La causa del apagón. ¿Quién miente y por qué?

Las autoridades del servicio eléctrico de Nicaragua y Costa Rica se culparon mutuamente por el apagón ocurrido casi al mediodía del jueves 8 de mayo, que afectó a gran parte del país y causó serios problemas a empresas y negocios de toda clase, lo mismo que a la población en sus viviendas y residencias.

El apagón duró entre 3 y 8 horas, según los lugares, pero afortunadamente no pasó a más. No obstante se puso en evidencia y confirmado una vez más la facilidad con que los servidores públicos eluden su responsabilidad en el desempeño de sus oficios y cargos, e inclusive mienten o distorsionan la verdad para culparse unos a otros.

Los apagones eléctricos y otras interrupciones en los servicios públicos ocurren de vez en cuando en todas partes, hasta en los países altamente desarrollados. Distinto es el caso de países fallidos como Cuba y Venezuela, donde por la inviabilidad de sus sistemas económicos y la ineficacia de sus regímenes políticos los apagones no son accidentales, sino permanentes.

Los cubanos, con su reconocido sentido del humor aun en su trágica situación suelen decir que en Cuba no hay apagones, sino “alumbrones”, o sea que la luz eléctrica no se interrumpe ocasionalmente sino que llega de vez en cuando.

Pero, ¿por qué mienten los políticos y los gobernantes inclusive cuando ni siquiera hay necesidad de que lo hagan?

 Sobre este tema el filósofo y profesor mexicano Fernando Villela Aranda opina que “todo político miente, es parte del modo en que ejercen el poder”. Pero en algunos casos llevan al extremo el uso de la mentira y el engaño, como según el autor ocurre en México donde el presidente izquierdista y populista Andrés Manuel López Obrador (AMLO) usa la mentira “como respuesta sistemática… como sistema de defensa y como forma de gobierno”.

Villela Aranda reflexiona sobre la verdad —cuya cara opuesta es la mentira— y considera que “el tema de la ´verdad´ es uno de los más complejos en la historia de la filosofía”. Pero hay que decir que no solo de la filosofía. También  de la vida de las personas, de la sociedad, de la historia, de la política y las formas de gobernar. O sea que es una cuestión que atañe a todos.

Villela Aranda invoca a Aristóteles para quien la verdad es “la adecuación de la mente con la realidad”. Adecuación con la realidad que no solo debe ser de la mente, pero también y sobre todo de la palabra oral o escrita con la que se expresa el pensamiento.

Lo cierto es que si alguien no adecua su mente con la realidad no pasa nada. El problema es cuando la inadecuación se manifiesta con palabras, cuando la verdad se convierte en mentira o se le oculta y distorsiona. Lo cual es lo que suelen hacer los políticos cuando están en la llanura y quieren alcanzar el poder, y más cuando ya lo tienen y no lo administran para procurar el bienestar de los gobernados sino para sustentar sus posiciones y privilegios.

El autor mexicano cita para ilustrar y fundamentar su opinión sobre la sustitución de la verdad con la mentira, lo que dijera George Orwell en su famoso libro 1984 acerca de que para los políticos —los peores, que son los totalitarios— “la guerra es la paz; la libertad es la esclavitud; la ignorancia es la fuerza”. En resumen, que la mentira es la verdad. Hasta en lo que se refiere a un simple apagón o corte de energía eléctrica.

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