Cardenales Miguel Obando y Leopoldo Brenes. LA PRENSA

Leopoldo Brenes y Miguel Obando, cardenales cercanos y lejanos al poder

Nicaragua ha tenido dos cardenales: Miguel Obando y Bravo y Leopoldo Brenes. Ambos han sido protagonistas en diferentes momentos de la historia y a los dos les ha tocado lidiar con Daniel Ortega.

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En Nicaragua hemos tenido dos cardenales católicos. Ambos han tenido sus roces con el poder y algunas de sus acciones han generado polémica: el cardenal Leopoldo Brenes por su silencio ante los ataques que recibe la iglesia y el cardenal emérito Miguel Obando y Bravo por su cercanía en los últimos años con Daniel Ortega.

El pasado tres de junio, se cumplieron cinco años del fallecimiento de Obando y a pesar de que la dictadura no tiene buenas relaciones con la Iglesia Católica, Rosario Murillo anunció una misa presidida por el cardenal Leopoldo Brenes y los medios de comunicación oficialistas dieron cobertura a la actividad.

El cardenal Leopoldo Brenes junto al cardenal emérito Miguel Obando y Bravo. ARQUIDIÓCESIS DE MANAGUA

Leopoldo Brenes

El actual cardenal Leopoldo Brenes siempre ha sido una persona sencilla. Usa muchos refranes para responder preguntas de periodistas, también en sus homilías y suele ser muy cauteloso en sus declaraciones, sobre todo después del estallido de la crisis política en 2018.

Sin embargo, en algunos momentos, Brenes ha sido directo como en junio de 2018 cuando aseguró a un canal católico de El Vaticano que la crisis política de Nicaragua era peor que la guerra. “Lo habíamos visto en las dos guerras que habíamos tenido donde han muerto más de 50 mil personas, pero había personas armadas, un grupo armado contra otro grupo armado, pero en este caso no.  (Se dispara) a personas que iban caminando por las calles sin ninguna arma o alguien que está detrás de una barricada, quizás con un mortero, entonces, esto es mucho más duro que una guerra”.

En otra ocasión, en mayo de 2019, Brenes calificó durante una homilía que la presencia de varias patrullas en las afueras de la Catedral de Managua daba “una mala imagen” y que “se puede interpretar como una persecución a la iglesia”.

Desde que fue nombrado cardenal, llamaba la atención por su pelo blanco al hombro y su avanzada calvicie en la parte superior de su cabeza a veces cubierta por el solideo. Era un obispo de perfil bajo. Brenes nació en el seno de una familia de escasos recursos el 7 de marzo de 1949 en el municipio de Ticuantepe. A los 9 años se sintió llamado para el sacerdocio y apenas pudo entró al seminario.

Para 1970, el cardenal Obando lo mandó a México a estudiar Teología por cuatro años y posteriormente estuvo dos años en Roma. En 1974 fue ordenado sacerdote por el cardenal Obando y fue enviado a varias parroquias en Managua, Ticuantepe y Jinotepe, hasta que en 1988 fue nombrado obispo auxiliar de Managua, y en 1991 pasó a ser obispo de la Diócesis de Matagalpa.

En Matagalpa estuvo hasta el año 2005 cuando el Papa Juan Pablo II lo nombró como el nuevo arzobispo de Managua, en reemplazo del Cardenal Miguel Obando y Bravo, quien pasaba a retiro por límite de edad.

Leopoldo Brenes tiene 74 años de edad. Óscar Navarrete / LA PRENSA.

La madre de Brenes, Lilliam Solórzano, contó en 2005 a la revista Magazine que Brenes veía a Obando y Bravo como un “amigo y maestro” y que un día, mucho antes de ser nombrado cardenal, Obando le regaló una sotana rojo púrpura, que usan los cardenales.

–Tome, por si acaso algún día lo hacen cardenal – le dijo Obando

“Esa sotana de cardenal permanece en el ropero de Leopoldito porque él la cuida de manera muy especial”, dijo entonces la madre del cardenal Brenes.

El mismo Brenes dijo a Magazine en 2005 que “mi vivencia es muy íntima con el señor cardenal. Como seminarista, cuando yo venía de México, de vacaciones, lo acompañaba en muchas de sus giras pastorales. Recuerdo que ahí me consolidé en el manejo, porque le manejaba un carrito Fiat color mandarina que él tenía, y él me comenzó a formar”, dice.

Miguel Obando y Bravo

El cardenal emérito Miguel Obando y Bravo fue un mediador por excelencia. Se enfrentó a las dictaduras somocistas y sandinistas en los setentas y ochentas, decidió unas elecciones en los noventa, pero en la época del dos mil, su imagen se vino abajo hasta terminar siendo un aliado de su antiguo rival: Daniel Ortega.

