Entre el ganado y las vacas

Entre el ganado y las vacas es el título que dio a su libro Tirso Moreno, conocido con el seudónimo de Rigoberto en las filas de la Resistencia Nicaragüense. Les comento que cuando recibí su llamado participándome que ya estaba en las librerías del país un libro de su autoría, le prometí leerlo y así lo hice.

Tan pronto inicié la lectura me sumergí en él y a medida que iba leyéndolo me sorprendieron la claridad de la narrativa, su extraordinaria memoria para recordar por su nombre cada caño, quebrada, caserío y pueblo donde operó con sus tropas. También disfruté su relato sobre su vida civil y la explicación de cómo fue que se incorporó a ese grupo de campesinos que, con el tiempo, se convirtieron en la mayor guerrilla de Latinoamérica en el siglo XX.

Otra razón que me mantuvo inmerso en su lectura, fue la cantidad de nombres que menciona en el libro, que para mí todos son héroes y tuve y tengo el honor de conocer a una buena parte de ellos. Deseo aclarar que el libro es una narrativa en primera persona, es decir relata sus vivencias, los combates en que participó antes y después que fuera nombrado comandante del comando regional Jorge Salazar. En el libro hace también una relación de hechos con abundancia de nombres y situaciones que llevaron, al final de la guerra, a la entrega de las armas de ese grupo de campesinos que jamás pidieron nada a cambio de empuñar el fusil, pues solo ambicionaban vivir en paz, respeto a sus personas y familias y que se les dejara desarrollarse según sus capacidades en los territorios en donde habían elegido vivir.

Otra cosa que llamó poderosamente mi atención, fue cómo logró involucrarse en las pláticas de paz entre la Contra y el Gobierno, en las cuales también participaban varios presidentes centroamericanos y actuaba como mediador el cardenal Miguel Obando Bravo de no muy grata recordación. Mientras leía los detalles de cómo logró colarse, les confieso que lo disfruté, pues me imaginaba el rostro de los representantes y asesores de la resistencia cuando lo vieron sentado en la mesa del diálogo. No entro en detalles pues los privaría de la satisfacción que estoy seguro sentirán cuando lean el libro.

Particularmente, deseo elogiar la franqueza y claridad con que narra los días vividos previos a la desmovilización, la participación y hegemonía en todo sentido que tuvieron los agentes del gobierno norteamericano en cuanto al cómo, dónde, cuándo y quiénes iban a ser los que cumplirían esa tarea (la de entregar a la Contra). A pesar que conozco muchos datos de ese momento, me sorprendió conocer los detalles de cómo fue que el comandante Franklin fue elegido para “liderar” dicho proceso.

Como expresé anteriormente, aplaudo el valor del comandante Rigoberto al llamar a las cosas por su nombre y deseo añadir que coincido totalmente en su análisis, pues considero que en todo momento fuimos instrumento de la política de quienes considerábamos nuestro aliado, lo que de ninguna manera deslegitimiza nuestra lucha.

Reflexionando a treinta y tres años de dicho desarme, hoy soy más benévolo con los que se prestaron a liderar la entrega de nuestros comandos, y uso la palabra benévolo, porque fueron escogidos precisamente por su inexperiencia entre otras cosas y por qué no decirlo, aprovechándose de sus debilidades humanas. El comandante Rigoberto no los menciona, pero muchas responsabilidades tienen los representantes políticos de los combatientes. Todos sin excepción los olvidaron y se dedicaron a buscar un hueso en el nuevo gobierno.

Para finalizar deseo felicitar al comandante Rigoberto (Tirso Moreno) por brindarnos esa interesante narrativa de sus vivencias en la Contra o Resistencia Nicaragüense. Dos cosas entre otras quedaran en mi memoria después de haber leído Entre el ganado y las balas. La primera, la nobleza de nuestros campesinos, nobleza y espíritu que no han perdido hasta el día de hoy. La otra, es que no debemos olvidar la traición de quienes nos usaron haciéndonos creer que les importábamos.

Termino con una frase de Henry Kissinger excanciller y exsecretario de Estado de los Estados Unidos, quien dijo: “Es peligroso ser enemigo de los Estados Unidos, pero ser su amigo puede ser fatal”.

El autor es comentarista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia Nicaragüense.

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