Francisco Javier Téllez apenas tenía cuatro días de haber cumplido 22 años cuando decidió, el 30 de enero de 2022, emprender la travesía hacia Estados Unidos en busca del sueño americano. Estaba a punto de graduarse de la carrera de Arquitectura, en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), en Managua, sin embargo no logró cumplir su meta académica. Murió ahogado en las aguas del temido río Bravo.
Verónica Téllez, hermana del joven, contó a LA PRENSA que Francisco decidió viajar a EE. UU. por las dificultades económicas que enfrentaba en ese momento. Su madre lo abandonó a él y a sus cuatro hermanos cuando eran niños y a su padre nunca lo conocieron. Su abuelita materna los crió y apoyó con lo que tenía a su alcance.
Le invitamos a leer: Tragedia migrante: 53 nicaragüenses fallecieron en EE. UU. en el primer semestre
«Estaba a punto de graduarse de su carrera y estaba en búsqueda de trabajo porque las cosas se le habían hecho más difíciles. Entonces él quiso probar suerte porque tenía pensado ir a trabajar un tiempo y después regresar porque quería presentar su tesis de universidad», dijo Téllez.
Recordó que tuvieron una infancia bastante difícil, sin embargo, su hermano «siempre estaba dispuesto a ayudar». «Él, a pesar de los desaciertos familiares, siempre era cercano, tenía muchos sueños y metas, siempre soñó con que antes de su nombre llevara el (título de) ‘arquitecto’, porque eso quería, pero la vida estaba difícil».
Nunca cruzó el río Bravo
El joven viajó de manera irregular, atravesando los países centroamericanos por puntos no autorizados, de la mano de un coyote al que le pagó más de 4,000 dólares. El viaje de Nicaragua a México duró alrededor de dos semanas, mientras que el trayecto más largo, según su hermana, fue en suelo mexicano.
La última vez que Francisco se comunicó con su familia fue el 17 de febrero de 2022, antes de cruzar el río Bravo. «Siempre tuvo comunicación conmigo y mis tías, él me había dicho que iban a cruzar el río el 17 de febrero a las 4:00 de la madrugada. Él siempre me mandaba su ubicación y antes de que cruzara me pasó sus datos y me dijo que iban a cruzar con otras personas, que no iba solo y que nos iba a llamar cuando estuviera al otro lado», indicó la hermana del joven.
Desde ese momento perdieron comunicación, Verónica y sus tías quedaron esperando la llamada por días. Desapareció, mientras su familia albergaba la esperanza de que apareciera con vida.
Le invitamos a leer: Un migrante nicaragüense muere por golpe de calor en México y otro fue asesinado a balazos en EE. UU.
«El celular y su ubicación me aparecían activas, pero le llamábamos y no contestaba. A los minutos llamó el coyote y dijo que ya habían arreglado todo y que él ya había cruzado y que no nos contestaba porque ya la Patrulla Fronteriza lo había agarrado. Su ubicación me aparecía que estaba al otro lado de Estados Unidos», explicó.
Lo que le causó enorme indignación a la familia del joven es que «el coyote nos mintió porque su hijo pasó y salió al día siguiente del centro de detención y le mandó esas fotos a mis tías, y dijeron que no habían visto a mi hermano, le pedimos fotos y solo nos mandaba la de su hijo y de otros migrantes. Nosotros pasamos meses y meses tratando de encontrarlo, llamábamos a los centro de detención, pero no estaba».
Reconocimiento y prueba de ADN
El 27 de agosto de 2022 el cuerpo de Francisco fue encontrado en la Morgue Webb County Laredo, del Condado de Maverick, en Eagle Pass, Texas. Falleció por sumersión. Desde ese momento Verónica empezó a tocar puertas para que pudieran ayudarle al reconocimiento del cuerpo y sobre todo para las pruebas dactilares y ADN.
«La morgue exigía la toma de ADN, tenía que ser con laboratorios específicos, creo que siempre quisieron que lo hiciera el Consulado de Nicaragua, sin embargo, desde un principio nos dijeron que no podían apoyarnos… (hasta) que encontramos a una organización que nos ayudara», dijo Téllez.
La hermana del joven explicó que se encontraron con el asesoramiento de la organización Texas Nicaraguan Community (TNC) y del Equipo Argentino de Antropología Forense.
«Hicieron posible las pruebas de ADN requeridas, fue un proceso largo y difícil. El resultado fue positivo y nos pidieron que contratáramos una funeraria que cubra todo y que enviáramos un poder firmado para no atrasar con las firmas y sellos. Nos cambiamos de funeraria, porque la primera nos cobraba más caro», aseguró.
Familia urge ayuda económica para repatriar el cuerpo
Desde que se enteró del fallecimiento de su hermano, empezó junto a algunos familiares a buscar cómo recaudar el dinero que le permita repatriar el cuerpo de Francisco a Nicaragua.
«Me quedé a cargo de todas sus cosas, pedí apoyo en la universidad, yo me he hecho cargo de todo con ayuda de mi tío Óscar (Navarrete) y una de sus hijas. Mi abuelita ya no está para eso, y estamos luchando para poder repatriarlo», contó.
Como parte de la campaña de recaudación la familia abrió una cuenta en Gofundme donde usted puede aportar. Verónica dijo que lo que buscan recaudar son 8,000 dólares, de los cuales les faltan 3,200 para poder cubrir los gastos de repatriación a Nicaragua.
Asimismo las personas que deseen apoyar pueden hacerlo a la cuenta bancaria Lafise en córdobas 132042708 a nombre de Verónica Téllez.
«Era un joven sonriente. Apesar de situaciones difíciles, mantuvo una sonrisa. Era un joven con un futuro brillante por delante y era el mayor de cinco hermanos. Siempre se preocupó por sus hermanos menores. (…) Fue un joven valiente que siguió adelante a pesar de los obstáculos de la vida y tenía muchos sueños por cumplir», contó Verónica.
En 2022, al menos 42 nicaragüenses fallecieron intentando cruzar el río Bravo.