Obando nació el 2 de febrero de 1926 en La Libertad, Chontales, el mismo pueblo del que es originario Daniel Ortega. Fue ordenado sacerdote el 10 de agosto de 1958 y fue profesor de matemáticas y física en Nicaragua y El Salvador de 1958 a 1959.

También fue Prefecto de disciplina en el Seminario Salesiano de San Salvador de 1959 a 1961 y fue rector de Instituto Rinaldi y del Seminario Salesiano, de San Salvador, entre 1961 y 1968, cuando fue nombrado obispo auxiliar de Matagalpa.

Dos años más tarde, el 4 de abril de 1970, lo nombraron arzobispo de Managua. Para entonces ya tenía algunos encontronazos con Somoza por sus críticas y condenas a las violaciones a los derechos humanos.

Obando fue el mediador del asalto a la casa de José María “Chema” Castillo, en 1974, en el que guerrilleros sandinistas secuestraron a connotados funcionarios somocistas y consiguieron la liberación de otros guerrilleros presos, entre ellos, Daniel Ortega.

Cuatro años más tarde, en 1978, a Obando le tocó mediar nuevamente cuando guerrilleros sandinistas se tomaron el Palacio Nacional y secuestraron a diputados somocistas entre los que se encontraba un cuñado de Somoza. Los guerrilleros consiguieron nuevamente la liberación de varios sandinistas detenidos.

Obando también fue un fuerte crítico de la dictadura somocista e incluso le pidió su renuncia mediante una carta pública. Somoza, por su parte, llegó a llamarlo “el comandante Miguel”, alegando que simpatizaba y apoyaba a los comandantes sandinistas.

En sus últimos años, Miguel Obando y Bravo fue cercano a Daniel Ortega. ARCHIVO

Con el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, la Iglesia y los nuevos gobernantes también tuvieron sus diferencias. Los obispos católicos emitieron varios comunicados alertando de un acercamiento de los sandinistas hacia el socialismo y los sandinistas respondieron apoyando a la llamada iglesia popular, lo cual aceleró el distanciamiento con la iglesia diocesana.

Obando se posicionó en contra de que algunos sacerdotes católicos participaran como funcionarios del nuevo gobierno sandinista, lo cual agravó más las relaciones entre el gobierno y la Iglesia. Luego, llegaría la visita del papa Juan Pablo II en 1983, la cual trató de ser boicoteada por los sandinistas

El 25 de mayo de 1985, el papa Juan Pablo II nombraría a Obando como cardenal, convirtiéndose en el primer cardenal en Centroamérica. A finales de los ochenta, participó como testigo en las conversaciones que culminaron el 19 de abril de 1990 con la firma en Managua del documento de alto al fuego entre sandinistas y contras, y en el que se estipuló el abandono definitivo de las armas por parte de los rebeldes tras casi una década de guerra civil.

Obando continuó mediando en posteriores conflictos entre contras y sandinistas rearmados, y también en huelgas de sectores sociales. Para 1996, incidió en el triunfo electoral de Arnoldo Alemán, pues, previo a las elecciones, en una homilía, comparó a Daniel Ortega con una víbora moribunda a la que no había que acoger porque al recobrar su vitalidad mataría a su colaborador. A este suceso, se le conoció como “el viborazo”.

El cardenal Obando durante la lectura de los acuerdos entre sandinistas y contras. LA PRENSA

Algo casi parecido ocurrió para los comicios de 2001, cuando en una nueva homilía, recordó el “oscuro pasado” de Ortega en el poder. En esa ocasión, el caudillo sandinista volvió a perder por tercera vez consecutiva una elección.

En enero de ese año, previo a cumplir los 75 años, Obando presentó su renuncia como arzobispo de Managua al Papa Juan Pablo II, quien se la aceptó hasta el 1 de abril de 2005, y nombrando a Leopoldo Brenes como su sucesor.

Cercanos y lejanos con Ortega

La muerte del cardenal emérito Obando no tuvo la relevancia que merecía. Murió con su imagen desgastada debido a que en los últimos 12 años se convirtió en un personaje cercano a Daniel Ortega. El cardenal que confrontó a los sandinistas en los ochenta, que advirtió sobre el “oscuro pasado” y “la víbora” había quedado en el recuerdo.

Obando murió el 3 de junio de 2018 en medio de la represión de paramilitares y policías a las protestas en contra de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Cuando el papa Juan Pablo II le aceptó la renuncia a Obando y designó como sucesor al en ese entonces obispo de Matagalpa, Leopoldo Brenes, Obando empezó a tener mayor protagonismo en actividades públicas del gobierno.

