Daniel Ortega figura como el hombre fuerte de Nicaragua, pero a nivel internacional no se ha ganado el respeto ni de sus aliados. El exembajador de Nicaragua, Arturo McFields, manifestó que Rusia e Irán tratan a Ortega como un peón para sus propósitos frente a Estados Unidos, pero particularmente China lo trata con desdén, en reciprocidad al trato que le dio mientras mantenía una relación oficial con Taiwán.
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Tras más de un año y medio del restablecimiento de las relaciones entre Nicaragua y el gigante asiático, el gobierno chino no ha enviado a este país centroamericano ni a su canciller y tampoco se ha visto viajar ninguna delegación nicaragüense de alto nivel a China. En cambio, en su momento, los gobiernos de El Salvador, Honduras, Costa Rica, Panamá y Dominicana recibieron invitaciones del gobierno chino para visitar ese país.
La diferencia es que los presidentes de esos países restablecieron relaciones con China inmediatamente o poco después de que llegaron al poder, mientras que Ortega no.
Ortega «jugó» con China antes de oficializar su relación
McFields manifestó que Ortega por 14 años mantuvo una relación de «puerta trasera» con China –un país que se ve a sí mismo como una potencia mundial–, mientras gozaba de la relación oficial con Taiwán, que China considera una isla «rebelde».
«Nicaragua jugaba a esa dualidad, de que tenemos relación como partido comunista, pero nunca rompían relaciones con Taiwán, eso es lo que generó molestia, porque lo trataban como plato de segunda y para los chinos esas cosas son graves», valoró McFields.
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El 9 de diciembre de 2021, Ortega rompió con Taiwán, para restablecer relaciones con China.
Sin embargo, Nicaragua no ha tenido el mismo tratamiento diplomático que sus vecinos de Centroamérica. McFields recordó que en el lenguaje diplomático todos los detalles son simbólicos y lo mínimo puede ser un mensaje de aprecio o desprecio.
«De los tres embajadores nicaragüenses que han enviado a China, ninguno tiene la foto oficial con Xi Jinping (presidente de China), sino con un ministro o con un viceministro para Latinoamérica. Son pequeños matices, pero que en diplomacia todos esos gestos cuentan», expresó McFields.
Mientras que la presidenta de Honduras, Xiomara Castro —quien lleva un año y medio en el poder— recién viajó a China por invitación del Gobierno. Igualmente el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, viajó a China en diciembre de 2019, tras medio año de haber asumido el poder.
«Ortega es un mal necesario para China»
McFields manifestó que tal vez China perdonó a Ortega por el trato que le dio durante esos 14 años, pero no olvidó. Finalmente, el exembajador dijo que «China necesita completar su política exterior de ‘una sola China'», y en ese contexto «Ortega es un mal necesario».
El politólogo Félix Maradiaga manifestó que «a pesar de la obsesión de Ortega de querer ser visto como un líder antinorteamericano de estatura mundial, no es percibido como tal ni aún por sus aliados».
«Es más que obvio su envejecimiento y a pesar que maneja el país secuestrado con mano de hierro gracias a su aparato represivo, la política exterior la ha delegado casi exclusivamente en un círculo cercano. Eso ha llevado a que Ortega ha sido visto como un socio barato para China, Rusia, y otras tiranías como Irán. En conclusión, a China no le interesa ofrecer mucho más allá de lo necesario en términos diplomáticos y en términos económicos reales, pues sabe que con muy poco puede obtener sus intereses con Nicaragua», manifestó Maradiaga.