido en una angustiante epidemia global”.