Las diferencias entre Ortega y Obando empezaron a desaparecer a inicios de 2002, cuando los votos de los contralores adeptos a Ortega salvaron de ir a juicio a Roberto Rivas, el protegido de Obando quien se encontraba en medio de casos de corrupción.

Daniel Ortega llegando junto al cardenal Obando en su vehículo. Óscar Navarrete/LA PRENSA

Roberto Rivas era hijo de Josefa Reyes, asistente de Obando, y fue, gracias a la gestión de él, que fue nombrado en el cargo de magistrado en 1995. Mucho tiempo atrás, en 1981, Rivas se había convertido en director de la Comisión de Promoción Arquidiocesana de la curia de Managua (Coprosa), cargo que ostentó hasta el año 2000.

Desde Coprosa, Rivas introdujo al país cientos de vehículos libres de impuestos para venderlos a particulares, y desde el CSE hizo una donación de 18 mil dólares a monseñor Eddy Montenegro, párroco de la iglesia Santa Marta. Al final, monseñor Montenegro devolvió el dinero y Ortega hizo que Rivas no fuera sancionado por la Contraloría y permaneciera como presidente del Poder Electoral.

Nunca hubo un proceso judicial en contra de Roberto Rivas, pero Obando empezó a estar presente en las tarimas enfloradas del Frente Sandinista. Obando se reconcilió con Ortega en julio de 2004, previo a la celebración del aniversario de la Revolución Sandinista.

Para entonces, Ortega le recordó al cardenal el mismo 19 de julio en la Plaza, que ambos eran “paisanos”, por ser originarios de La Libertad, le pidió perdón por los “errores del pasado” y monseñor Eddy Montenegro invocó al Altísimo frente al mar de simpatizantes sandinistas. Así quedó inaugurada la nueva relación entre Ortega y Obando.

En septiembre de 2005, Obando ofició una misa en la que Daniel Ortega y Rosario Murillo renovaron sus votos matrimoniales ya que, supuestamente se habían casado en 1978, en la clandestinidad, algo de lo que no existen registros.

Cuando Ortega regresó al poder en 2007, nombró al cardenal Obando al frente de una Comisión de Reconciliación y Paz, y contrario a lo que criticaba en los años ochenta sobre los sacerdotes que tenían cargos en el gobierno, Obando aceptó.

En 2012, Obando fue condecorado con la orden de la independencia cultural Rubén Darío y en 2016 fue nombrado por la Asamblea Nacional como “Prócer de la Paz y la Reconciliación”. Cuando murió en junio de 2018, se le veía más cercano a Ortega que a los demás obispos de la Iglesia Católica.

El cardenal Obando durante un acto público junto a Ortega y Rosario Murillo. LA PRENSA

Brenes fue nombrado cardenal en enero de 2014 y el día en que falleció Obando, estaba fungiendo como mediador en un fallido Diálogo Nacional entre la dictadura y sectores de oposición que buscaban una solución a la crisis política, hasta que Ortega se retiró de la negociación y acusó a los obispos y al cardenal Brenes de ser parte de un intento de golpe de Estado.

Desde entonces, Brenes ha tratado de ser cauteloso con sus declaraciones y ha evitado la confrontación con la dictadura. Cuando se le solicita una entrevista, pide una lista de preguntas y luego solicita que no se hable sobre temas que le pueden parecer incómodos.

En los últimos años que la dictadura de Ortega ha intensificado la persecución contra la Iglesia Católica, Brenes se ha mantenido en silencio y algunos analistas lo han calificado como una actitud prudente.

Hasta la fecha, Brenes no ha dicho nada sobre sacerdotes detenidos por la dictadura, el cierre de emisoras radiales de la Iglesia, la confiscación de colegios y bienes de congregaciones católicas, la expulsión de religiosos extranjeros y el congelamiento de cuentas de algunas diócesis del país.

En una ocasión, Brenes habló en una homilía sobre la situación del obispo Rolando Álvarez. “Alguien me decía ¿qué vamos a hacer?, ¿qué podemos hacer por monseñor Rolando? Orar esa es la fuerza nuestra. Orar para que el Señor le dé la fortaleza, le dé el discernimiento en todas sus acciones que pueda hacer”, mencionó.

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COMENTARIOS

  1. Hace 3 años

    En todas la biografías de Roberto Rivas se menciona el nombre de su progenitora pero no el de su progenitor. ¿El apellido Rivas como se origina? ¿Quien era el padre de Roberto? Lo que en todas las biografías se menciona es que Josefa Reyes Valenzuela, la madre de Rivas, trabajaba como secretaria de Miguel Obando y Bravo y que fue éste el que le consiguió el hueso de Presidente de la Corte Suprema. La relación de ambos hombres era una de amor filial.

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